Encontrar a Mora y los Metegoles es todo un acontecimiento. Un rock honesto, sin caretas, que habla de ti, de tus peleas, caídas y fracasos. Su música es la voz del espejo. La fiesta de un grupo de amigos que brinda sobre el césped verde, en la cancha del olvido; una vasta orquesta de metegoles desdeñados que arrojan al vacío su marcha lúgubre de hierba, riffs y alcohol.

En las tonadas de Mora y los Metegoles se multiplican nuestros espectros. Se trata de una banda de rock de garage minimalista fundada en 2017, en la ciudad de La Plata, Argentina. El grupo debutó ese mismo año con un EP homónimo de cuatro canciones, editado por Toto Records. Ahora regresa con Dejen dormir (2019), álbum de diez canciones repletas de pasajes oníricos y tributos a los Teletubbies, el nonsense y la ontología dadá.

Aquí una entrevista con su líder, Mora Palvi, sobre el origen de la agrupación y el proceso de creación de su nuevo álbum.

“Cualquier cosa es preferible a esa mediocridad eficiente, a esa miserable resignación que algunos llaman madurez”, escribió Alejandro Dolina en El libro fantasma (1999) y pareciera que la banda está entrando en esa oscura etapa, sobre todo cuando cantas: “Las ruedas contra las vías del tren / me arrepiento de todo lo que dije recién / abrumada por mi juventud y mi falsa libertad / creí que ya no había más nada / ya no había más”, en “A 100 en bajada”. ¿Está buscando Mora y los Metegoles la madurez?
No sabemos bien qué significa la madurez, pero no creemos que sea algo que estemos buscando. En la letra de “A 100 en bajada” se plantean más dudas y contradicciones que seguridades asociadas a la madurez.  La oscuridad en los relatos estuvo siempre presente en la banda, tal vez antes eran contados de manera más inocente.

¿Qué tan lejos están musicalmente de sus antecedentes con Mora y Aziz?
Me da un poco de vergüenza que hayas encontrado a Mora y Aziz. Fueron las primeras canciones que hice y Aziz quiso grabarlas un día que nos juntamos a tomar vino. Fue un juego y mi inicio en el oficio de hacer canciones, pero sin ninguna expectativa. Mora y los Metegoles, en cambio, piensa qué quiere decir, cuándo y cómo. El azar y el juego están presentes a la hora de componer y tocar en vivo, pero a partir de Dejen dormir pensamos qué queríamos grabar y cómo queríamos sonar.

¿Cómo llegaron Lautarín y Narf?
Lautarín y Narf son amigos de mi hermano Teo y los conocí por él hace bastantes años. Tratamos de acordarnos cómo se nos ocurrió juntarnos a tocar, pero no hay caso.

¿Qué recuerdan de su primera fecha como Mora y los Metegoles, qué fue lo más extraño que ocurrió esa noche?
Esa noche Lautarín rompió una baqueta, el amplificador de Mora no funcionaba (se olvidó de prenderlo antes de empezar a tocar) y Manoloide, el bajista de ese entonces, tocó toda la noche de espaldas porque le daba vergüenza.

¿Cómo ha sido enclaustrarse en el búnker de Toto Records en City Bell para grabar este, su primer disco?
El galpón de Toto Records es un lugar que habitamos hace muchos años, incluso desde antes que se formara el sello, así que es un lugar en el que nos gusta juntarnos y nos podemos quedar hasta que Aziz se canse y nos eche. Así fue como estuvimos encerrados hasta 24 horas seguidas, grabando y editando sin parar. Es muy cómodo tener todo el tiempo del mundo para trabajar, hasta que te guste el resultado. Además, lo grabamos en verano y con un home studio, una pileta y amigos nada puede salir mal.

¿Cómo fue la noche del 29 de junio en Guajira Bar, aquél sábado en que presentaron su nuevo disco?
Fue una noche muy linda, de mucha lluvia, en la que nos dimos el lujo de tocar todas nuestras canciones y tuvimos el honor de tener a Aziz Asse y Elena Radiciotti (Isla Mujeres) de invitados en el escenario, completando el equipo soñado.

Hay una cita en Romanos I que me recuerda al título de su primer EP: “Ustedes saben que el tiempo ha llegado; el momento está aquí para que dejen de dormir y se despierten, porque ahora nuestra salvación está más cerca de cuando empezamos a creer por primera vez. La noche está casi terminando y la luz del día está en camino”; (pareciera también una letra tuya). ¿A qué se debe el nuevo título?
El título del disco es una frase recurrente en la banda, pero más allá del chiste le encontramos otros significados. Para empezar, el mundo onírico está muy presente en mi vida y en mis canciones. Encuentro en los sueños una realidad paralela en la que puedo poner reglas y al mismo tiempo romperlas. Encuentro relatos que cuando estoy despierta no. Además soy vaga y me gusta dormir. Por otro lado, es una forma de pedir que no molesten, que no opinen, que vivan su vida y dejen vivir. Suena un poco hater pero tiene que ver con el respeto y la libertad del otro.

Nunca hubiera pensado que King Gizzard & The Lizard Wizard fueran una influencia para ustedes.
No creo que sea perceptible en nuestra música. De hecho, no sé decir cuáles son nuestras influencias directas. En Dejen dormir hay canciones que hicimos hace dos años, cuando escuchábamos otra música; en el próximo tal vez haya otras referencias y así sucesivamente.

¿Cómo es tu proceso creativo de composición y escritura?
Es bastante aleatorio. Me envío frases a mí misma todo el tiempo y trato de sintetizar las ideas que escribo. En paralelo, toco la guitarra y el teclado y cuando encuentro cosas que me gustan me las quedo. A veces encuentran una voz que las acompañen en seguida y a veces tardan mucho tiempo en convertirse en una canción. Después las ideas llegan al ensayo y con los Metegoles les damos forma y las arreglamos.

Alfredo Di Stéfano, ese legendario jugador argentino fichado por el Real Madrid, solía decir: “Meter goles es como hacer el amor, todo el mundo sabe cómo hacerlo, pero ninguno lo hace como yo”. ¿Por qué el nombre de la agrupación? ¿Juegan mucho al futbol o practican más el sexo?
Los Metegoles fueron una joda que quedó; no tiene tanto peso como parece. No jugamos al fútbol, definitivamente practicamos más el sexo.

¿Cuál es tu película favorita?
Mamma Mia (2008).

La letra de “Teen” dice lo siguiente: “Siempre supe que / si una pandilla nos atacara una noche / sería yo / la indicada para pelear”. ¿Te has peleado alguna vez?
Nunca con un enemigo, siempre con mi hermano.

¿Hace cuánto que no lees un libro porque quieres?
Este año leí uno, re bien.