En uno de los muchos viajes por el subterráneo, una de las escalas imprevistas se dio en Guadalajara, ciudad en donde reside Par Ásito, banda que en la actualidad cuenta con doce registros discográficos (tres de ellos en directo y un split con Chivo Negro) en los cuales se han dado a la exploración de la electrónica, el noise y la experimentación. En sus inicios fue el proyecto personal de Fabriccio De la Mora, pero en 2011 se conformaron como banda con la incorporación de Daniel Nuñez, Jorge González y Marsilio Kunst; sin embargo, los inevitables cambios de alineación se producen y en la actualidad la entidad se ha visto reducida a un dueto (De la Mora y Nuñez) que tiene por costumbre abrir el espacio a un invitado en cada una de sus presentaciones.

Fotografías: cortesía Fabriccio De la Mora

Al hablar del nombre del grupo, De la Mora cuenta que “el resultado sónico inicial recordaba la estética musical de Super Metroid, insectos espaciales infectando planetas. El término Par Ásito 3000 se refiere a una especie ficticia de plaga interestelar”.

Al principio, él comenzó a trabajar en la experimentación sónica a partir del circuit bending y el diseño básico de sintésis analógica, escarceos que están asentados en cuatro discos EP: Invasor, Albatron uno, Motor y Resonador.

Los trabajos son rugosos, las ideas están allí, pero no siempre llegan a concretarse. Por momentos son apuntes en los cuales se advierte potencial. Invasor es un trabajo no del todo logrado, realizado bajo una estética de videojuego, con algunos atisbos tempranos de noise. Junto con Albatron uno y Motor forma un cuerpo en el que el sonido está en proceso de definición. Incluso los títulos de los cortes se hacen con numeración binaria (“creíamos que ponerle nombre era poner en la cabeza del escucha una idea preconcebida de lo que la melodía debía significar, por lo que acordamos no nombrar los tracks. Resulta particularmente conveniente puesto que, como la mayoría de ellos consisten en mucha improvisación, permite resignificar la canción en cada ejecución”).

Dice De la Mora que estos álbumes pueden ser descritos como “experimentación, nada más. Esa primer grabación [Invasor] aunque muy escueta, presenta la estética general del proyecto en su recurso más mínimo”.

Un giro importante en la trayectoria de Par Ásito se da con la aparición de Resonador, un álbum más maduro, con ideas mejor articuladas, composición más sólida, una utilización de la electrónica más clara y en donde los temas comienzan a ser más largos, lo cual permite un mejor desarrollo de los conceptos. Cuenta: “Resonador viene justo después de conformar la banda, como un último lanzamiento en solitario. En retrospectiva pienso que se gestó después de dos años de tocar noise y perderle el miedo a producir algo más sucio”.

En su siguiente incursión, Compilador, ya conformados como grupo, se advierte algo de influencia del postpunk y el krautrock: “Digamos que Compilador es el alcance inicial de lo que cada quien venía tocando antes de Par Ásito. Algo así como la primer receta de lo que se hacía y de lo que se buscaba hacer después. La grabación en realidad no es muy fiel a lo que estábamos tocando en vivo en esos tiempos. Los shows en aquel entonces eran tracks de 15-20 minutos de krautrock endemoniado”, dice De la Mora.

A lo largo de casi una década de bregar en la escena experimental, el dueto ha sido objeto de diversas transformaciones: “Desde que el grupo se conformó, se definió una búsqueda musical en dirección al space rock. Cada álbum lleva diferentes ejes a partir de lo que en el momento de la composición cada uno de los integrantes escucha, por ello todos presentan diferentes ideas”.

Una de esas mutaciones se dio en 2019 cuando grabaron al lado de Chivo Negro una colaboración con el nombre de Interdimensional Demon Summoning, trabajo ríspido, sicodélico, totalmente adentrado en una vena krautrock y que fue editado en cassette. Es una colaboración que saca chispas, el resultado de un encuentro único que ambas bandas aprovecharon al máximo. La idea era registrar un corte por grupo para lanzar un split, pero, cuentan en el sitio de bandcamp: “Horas antes, la decisión de olvidar el plan, formar un solo ensamble compuesto por los seis individuos que conformaban ambas bandas y presentarse al estudio con la mente en blanco fue tomada… El resultado son veinte minutos de música divididos en dos tracks. El primero consiste en el mundo sonoro de Chivo Negro, visitado por Par Ásito; el segundo lo opuesto”.

De la Mora señala: “Lo que grabamos lo compusimos en el momento e hicimos tres tomas, de la cual elegimos una. Fue interesante lo que sucedió, pues tuvimos algunos percances en la carretera e hicimos alrededor de 14 horas para arribar a Monterrey. Todo esto para llegar directo al estudio y componer lo que grabaríamos esa noche. El resultado nos gustó, porque refleja mucho de lo que pasó ese día”.

Este año Par Ásito dará a conocer un nuevo disco con el título tentativo de Singularity. “Hemos estado trabajando en este álbum cerca de dos años y representa la última evolución del proyecto. Tenemos músicos invitados y una alineación más grande, pues durante la composición grabamos líneas adicionales tales como sintetizadores, percusiones y guitarras de apoyo. Pronto lanzaremos un videoclip y un sencillo de este nuevo material”, concluye De la Mora.

 

 

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