La historia de interpretar la banda sonora de una película en el instante de su proyección no es novedosa. Sin embargo, la tecnología hizo de esta práctica algo obsoleto. Fue a fines del siglo pasado cuando diferentes grupos de distintas tendencias sonoras recuperaron ese quehacer. Un par de nombres internacionales, a guisa de ejemplo, vienen a la memoria: In the Nursery y Art Zoyd. En México, Cabezas de Cera, Desconecte y Troker se cuentan entre las agrupaciones que han musicalizado cintas como parte de sus proyectos.

Cinema Domingo Orchestra (CDO) nació, a diferencia de los colectivos mencionados, con el objetivo exclusivo de sonorizar filmes silentes. “CDO es un proyecto que surgió como iniciativa de Steven Brown y Alain Martell de presentar cine en las plazas públicas de Bruselas los fines de semana. Cuando Steven se trasladó a vivir a la ciudad de Oaxaca, comenzó a hacer proyecciones en el patio de su casa, en Atzompa, a donde comenzamos a llegar un público variopinto. A partir de esas pequeñas fiestas e intervenciones comenzamos a tocar para acompañar las proyecciones simplemente como un divertimento, hasta que poco a poco fuimos formalizando el proyecto, ensayando y componiendo música para cada película”, cuenta Oxama, responsable de la percusión acústica y electrónica del grupo que a fines de 2018 lanzó su primera producción discográfica titulada Optical Sounds (Independent Recordings).

Tres lustros han pasado desde la formación del colectivo y por este ha pasado toda una gama de músicos, pero la presencia de Steven Brown (sax alto, soprano, clarinete, pianoforte y sintetizador), Julio García (oud, guitarra acústica y eléctrica, requinto y acordeón), Bruno Varela (bajo), más Oxama, ha sido su alineación más constante.

En el álbum, Facundo Vargas (trombón) y Mario Contreras y Ángel García (violín), aparecen como invitados.

“Después de años de trabajo musicalizando películas —señala Oxama—, los integrantes de CDO nos planteamos la posibilidad de dejar un registro sonoro de ese trabajo que pudiera funcionar de manera estrictamente musical, más allá de la imagen. De esta manera comenzamos a hacer una selección para decidir lo que íbamos a incluir en el disco que contiene 26 temas compuestos para ocho películas: El gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene, Alemania, 1920), La venganza del camarógrafo (Ladislaw Starewiccz, Rusia, 1912), El ballet triádico (versión fílmica de la pieza creada por Oskar Schlemmer en 1922), Las tres luces (Fritz Lang, Alemania, 1921), Balloonland (Ub Iwerks, USA, 1935), Kids Auto Races (Henry Lehrman, USA, 1914), Tulips Shall Grow (George Pal, USA, 1942) y Rapsodia satánica (Nino Oxilia, Italia, 1915)”.

La virtud de Optical Sounds es efectivamente sonar independientemente de las imágenes que le dieron vida y en virtud de que la música no responde a un género específico, lo mismo encontramos en los cortes que le dan cuerpo composiciones incidentales, temas que suenan a un ballet mecánico (“Destiny”), con rasgos de jazz gitano (“Tavern”), efectistas, de atmósferas espaciales (“Black”), con pinceladas de música clásica (“The Letter / The Duel”, “Together Forever”), algunos con tintes de cartoon (“Ballon Land”) y los menos teñidos de fusión (“Tulips Shall Grow”).

Señala Oxama: “Una presentación de CDO es básicamente un cineconcierto. Proyectamos la película y tocamos la música que previamente hemos compuesto. Con la salida del álbum hemos invertido un poco los papeles: ahora nosotros tocamos al frente, apoyados por visuales. Poco a poco el grupo ha encontrado su propio público, no solamente en la ciudad de Oaxaca. En algún momento pudimos hacer una minigira a comunidades y municipios de los valles centrales y tuvimos muy buena recepción. Con la campaña de fondeo —Optical Sounds se hizo mediante el apoyo de donaciones de artistas plásticos que trabajan en Oaxaca—, nos dimos cuenta de que el trabajo del grupo ha calado en la vida cultural de la ciudad”.

De alguna manera, la salida de este álbum ha servido como disparador para incentivar a CDO. Una vez destapada la lámpara, el genio que la habitaba está inquieto: “Estamos muy contentos de haber conseguido plasmar el trabajo de quince años en un objeto sonoro que podemos compartir con todo el mundo. Ahora trabajamos para llevar el concierto de presentación del disco a otros escenarios. También ya estamos pensando en nuevas películas para musicalizar. Hay Orchestra para rato”, concluye Oxama.