Tiene toda la vida en la música, aunque hubo un momento en el cual el silencio lo dominó. No obstante, el guitarrista Jorge Beltrán, cuyo apelativo de batalla es Humus, tiene la ambición de que su proyecto “sea la banda underground más prolífica del orbe”, aunque luego de pensarlo un poco recula: “Bueno, al menos de México”.

Este año apareció Puscled Mind, el álbum más reciente de Humus que viene a sumarse a una discografía iniciada en los años ochenta con tirajes en cassette de sus primeros cinco trabajos (disponibles en su sitio de bandcamp) y que ahora alcanza las 34 producciones.

Recientemente apareció este Puscled Mind (Mente empujada), trabajo musculoso, con instantes épicos (como  muestra, allí están las tres partes de “The Era of Fat Fix”) y que no reniega en ningún momento de su pasado ácido-sicodélico, pero que  también se allega de esas influencias que paulatinamente ha incoporado Humus en su quehacer, como el doom, el stoner y una veta electrónica (“The Elen Hack”). A propósito de esa trayectoria en las aguas del subterráneo nacional, charlamos con el guitarrista que, no obstante los años, produce discos inconteniblemente.

Fotografías: Cortesía de Jorge Beltrán

Has inundado bandcamp con toda tu producción musical, desde tus primeras grabaciones en cassette y tus viniles, hasta trabajos que permanecían inéditos. ¿Aún queda algo en el baúl por rescatar?
No mucho. Del siglo pasado quedan algunas cintas a las cuales no he tenido acceso, porque la tecnología con la que trabajamos ese material no está disponible para mí por el momento. Al menos hay unas tres piezas de los noventa que debo rescatar. Existe mucho material que ha quedado fuera de los álbumes recientes, el cual se empieza a acumular para una colección de piezas inéditas a futuro.

¿Crees que tu trabajo puede dividirse en bloques-etapas? Primero la de las cintas, luego los viniles, después las grabaciones digitales y por último la edición de las “grabaciones perdidas” (La hora de las gatas [1992], First Incarnation [2012], Vault Tapes [2016-2017] y Live Through the Eras [2019]). Si es así, ¿cómo definirías cada etapa?
Las etapas que describes son exactas. Los cinco cassettes representan la búsqueda de identidad sonora; la era de los viniles es el sonido maduro de Humus, pero aunque me he dado a la tarea de recuperar viejas grabaciones, seguimos siendo prolíficos en el día a día de la composición y la grabación. He recurrido a las plataformas digitales porque quiero sobre todo que la música sea escuchada. Me encantaría, por supuesto, que todos esos álbumes digitales estuvieran en formato de LP, con todo el arte que los discos traen consigo.

¿Cómo ha cambiado tu trabajo desde Wit (1999)?, ¿cuál consideras qué es el punto de inflexión y por qué?
A lo largo de los años hemos utilizado todas las técnicas de grabación de las que pudimos echar mano. Con ello también experimentamos sobre la composición. Por ejemplo, gran parte de las piezas de Humus están escritas alrededor de un riff de guitarra. En muchas otras piezas se invitó a los diferentes bateristas que han tocado con la banda para que crearan o improvisaran unos compases para componer riffs sobre ellos. En Wit existe un balance entre estas formas de composición. Sin embargo, podría decir que cada álbum, cada nuevo miembro y cada nueva tecnología utilizada ha resultado en momentos de inflexión. En los últimos años, Humus en concierto es un power duo de guitarra-batería en el que la densidad y la intensidad intentan un ataque directo a la yugular, mientras que las grabaciones de estudio son elaboradas composiciones, siempre explorando nuevos sonidos.

Te mudaste a Monterrey en 2003, ¿cómo cambió tu música con la mudanza?
Cuando llegué a esta ciudad no sabía de cierto cómo sería mi vida y la de mi familia, sólo sabía que seguiría produciendo música. Pronto encontré un lugar de locos en Monterrey y me sorprendí increíblemente al descubrir  que Humus tenía fans en la Sultana del Norte. En 2005 tuve mi primer concierto/palomazo con los integrantes de Fatal Narcosis. Años después, la comunidad progresiva de Monterrey me dio albergue. En el periodo regio, Humus ha tenido más tocadas que todos los años en los que estuvimos en la Ciudad de México.

¿Trabajar en solitario y con más tecnología le ha dado a tu música un tono más sintético?
Sí, está mal que lo diga, pero he sacado música hasta de las piedras. En una ocasión, al principio de mi estadía en Monterrey, existía tal crisis económica que hasta mi guitarra perdí en el empeño. Estaba deprimido, pero sabía que conseguiría otra después. Mientras tanto, recurrí a otros instrumentos y otra tecnología para seguir grabando. Finalmente conseguí otras guitarras y en la actualidad utilizo Garage Band (GB) como plataforma de grabación. Aunque millones de personas utilizan las herramientas de esta aplicación de manera programable, tú me conoces y sabes que me gusta crear todo, nota por nota, riff por riff. Mucho del material de los últimos tres años ha sido compuesto y grabado en GB combinándolo con las guitarras. ¡Si hubiera tenido esta herramienta en los ochenta…!

Es una situación hipotética. Me acerco a tu música por primera vez, ¿cómo describirías tu trabajo, por dónde debo empezar?
En el primer cassette de 1988, Siéntate y escucha, en la portada expresé que la música de Humus era ácido-pesada-psicodélica-progresiva. Confío en que aún es eso y si se quiere se le pueden agregar términos que en ese tiempo no existían, como stoner. Me encantó que muchos de los que han descrito nuestra música la consideraran space rock. En todo caso recomendaría los álbumes de los noventa como Tus oídos mienten, Humus o Malleus Crease que son los más populares y parecen tener un appeal muy especial para captar fans.

¿Crees que tu música ha llegado vigente al siglo XXI?
No estoy muy seguro si la música de Humus está vigente. Alguien dijo que lo que hacemos es música atemporal. Entonces creo que probablemente sí lo sea. Aún busco que al terminar cada pieza que tocamos en vivo, el público reaccione activamente con fuertes aplausos, algo que siempre ha alimentado mi ser. Muchas veces lo logramos. En ese momento tal vez somos vigentes.

Háblame someramente de Xenocronosis [2003] Impossible Album [2004], 1314 [2010] Brain [2016], Kush [2018] y de los tres discos que lanzaste en 2019: Icecrust, Fair Splint y Refuse to Blight.
En Xenokronosis, la batería y el bajo pertenecen a grabaciones independientes realizadas en la Ciudad de México y Holanda respectivamente. Me di a la tarea de sincronizar segundo a segundo parte de ese álbum. Luego se crearon algunos loops de esas sincronizaciones y las guitarras, teclados y demás efectos fueron añadidos después. Es el primer disco que está hecho en su totalidad con esta técnica y tomó un año entero en desarrollarse.
Impossible Album fue grabado con la misma técnica, pero la base es una guitarra acústica de doce cuerdas, a la cual se sincronizaron el bajo y la batería, que una vez más vienen de sesiones, tiempo y geografía diferentes. Las guitarras en 1314 tienen un sonido muy especial, creado por un software que les dio una calidez que no se sentía desde el Whispering Galleries (1999). Brain tiene la batería grabada en estudio, como lo hacíamos en los noventa, gran trabajo de Marco Rush que nos brindó un abanico vastísimo para componer a nuestras anchas sobre él. Icecrust es un álbum corto, basado en composiciones, improvisaciones y la revisitación de algunos temas antiguos con guitarra acústica. Toda la demás instrumentación fue creada con GB. Kush, Fair Splint y Refuse to Blight tienen un sonido homogéneo, creado en los tiempos modernos. Es demasiada música, de otra manera los tres podrían ser un solo álbum. En Progarchives existe una reseña sobre Kush. Al escritor todo le parece excelente, la única queja es que es demasiado elaborado y largo. Tiene razón. De cualquier manera, la duración de los siguientes álbumes se parece más a la de los viejos LP (40 minutos) que a los CD (80 minutos).

¿Trabajas solo o con quién te haces acompañar?
Jeffrey Beltrán, mi hijo, toca en vivo con Humus y en algunas piezas en estudio.

¿En que trabajas actualmente?
Nuevas canciones, videos y álbumes. Una meta personal es que Humus sea la banda underground más prolífica del orbe. Bueno, al menos de México. Hay mucho que hacer, apenas van unas cuantas docenas de álbumes y unos 200 videos en internet. En 1989 lancé tres cassettes; en 2019 fueron cuatro álbumes originales y uno en vivo, rescatado de muchas viejas cintas. Algunas piezas ya están en YouTube, como las cinco contenidas en el último “film” que realicé, llamado One Fine Day at the Car Wash.

 

 

Un comentario en “Humus: una vida en breve

  1. la Musica de Humus es toda una experiencia humana y se siente uno muy orgulloso que sea de nuestra Republica, es reconocido a nivel internacional e entabladpo conversaciones con gente del orbe y se admiran que alguien de esa altura radique en estos lugares baldios, espero que en estas epocas las nuevas generaciones lo aquilaten como el musico que es, talentoso y sobre todo un ser humano el cual siempre esta dispuesto a transmitir sus experiencias con quien muestre interes, aplausos al master Beltran y felicidades por toda su trayectoria, no mueras sin haber escuchado su obra, te arrepentiras!