En la década de los noventa del siglo pasado, Joshua Redman se convirtió en uno de los músicos de jazz más consentidos por los medios de comunicación y ello no fue fruto de la casualidad.

Originario de Berkeley, California (febrero 1 de 1969), Redman comenzó su trayectoria musical en 1991, cuando irrumpió en el campo internacional con credenciales más que confiables: un impecable estilo bop, una atractiva presencia personal, un conocido padre saxofonista (Dewey Redman) y una fluidez y una originalidad que capturaron la atención de los aficionados al jazz.

Fotografía de Jay Holcomb

Contra lo que pudiera pensarse, Joshua fue sin embargo menos influenciado por su famoso padre, a quien veía muy de vez en cuando, que por su madre, quien siempre le inculcó el conocimiento musical y lo inscribió en el Berkeley’s Center for World Music a la temprana edad de cinco años, para estudiar música de la India e Indonesia. Su facilidad para esta disciplina artística era clara y no tardó en tocar en una big band, mientras seguía asistiendo a la escuela. Su inteligencia le hizo ganar también una beca en Harvard, para estudiar Ciencias Sociales, y fue ahí donde empezó a escuchar jazz en serio. Estudió grabaciones de maestros saxofonistas de la postguerra y pasó veranos en Boston, con los estudiantes del Berklee College of Music. Una vez que se graduó en Harvard, tomó la decisión de estudiar la carrera de Leyes en Yale.

Durante este tiempo, realizó una gira al lado de su padre y otros músicos. En el otoño de 1992, ganó el primer lugar en la competencia de saxofón del Thelonious Monk Institute of Jazz y obtuvo un contrato de grabación con la disquera Warner. Su debut discográfico homónimo se dio en 1993 e incluía la participación del bajista Charlie Haden, el pianista Kevin Hays y el baterista Gregory Hutchinson, siendo Haden el único veterano del grupo. Ese mismo año grabó Wish, tocando con una completísima selección de profesionales: en la guitarra Pat Metheny, de nueva cuenta Charlie Haden en el bajo y Billy Higgins en la batería. La interacción Redman-Metheny fue memorable. Este cuarteto hizo una gira para promover el álbum y demostró que Joshua Redman, con tan sólo 23 años, era un joven león.

Al siguiente año, el saxofonista creó una banda conformada por el pianista Brad Mehldau, al bajo Christian McBride y en la batería Brian Blade. El grupo grabó Mood Swing, su primer álbum con composiciones originales. Para 1995, Redman estaba más que preparado para grabar un álbum en vivo. El álbum fue Spirit of the Moment, una serie de once piezas tocadas en el New York’s Village Vanguard y su imagen rápidamente apareció en la portada de la mayoría de las revistas de jazz. En 1996, Joshua grabó e hizo una breve gira con el sexteto de Chick Corea, de la que se derivó el disco Tribute to Bud Powell; asimismo, grabó uno de sus álbumes más importantes: Freedom in the Groove. En 1998 siguió Timeless Tales (for Changing Times), en el cual interpretó algunos standards como “Love for Sale”, de Cole Porter. En este proyecto estaban el pianista Mehldau y el baterista Blade,  así como también un nuevo miembro, el bajista Karry Grenadier.

Músico prolífico, Redman —quien toca el saxofón alto y el soprano tan bien como el sax tenor— continuó con sus presentaciones y giras. Ejemplo de ello fue el homenaje al director y actor cinematográfico Clint Eastwood en el Carnegie Hall de Nueva York y una pieza musical en la película de Robert Allman acerca del jazz de 1930, Kansas City.

A lo largo de los años, el estilo y el tono de Redman al saxofón han atravesado por muchos cambios: desde un melodioso sonido lleno de inspiración, hasta uno que abraza elementos atonales, más agresivo y con aspectos menos melódicos. Huellas de Coleman Hawkins, Lester Young, John Coltrane, Sony Rollins, Dexter Gordon y contemporáneos como Joe Lovano se aprecian al escuchar sus interpretaciones. Al final, sin embargo, Redman —que incluye elementos de hip-hop, pop y funk en su jazz— se comunica con un estilo propio.

Con Beyonde, del año 2000, pareció encontrarse aún más consigo mismo y lo fue demostrando con sus siguientes trabajos discográficos en estudio: Passage of Time (2001), Back East (2007), Walking Shadows (2013), Nearness (2016) y el más reciente, Still Dreaming (2018), una verdadera joya.

A sus casi 50 años de edad —que cumplirá dentro de diez días—, aún hay Joshua Redman para rato.