Afuera del Metro Popotla, sobre la Calzada México-Tacuba y el Callejón de la Zanja, en la colonia Nextitla, localizo a Marisol Mendoza Gómez. Junto a su familia, desde hace tiempo se ha dedicado al comercio ambulante en esta zona de la Ciudad de México. La reconozco. Le doy las buenas tardes a ella y a su hija. Están al tanto de un puesto de dulces muy bien surtido. Marisol me responde con mucha sencillez. Le explico que soy la persona que quiere hablar con ella para saber acerca de Musas Sonideras, grupo femenino que comanda desde hace más de dos años, con el cual, bajo la frase “La unión hace la rumba”, levanta la voz de las mujeres envueltas en el movimiento sonidero. En eso se acerca a nosotros su papá, Ricardo Mendoza García, cabecilla de Sonido Duende, uno de los más famosos de la colonia Tacuba; recientemente ha ganado popularidad por protagonizar el documental Yo no soy guapo (Joyce Garcia, 2018). Su sencillez también es natural. Me saluda. Nos dice que vayamos a la cafetería que está a una calle, sobre la misma acera.

Llegamos al establecimiento. Los dueños le preguntan a Marisol: “¿Otra vez te van a entrevistar?”. Se ríen. Vemos la carta. Ella pide un café con leche. Yo un americano. Antes de que nos entreguen nuestras bebidas, dice que al verse rodeada todo el tiempo por una de las expresiones más populares del folclor chilango, prefiere proclamarse como promotora cultural sonidera. “Todo comenzó cuando conocí a Mariana Delgado; con ella, en 2008 inició el Proyecto Sonidero. Ahí empecé a escribir crónicas que eran las vivencias de mi hermano Ricardo, cuando entró por primera vez a tocar en un reclusorio”, explica la musa sonidera de 40 años.

Junto a Mariana, más la integración de Lupita “La Cigarrita”, conocida como Sonido Radio Voz (la otra protagonista de Yo no soy guapo), hace ya más de cinco años organizó el grupo femenil Sonideras de Corazón, antecesor a Musas Sonideras, con el cual comenzaron a conocer a más mujeres interesadas en el ambiente de la música tropical. “Hicimos un juguetón en La Merced, gracias al apoyo de ‘La Güera’, una líder de ahí”, cuenta Marisol. “A esos eventos donde se presentan sonidos sólo acostumbraban invitar a tocar a los hombres, pero como ya conocía a algunas chicas, se me hizo interesante que formaran parte del evento. Llegaron Sonido Gatubela, Sonido La Morena, Sonido La Dama, Ely Fania, Sonido La Seducción. Llamamos tanto la atención que nos invitaron a la radio”.

Marisol, al tomar la batuta del grupo, se interesó más por lo que hay detrás de la música, los saludos, el baile y el protagonismo del ambientador. Por lo mismo, recordando pasajes de su infancia, a su papá y hermanos desempeñando la tarea como Sonido Duende, prefirió enfocarse en ir tras todo aquello que se respira y siente en el movimiento. “Crecer en una familia sonidera fue algo raro”, dice Marisol. “Los que siempre han tocado son mis hermanos y cuando me veían que yo andaba escribiendo cosas de ellos, me preguntaban por qué lo hacía. Siempre le respondía a mi hermano Ricardo que me apasionaban las vivencias que tenía”.

Musas Sonideras comenzó a establecerse en 2017, cuando se presentaron en el Salón Candela, ubicado muy cerca del Metro Hidalgo. Entonces, la familia de Marisol le comentó que debería convertirse en ambientadora. Pero lo que ella busca, junto con sus compañeras, es darle visibilidad a las mujeres en este fenómeno predominantemente masculino identificado con la calle. “Las sonideras somos únicamente el uno por ciento”, menciona, “somos pocas las que estamos en la locución, en el andar ambientando eventos; así ha sido desde los inicios del movimiento. Aun así, conozco, con logotipo y todo, a 64 mujeres. Algunas son de los Estados Unidos. Eso es algo interesante. Se llevaron para allá parte de la cultura mexicana. Incluso muchas chicas me preguntan cómo le pueden hacer para pertenecer a Musas Sonideras. Les explico que no somos una organización, una fundación; que no se necesita pagar una membresía para formar parte. Les digo que lo principal es tener el corazón para resistir y existir”.

Fotografías: Santiago Bolaños

La musa sonidera también agrega que las involucradas en todo esto, que nació entre las décadas de 1940 y 1950, a lo largo de la historia han sido por convicción y necesidad. “Se habla de que la mamá de la Dinastía Perea también ambientaba fiestas y ponía música, porque a su familia ya comenzaban a salirle más eventos”, dice Marisol. “Eso mismo le pasó a la esposa de Sonido 64, uno de los pioneros del barrio de Tacubaya. Cuentan que la dejaba tocar en algunas fiestas, ya que empezaba a asimilar que podía vivir de ambientar eventos con música llena de sabor. Esa es la razón por la que a muchas mujeres les impusieron adentrarse en el movimiento. No era porque a ellas les gustara, sino que se convirtió en una entrada de dinero para la familia. Pero el gran icono del movimiento femenil es La Socia. Aun cuando tiene alrededor de 35 años de que falleció. Ella es nuestra bandera por ser considerada la primera mujer en los sonidos”.

No obstante la herencia de los sonideros, hasta la fecha es común que se dé entre papá e hijo. Las mujeres que vienen de dinastías han tenido que hacerse de su propio nombre a cualquier costo y Musas Sonideras en la actualidad ha estado dando a conocer ese lado femenino que siempre ha militado.

“Me parece que estamos haciendo ruido, aun cuando al principio nos costó mucho trabajo que nos abrieran las puertas”, dice Marisol. “Pienso que la aparición del sexo femenino, incluso como seguidoras o bailarinas, fue algo importante. Hoy día existen muchas compañeras que podrían contar sus historias de todo lo vivido. Pocas veces se ha hablado de las mujeres que siguieron a los sonidos desde sus inicios. Igualmente se ha dicho poco de cómo tenían que mentir para irse a los bailes. De hecho, Lupita “La Cigarrita” se hace llamar así porque era seguidora de Sonido Malboro. Sol Salsita, “La Chaparrita del Sabor”, antes de convertirse en sonidera pertenecía a un club de baile. Nosotras siempre hemos sido el atractivo del movimiento. Somos el sabor, somos la sensualidad”.

A pesar de la tarea que desempeña Musas Sonideras, ya sea con cargar en sus espaldas el nombre de una dinastía o haber empezado de cero, son pocos los promotores que creen y se fijan en las mujeres para invitarlas a ambientar sus eventos. Marisol dice que pasa eso, ya que ellos no creen que tenga auge. “Siempre ponen de pretexto que no hay dinero para pagarle a las mujeres”.

Musas Sonideras, igual que otras involucradas en el movimiento, actualmente tocan con mayor frecuencia en salones de baile que en la calle. “Aunque exista ese problema, la mayoría de nosotras sí ha tocado en el barrio, donde está la esencia del movimiento”, dice Marisol. “Ely Fania toca mucho en el Estado de México, donde pagan muy bien. Lupita ‘La Cigarrita’ es cien por ciento callejera. Jaqueline Malagón ‘Sonido La Dama’, igual. Ella, quien tenía la organización Unión Guerreras Sonideras de México, ha luchado para recuperar espacios públicos y no sólo para nosotras las mujeres, sino también para los hombres”.

Desde entonces, como también en los inicios del movimiento, ha sacado la casta el carácter aguerrido y hasta maternal de la mujer. “El que estemos muchas chicas tocando en salones de baile, no quiere decir que no seamos parte del ambiente. La calle la hemos pisado. Yo toda la vida he andado con mi papá y mis hermanos. Nos íbamos arriba de la camioneta, encima de los bafles. Eso es muy peligroso, pero así viajábamos a todas partes. Hacíamos eso por el orgullo de Sonido Duende. También andaba con nosotros una amiguita que creció con la familia, a quien apodamos ‘La Hippie Charangas’. Ella se sigue subiendo a las estructuras para montar los escenarios, conecta las luces, entre otras cosas. Hay que destacarlo. Existen mujeres que son parte del staff, del trabajo más rudo. Eso mismo hacía Ely Fania en sus orígenes, trabajando con algunos sonideros y estando más metida en la música high energy”, menciona Marisol.

En la actualidad son otros tiempos. La lucha por la igualdad de género de las mujeres es más vistoso, más radical. Incluso, un poco de esa lucha se ha visto reflejado en el movimiento, tomando en cuenta que la primera etapa del grupo, bajo el nombre Sonideras de Corazón, todavía fue mucho más difícil. “Tuvieron que pasar como tres años para que nos pusieran atención, para que nos tomaran en serio. Así pudimos tocar en el Salón Candela, gracias al espacio que nos brindó el señor Mauricio García, quien fue muy gentil con nosotras, después de que nos cerraron las puertas en muchos lados”, explica. “Y cuando cambiamos de nombre a Musas Sonideras, a raíz de eso nos dedicamos a hacer vínculos, lo cual estuvo muy padre porque se dio a conocer lo relacionado al ambiente”.

Así, Musas Sonideras ha hecho conexión con artistas, políticos, grupos feministas, coleccionistas de viniles, revistas, promotores culturales y demás gente que las busca y que se le hace interesante esta identidad musical que mueve a gran parte del pueblo mexicano. Gracias a eso, Marisol y compañía han estado en eventos de otro tipo de clase social, como ella lo dice, recordando aquel baile sonidero que hicieron en el Museo Soumaya.

En ese momento de la tarde, cuando estoy por dejar de conversar con Marisol, el líder de Sonido Duende ingresa a la cafetería. Me dice que me preparara unas papás a la francesa, ya que abrirá el local del cual está a cargo.   Cruzamos la misma calle, por la misma banqueta donde se ubica el Metro Popotla, y al costado de un puesto de jugos y licuados entiendo que es el territorio de esta familia, en cuanto padre e hija me invitan al baile que hacen ahí —aun cuando el Gobierno se los prohíba— el 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe. Minutos después, mientras suena una salsa interpretada por Manuel “El Loco” Valdés que hace sonar Ricardo y se llama “Roberto Revólver”, me entrega un plato de unicel con unas papas bañadas en cátsup, salsa y queso amarillo. Al mismo tiempo, llegan dos integrantes de Musas Sonideras; Ely Fania y Sol Salsita “La Chaparrita del Sabor”. Tienen una entrevista al sur de la ciudad. Marisol, las saluda. Su papá me dice: “Mi hija subió muy rápido en todo esto y yo siempre la he apoyado. Cuando le toca ir a un evento ella sola, procuro acompañarla. Siempre le estoy dando consejos. Muchos han dicho que se colgó del nombre de Sonido Duende, pero ahora Sonido Duende se cuelga de Marisol. Como padre, me siento realizado. Está haciendo su propia historia con Musas Sonideras”.