“En una ópera, la poesía por fuerza ha de ser hija obediente de la música”, decía Mozart. Contrario a ello, Morganna Love es la descendiente insubordinada de la representación; una persona que ha roto con todos los esquemas, estereotipos, reglas y pautas dentro de este género de pesado estrambote poético.

Morganna Love, así como El fantasma de la ópera, existe para revalorizar la sexualidad y la libertad de género; no fue, como se creyó durante mucho tiempo, una invención de artistas, una superstición de empresarios, la creación medrosa del cerebro excitado de las señoritas del cuerpo de baile, de sus madres, de los acomodadores, de los empleados de la guardarropía y de la portería. Sí, ha existido en carne y hueso, aun cuando se le dieron todas las apariencias de un verdadero fantasma, es decir, de una verdadera mujer.

Morganna Love es una dama que decidió dejar atrás muchos miedos y que ahora no sólo goza de popularidad, sino de un gran reconocimiento más allá de ser transexual. Aleizah, bajo el nombre artístico de Morganna Love, es una reconocida cantante de ópera nacida en San Miguel de Allende, Guanajuato; una mujer que abarrota los teatros todos en las diversas ciudades del mundo donde se presenta.

Aquí, una entrevista con ella.

Fotografía: Alex Zuno


¿Qué representa la ópera para ti?
Representa el inicio de mi carrera profesional. Lo más sublime. Lo más complicado y lo más pasional.

¿Qué recuerdas de Saúl Martínez Bautista?
Qué era un niño feliz. Un adolescente rebelde y sensible. Un joven amargado y depresivo. Pero siempre fuerte.

¿Cómo encontraste tu voz?
Encontré mi voz con decisión. Fue en el momento en el que decidí ser feliz. En el momento en el que me cansé de satisfacer a todos a mi alrededor y decidí buscar mi propia felicidad.

¿Cómo fue recorrer todo ese camino en un lugar como San Miguel de Allende?
Era muy ambiguo, porque es un lugar muy hermoso, pero al mismo tiempo yo la pasaba mal por tanto bullyng. Aún así, crecí siendo influenciada por la estética, la naturaleza, la arquitectura, la escultura y la música. Crecí rodeada de arte, de belleza. De colores y de elegancia.

¿Cuál fue tu mayor aprendizaje en el Conservatorio Nacional de Música?
Aprendí a cantar de tal manera que cada fibra del ser humano que me escucha, se conmueve. Aprendí a cantar para el interior del ser humano.

¿Qué tipo de problemas surgen en el Conservatorio –y en general– por la documentación tras un cambio de sexo?
Querrás decir tras un cambio de identidad sexo-genérica. México es un país que aún no entiende este tipo de circunstancias. Y peor aún: que no quiere entenderlas. Tenemos aún mucha falta de información y muchos prejuicios. Es curioso, porque a mí siempre me han tratado bien en ese sentido en el Conservatorio. Cuando fui a informales de que ya había cambiando legalmente mis documentos (acta de nacimiento, INE, pasaporte…), y que había tomado mi verdadera identidad en cuerpo y en persona legal, me dijeron que por ellos no había ningún problema, pero que el proceso no iba a ser fácil, porque en el sistema no había ningún caso como el mío. Así que tuve que cambiar todos mis documentos escolares: primaria, secundaria y preparatoria. Fue un proceso largo y burocrático, pero lleno de entendimiento y respeto hacia mi persona, por parte de las instancias de gobierno y de las instituciones donde estudié. Me apoyaron mucho, aún siendo el estado de Guanajuato. Eso me hace ver que aunque falta mucho por recorrer, la situación está evolucionando.

Fotografía: Al Rabí Arredondo

Háblame de tu autobiografía, publicada por Grijalbo.
Fue una de las empresas más difíciles que me ha tocado vivir. Obviamente, lo que yo quería era olvidar todas las cosas negras de mi pasado, pero se me presentó la oportunidad de contar mi historia y no pude decir que no. Sabía que iba a ayudar a muchas personas. A despertar la conciencia de quien quisiera leerla. Y así fue. Fueron días reviviendo el terror. Llorando. Avergonzándome por lo que había hecho. Pero también fue una catarsis. Eso me sanó muchísimo, porque aún tenía heridas que no habían terminado de cicatrizar. Plasmé allí todo el agradecimiento a quienes me dieron lecciones de vida y a quienes estuvieron a mi lado para apoyarme. En ese libro está desde la mayor maldad del ser humano (los relatos de asesinatos de mis amigas), hasta la mayor bondad (el amor y apoyo incondicional de mucha gente).

¿Angela Gheorghiu o María Callas?
María Callas. Muchos critican su técnica; pero nadie critica su interpretación. Me identifico mucho con ella. Su vida interior le permitía tocar el alma de quien la escuchaba.

“En la ópera, la música carece de sentido: aquí, en la calle, presenta el tono demente preciso que le infunde identidad”, escribió Henry Miller en Trópico de Capricornio, ¿tú qué opinas?
La segunda parte es cierta. La música fuera de la ópera se vuelve totalmente terrenal. Humanamente animal. Nos pertenece completamente. Pero en la ópera… es el ser humano quien le pertenece y le sirve a la música.

¿Se han compuesta más piezas de ópera sobre el dinero que sobre el amor?
Yo creo que eso es muy subjetivo. Depende del punto de vista de cada quién. Elixir de amor, por ejemplo. El pobre que se enamora de la hacendada rica. Ahí están los dos tópicos. Carmen, la gitana que es asesinada por desamor del militar. O La flauta mágica, con la hija del sumo sacerdote y la hechicera. Para mí, una ferviente creyente del amor, la ópera siempre hablará de las pasiones humanas.

¿Es la ópera la verdad de la mentira?
¡Ja ja…! Más bien es la mentira contada con verdad.

¿Cuál es tu pieza favorita?
Esta es una pregunta muy difícil, porque ya casi no canto ópera, aunque sigo teniendo gran amor por este género. Antes, las piezas que más me obsesionaban, eran el “Miserere” de Allegri y el aria “Chi il bel sogno di Doretta”, de la ópera La Rondine. Ahora que estoy cantando otros géneros musicales, tengo cuatro canciones favoritas: “Anywhere” que canta Rita Ora; “Runaway”, del grupo Galantis: “Déjà vu” con Giorgio Moroder y Sia y también “Into you” de Ariana Grande. No sólo amo la ópera. También amo el pop en inglés.

¿Cuántas veces has interpretado Carmen?
La ópera completa no la he interpretado y no sé si lo haré algún día, porque está escrita para mezzo y yo soy soprano. Pero el aria “L’amour est un oasieux rebelle” (“La Habanera”), la he cantado fácil unas cien veces, entre conciertos privados, conciertos públicos, radio, televisión, series…

¿Qué planes tienes a futuro?
Definitivamente mi carrera ha estado llena de eclecticismo. Mis inicios en la música fueron a los cuatro años con el pop y la música de iglesia. Luego llegó la ópera, después vinieron los boleros y la música mexicana. Estoy llegando a un punto donde me fascina la música electrónica y creo que aquí me voy a quedar un tiempo. Hay posibilidades infinitas. El cine es un arte majestuoso que me está abriendo sus puertas y he decidido darle un sí. Lo mejor de mi vida profesional en este momento, es aceptar proyectos donde se conjugan el cine y la música. Acabo de sacar mi primer disco como solista, Dos vidas en una, y me siento muy feliz porque empieza con arias de ópera, pasa por boleros, bajadas, rock, pop, música electrónica, y termina con reguetón. Porque así es mi vida. Aprendí a valorar la diversidad en todas sus formas.