Nunca ha estado en una banda, pero el interés de Nicole Luján, alias Resonancia, por el universo sonoro comenzó temprano. Desde los nueve años empezó a componer e interesarse por la música; ya en su adolescencia tomó algunas clases de piano, guitarra y canto, pero nunca de manera formal, y diez años más tarde descubrió el mundo de la electrónica.

Cuenta: “Siempre que me sentaba en el piano o tomaba la guitarra para componer una canción, sentía que me faltaba algo y como en ese momento no tenía amigos que hicieran música, mis opciones para llegar al sonido que quería no eran muchas. Cuando conocí los softwares de producción musical, se abrió para mí un mundo de posibilidades en el que tuve ganas de adentrarme. Al empezar a entender lo que es el sonido y cómo se puede trabajar con él, mi curiosidad se hizo más grande. Esa curiosidad se convirtió en una fascinación que hasta la fecha sigue creciendo”.

Fotografías: Cortesía Nicole Luján

Acerca del nombre dice: “Resonancia se concretó a finales del año pasado. Elegí ese nombre por varias razones, pero tratando de simplificarlo puedo decir que por un lado me divierte usar una palabra que está escrita en los sintes y plugins que uso todos los días. Por otro lado, el fenómeno de resonancia en la acústica es para mí una analogía de la conexión con el otro. Incluso es una palabra que uso seguido al hablar, por eso tenía mucho sentido que se convirtiera en el nombre de mi proyecto”.

En los primeros meses de este año, Nicole dio a conocer su debut, un álbum titulado 1 (VAA ), placa de tonos introspectivos y tristes: “Fue un disco que hice después del suicidio de mi mejor amiga. Muchas de sus ideas y de las cosas que aprendimos juntas están presentes en los temas. No creo que sea tristeza lo que quería transmitir, ese es más bien un accidente inevitable de mi estado emocional”.

1 a veces es sombrío, otras pesaroso, es una colección de composiciones que tienen diferentes génesis, pueden nacer de la guitarra, un piano o el sintetizador. “A veces empiezo haciendo texturas con grabaciones distorsionadas de sonidos que me parecen interesantes. Cambia mucho en cada canción y siempre es una exploración nueva, justo eso es lo que me hace aprender y lo vuelve divertido. El tema del disco gira en torno a la idea de la no diferencia. Por ejemplo, la primera canción termina diciendo algo así: ‘no te obsesiones contigo mismo, tú eres todos los demás’. Y esa misma idea se repite en la última canción: ‘yo ya escuché todo esto, y al decir yo, me refiero a ti’.  Pero entre estas dos canciones hay un viaje por distintas emociones, en el que están presentes sentimientos como la incertidumbre y la claridad o el amor y el miedo”.

Presentado como un continuo sonoro, 1 se conforma de siete cortes, con media hora de duración total, que están ligados y forman una gran composición. Dice su autora: “Como el tema del disco es la unidad, tiene sentido que sea todo continuo. Además, para mí este disco es una sola pieza en la que se reflejan ideas unidas por una misma línea de pensamiento”.

Para cerrar esta breve charla, hablamos brevemente acerca  de la efervescencia femenina en la música electrónica de nuestro país: “No estoy segura si ahora hay más música hecha por mujeres que antes o si simplemente ahora esta escena tiene más visibilidad. Últimamente escucho mucha música producida por mujeres que me tiene fascinada. Sin embargo, me cuesta un poco la idea de hablar de una ‘música electrónica femenina’, pues eso sigue implicando separación. Es un tema complejo”.

1 en Spotify.