“Con las palabras podemos jugar como con las cifras, hacerles decir lo que deseemos; pueden retorcerse hasta el infinito”, escribe Fred Vargas en Bajo los vientos de Neptuno (2004), novela negra en la que el comisario Adamsberg viaja a Canadá para instruirse en nuevas técnicas de investigación, pero es seguido por un asesino conocido como “Tridente” que no lo dejará tranquilo. Pasa lo mismo con la música de la banda Neptuna de Guadalajara, eufonía con la que se puede jugar como con las olas del mar, hacerle dar los giros que se desee y hacer que se enrosque hasta el infinito. Así es la modulación de estas jóvenes: incluyente, cadenciosa, vibracional, orgánica, psíquica, hipnótica, conectiva, peregrina, alternativa… y hasta sobrenatural.

Neptuna y su garage psicodélico abrirán el concierto del grupo Chicano Batman, el 5 de diciembre próximo, en el C3 Stage de Guadalajara. Con sus cuatro integrantes (Cyneli Chávez, voz principal y teclados; Carolina Tene, guitarra; Ana Sofía Guillén, coros y bajo y Nathalia Romo, batería) es la siguiente charla.

¿Viene Neptuna a rescatar el rock jalisciense?
No es nuestro objetivo en sí, lo hacemos por qué nos gusta.

¿Qué es el hipnoticsabrodelic rock?
Para nosotras es la combinación de nuestros gustos musicales, entre viajado, hipnótico, con un poco de sabor, lírica y rock.

Desde el Renacimiento, Neptuno ha consolidado su posición de privilegio en la iconografía occidental. ¿Por qué el nombre y el rito a este dios mitológico?
Nos sentimos identificadas con Neptuno por el poder que tiene de mover el agua a través de la vibración que hace con su báculo. 

¿Pero todo en femenino?
No se puede todo en femenino, somos duales y nos gusta cómo se completan las dos partes.

“El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”, escribió Simone de Beauvoir. ¿Cuál es la propuesta de Neptuna para empoderar con su música a la mujer?
Inspirarnos unas a otras, acompañarnos en los procesos que nos identifican como mujeres.

¿Pero su música también puede conectar con los hombres?
Creemos que sí, que puede conectar con quien se abra a sentir las música.

¿Cómo es vivir en la Casa Neptuna y cuáles son los riesgos también?
Pues en realidad no vivimos todas juntas. Sí queremos una casa neptuniana, pero está en proceso todavía. Cuando lo hemos vivido de alguna manera en los viajes, hay retos pero tratamos de hacer acuerdos para la convivencia y podernos divertir y disfrutar unas de otras.

¿Hablenme acerca del concepto de su disco Mar Rojo (2018), de su hipnotrip, su grabación, producción y sonido?
Mar Rojo fue grabado en la Ciudad de México en mayo de este año, en Crystal Cave Records, con Christian Bolado. Lo produjimos nosotras mismas durante un año de trabajo en un laboratorio donde visualizamos los paisajes y sensaciones que queríamos transmitir. Logramos conjugar la esencia de las cuatro en un sonido simple.

¿Cómo se definirían a ustedes mismas?
Como hermanas, amigas, parte de un círculo femenino, una familia?

¿Qué hacen las integrantes de Neptuna cuando no están moviendo las aguas de las personas por medio de sus instrumentos?
Viajar, dibujar, tejer, bordar, leer, bailar, nadar, estar con la familia y amigos, disfrutar la naturaleza, aprender, trabajar y divertirnos.

Margaritas, cactáceas y cuarzos, ¿es Mar Rojo una amalgama entre agua y tierra?
Es una combinación de todos los elementos, un viaje por el desierto hasta el mar.  El desierto de San Luis Potosí es uno de los lugares que inspiró mucho de este álbum.

¿Qué están leyendo ahora?
Maps to Extasis, El poder del ahora, The invention of Nature, Alexander Von Humboldt’s New World, Be Here Now, Verdade Tropical

¿De qué manera invitarían a los lectores a escuchar su música?
Que se den la oportunidad de escuchar nuestro álbum de principio a fin sin esperar nada.