• Dieter Moebius, pionero del krautrock


    Dieter Moebius falleció este martes 20 de julio, a la edad de 71 años. Hasta el momento se desconocen las causas de su deceso, pero queda claro que se trata de una gran pérdida para el krautrock, para el rock y para la música contemporánea toda.

  • Paolo Conte: autorretrato con música


    Paolo Conte es un ejemplo más que adecuado para darle sentido a esa relación artística de autorretratarse con música, porque canta de manera natural sobre sí mismo en sus canciones y porque nunca pierde el perfil que sus escuchas han convertido en una cara muestra de autenticidad, en una época en que la impostura es una práctica común en el medio.

  • Natalia Lafourcade bajo tierra fértil


    Según Natalia Lafourcade, Hasta la raíz es un disco “muy suyo”. Aunque años atrás decidió encontrar su voz en la de Agustín Lara, en este álbum indagó en sí misma para desvestir su corazón en baladas sencillas y coloridas, pero profundamente íntimas. El título no sólo alude a una relación interpersonal, sino también a un recorrido introspectivo en sus propios orígenes como persona, compositora y amante.

  • Guillermo González, cultor de lo impopular


    Guillermo González es intérprete de guitarra clásica, maestro de la Academia de Música Clásica de la Escuela Superior de Música e improvisador. La última, probablemente la faceta que lo hace más conocido para algunos, la ha desarrollado con Banda Elástica, agrupación de búsqueda sonora y desafiante de las limitaciones.

  • Alabama Shakes: el sonido y el color


    Uno de los colectivos que así opera, desde mediados de los años cero del presente siglo, es el grupo estadounidense Alabama Shakes, cuyos integrantes han explicado así sus andanzas: “Casi todo lo que hacemos está vinculado con el pasado, pero éste sólo nos interesa si tiene sentido en el momento presente”.

  • Tord Gustavsen: jazz y psicología


    Tord Gustavsen se vio atraído por la música desde muy joven, a partir de su participación en los servicios y coros de la iglesia luterana a la que pertenecía. Estos cantos religiosos lo llevaron de forma natural a conocer el góspel norteamericano y de ahí pasar al blues y al jazz.