El reciente estreno del estupendo documental Stevie Nicks a través del espejo, en la plataforma de Amazon Prime Video, nos hizo rememorar al que muchos consideran el mejor álbum de Fleetwood Mac, el grupo que llevó a Stevie Nicks a la fama. No está por demás regresar a este disco para reanalizarlo y volver a disfrutarlo de principio a fin.

Para muchos, Rumours (Warner, 1977) es el mejor álbum de Fleetwood Mac; para otros, lo mejor se dio durante la época en la cual la agrupación se dedicaba al blues, dirigida por el guitarrista Peter Green. Lo cierto es que una vez que este personaje abandonó la banda por problemas mentales relacionadas con las drogas, Mick Fleetwood y John McVie se dieron a la tarea de reformar la alineación con Christine Perfect, tecladista/cantante y esposa del bajista McVie, y con una pareja de norteamericanos que no habían tenido mucho éxito con su disco debut, llamados Lindsey Buckingham (guitarra) y Stevie Nicks (voz).

Con estos elementos grabaron un álbum epónimo, salieron de gira y empezaron a tomar un importante segundo aire a mediados de los setenta. Para 1976, el apretado itinerario, las drogas y la fama empezaron a deteriorar las relaciones de las dos parejas del grupo. A pesar de esto, se metieron a grabar un siguiente disco en la Record Plant. La grabación de Rumours demoró casi un año. Las sesiones duraban quince horas diarias por diez de descanso y el ambiente de ruptura emocional amenazaba colapsar el proyecto. Sin embargo, la música fue lo único que mantuvo unido al grupo. Las dos mujeres alquilaron sendos departamentos en Sausalito que les servían de refugio. A veces una se iba al departamento de la otra para esconderse de su pareja, como cuando John McVie llegaba gritando el nombre de Christine y golpeando las puertas como un loco.

Los hombres se quedaban en el hotel del estudio, donde sucedían toda clase de sórdidos episodios.

Este ambiente emocional se nota en composiciones como “Dreams”, en la cual Stevie Nicks le dice a Lindsey Buckingham: “Ahí vas otra vez / Dices que quieres tu libertad / ¿Quién soy yo para retenerte? / Pero escucha cuidadosamente la voz de tu soledad / como un latido que te vuelve loco / En la quietud / del recuerdo / de lo que has perdido / Y de lo que tenías”. Por el otro lado, Buckingham contesta en “Second Hand News”: “Sé que no hay nada que decir / Alguien ha tomado mi lugar / Creo que debes saber una cosa / No voy a extrañarte cuando te vayas / He estado deprimido tanto tiempo / Soy tan sólo noticias de segunda mano”.

Además de las claridosas letras que se dedicaban unos a otros, la música que enmarcaba los mensajes fue pulida al extremo, incluyendo todo tipo de instrumentos en una conjunción perfecta, como se nota en el ritmo shuffle de la batería de Fleetwood en “Don’t Stop” que es acompañada por el poderoso bajo de McVie y los coros de todo el grupo junto con una guitarra precisa, más el piano de la autora (Christine) y el coro de todos los que estaban en el estudio en ese momento. El tono optimista de este corte contrasta con el resto del material. La canción fue el tema de la fiesta inaugural de 1992 que eligió el presidente Bill Clinton. Chistine (lo mismo que Stevie Nicks) se reveló como una estupenda compositora y aportó gran fuerza a Rumours y “Songbird” es un ejemplo. Ya casi todos se estaban yendo y el productor estaba en la cabina, cuando escuchó a esta mujer jugando con el piano y con esa melodía y pensó que requería la profundidad de una sala de conciertos. Él había grabado a Joni Mitchell en el Teatro Comunitario de Berkeley, el cual posee la mejor acústica para grabar en vivo y un gran ambiente; sin embargo, el lugar estaba ocupado, por lo que se fueron al Auditorio Zellerbach.

Encendieron tres spots sobre el piano de concierto y grabaron lo fundamental de este tema que Christine había compuesto como un canto de esperanza para el futuro de sus compañeros: “Para ustedes no habrá más llanto / Para ustedes el sol brillará / Y siento que cuando estoy con ustedes está bien / A ustedes les daré el mundo / Para ustedes nunca seré fría”. Mick Fleetwood ha dicho que para él es como si Edit Piaff estuviera en un escenario vacío cantando recostada en el piano. Era para todos casi como una plegaria. Otra composición de Christine en el álbum, dedicada a Fleetwood, es una hermosa balada titulada “Oh Daddy”.

El único corte colectivo es “The Chain”. Sobre el solo final de bajo de John McVie se desarrolló todo el concepto, añadiendo las percusiones y un solo endiablado de Buckingham que había grabado para guardarlo. La música estaba lista pero no había letra. Stevie tenía una canción a la que le quitaron un par de frases para que encajara y la composición estaba lista, con una letra medio oscura e incoherente pero que se oye muy bien.

Rumours es un disco perfecto, sin fisuras o grietas. Escuchar todas las canciones seguidas es un viaje que evidencia que cada una de ellas se sostiene sola, sin la necesidad del apoyo de las demás. Este esfuerzo, principalmente individual, pudo armarse de un modo inteligente para que el resultado fuese un todo sorprendente que llevó a Fleetwood Mac a su más alta cima, al primer lugar en las listas de popularidad y al Olimpo de los grupos más importantes de la historia del pop-rock. De la misma forma, Rumours inició el descenso hasta la desaparición de la banda…, pero esa es otra historia.