El siglo XXI tiene a sus starlettes y su imagen de sensualidad. Cuatro de ellas son actrices de reconocida trayectoria que también han optado por el canto para expresarse: Scarlett Johansson, Charlotte Gainsbourg, Juliette Lewis y Zooey Deschanel. El cabaret y la balada son sus vías, pero también lo son los estilos del country y el heavy rock, la dark americana y el indie folk. Los tiempos son otros.

A éstas se ha agregado Evan Rachel Wood. Ella ha estado en el reparto de películas como The Wrestler, Whatever Works y The Ides of March, por mencionar algunas. Su relación con el canto se hizo patente en el musical Across the Universe, con canciones de los Beatles, participación por la cual recibió muy buenas críticas con respecto a su voz. Luego participó en la celebración del 35 aniversario de The Rocky Horror Picture Show, para hacer lo mismo.

Fue invitada a participar cantando en Chimes of Freedom: Songs of Bob Dylan, un álbum recopilatorio de cuatro volúmenes del 2012, con nuevas versiones de algunos éxitos del bardo de Duluth, realizado por múltiples artistas y cuyas ganancias fueron donadas a la organización de derechos humanos Amnistía Internacional. En él, Wood interpreta “I’d Have You Anytime”, una canción escrita por Dylan junto a George Harrison en 1968.

Todas las actrices mencionadas son divas del celuloide, de físicos atractivos y talentos demostrados, que al recurrir al oficio de cantantes han sabido crearse su repertorio a base de grandes compositores, para navegar hacia resultados decorosos.

Pero también están ellos, los actores carismáticos, tres en este caso, que evocan su gusto por la música como carrera paralela. Lo hacen bien y sorprenden en una faceta más de sus personalidades.

Hugh Laurie. Ocho temporadas de TV personificando al doctor Gregory House le proporcionaron a este actor, escritor y músico inglés la fama a nivel mundial de la que sólo había gozado en la Gran Bretaña. Let Them Talk (2011) fue su álbum debut como cantante e instrumentista, disciplinas que comenzó a estudiar a los seis años de edad. Desde la década de los ochenta las hizo públicas. El disco consiste básicamente en un repertorio de blues clásico. Algunas de las piezas cuentan con las colaboraciones de vocalistas como Tom Jones, Irma Thomas y el recientemente desaparecido Dr. John.

En el álbum, Laurie toca el piano y la guitarra, además de ser la voz principal. El disco fue producido por Joe Henry y tiene arreglos hechos por Allen Toussaint, la gloria de los compositores de Nueva Orleáns, lugar mismo donde Laurie estrenó el plato. Tras la aparición de esta placa, realizó presentaciones por todo el mundo (en las cuales además tocaba la batería, la armónica y el sax), acompañado por The Copper Bottom Band. En este rubro también hay excelencia, gusto y calidad.

En 2013 publicó su segundo opus: Didn’t It Rain.

Hugh Laurie en Belo Horizonte. Fotografía de Antonio Thomás Koenigkam Oliveira bajo licencia de Creative Commons.

Jeff Bridges, por su parte, es un actor de larguísima trayectoria cinematográfica. Algunos de sus filmes lo convirtieron, primero, en intérprete de culto (The Fabulous Baker Brothers, The Great Lebowski, et al) y, luego de recibir un Oscar por su actuación en Crazy Heart, en uno popular. En una segunda vida tras la actuación está su espíritu de cantautor, el cual ha estado contenido por la preeminencia de su oficio principal. Sin embargo, su obra en este sentido no es desdeñable, con tres discos hasta el momento.

El primero se tituló Be Here Soon (del 2000), luego vino Jeff Bridges (2011)y el más reciente fue Strangers Again (2015). En todos compone e interpreta algunas de sus propias canciones (cortes atractivos y faltos de pretensión). El estilo musical mezcla el country, la americana y el folk rock con letras personales e intimistas. El segundo, por cierto, fue producido por la leyenda del blues T-Bone Burnett y, toda proporción guardada, suena a Tom Waits o a Dylan.

A Kevin Costner, a su vez, se le conoce por su actividad interpretativa con títulos como Bailando con lobos, El guardaespaldas o JFK, entre una veintena de títulos más que le han dado fama y prestigio en todo el mundo. Pero ésta no es la única muestra creativa de Costner, quien también compone y canta con una banda que entremezcla folk, americana, rock y country. La formación musical del actor nació hace casi treinta años, a raíz de un encuentro entre amigos en Los Ángeles.

Él y la banda Modern West, que lo acompaña, interpretan una música que cabalga cómoda en tales estilos. Entre sus logros está haber actuado en la catedral del country: el Grand Ole Opry. Costner cuenta con varios álbumes en su haber (The Postman, Untold Truths, Turn in On, From Where I Stand, Famous for Killing Each Other). La suya es una voz limitada pero cálida, a la que arropan muy buenas melodías, con un sonido roquero de toques sureños.

Los brotes insospechados de la creatividad surgen en momentos diferentes, hasta en mundos distintos. Esa parece ser la explicación razonable de los actores con una carrera musical intermitente. El gusto por la música en todos ha sido parte de su vida desde la adolescencia, incluso desde la infancia, pero lo han soslayado en favor de su mayor interés y desenvoltura: la actuación.

Sin embargo, de vez en cuando les nace de distintas maneras. Dicho gusto está dentro de ellos y es algo que les apetece hacer simplemente. Buscan con él una vida paralela, imaginándose para sí otra existencia.

 

 

Un comentario en “Sonidos de Babel
Actores: cuando la imagen canta