La música inspira toda clase de sentimientos, toda clase de sensaciones y toda clase de reacciones. Incluso reacciones mortales. He aquí la lista de una decena de composiciones que de una u otra manera han provocado el surgimiento de instintos homicidas o de impulsos suicidas y que comprueban que la música también mata.


1.- Ozzy Osbourne. “Suicide Solution” (1980). El 26 de octubre de 1984, John Daniel McCollum estaba escuchando un disco de su ídolo Ozzy Osbourne. John tenía 19 años y estaba tirado en su cama, con los audífonos a todo volumen resonando en sus tímpanos y su cerebro. De pronto, al sonar la canción final, el joven tomó una pistola y sin más se pegó un tiro en la cabeza. Los padres de McCollum acusarían más tarde a Osbourne de haber incitado a su hijo a matarse, ya que en la pieza “Suicide Solution” el cantante dice que el suicidio es la única solución. Ozzy fue llevado a juicio pero alegó que se trataba de una mala interpretación del concepto “solución”, ya que él se refería no a una salida fácil sino al estado líquido de una solución. El juez lo absolvió, pero pocos meses después otro adolescente se quitó la vida…  después de escuchar el mismo tema.

2.- The Beatles. “Helter Skelter” (1968). Aunque esta muy rocanrolera y estruendosa composición de Paul McCartney, contenida en el llamado Álbum Blanco de los Beatles, habla de un parque de diversiones, alguien con los más terribles instintos asesinos tomó el título y le dio una interpretación  apocalíptica y siniestra. Estamos hablando de Charles Manson, quien en 1969, seguido por un grupo de obedientes y ciegos fanáticos y fanáticas, cometió una serie de crímenes que horrorizó al mundo entero, entre ellos el de la actriz Sharon Tate, la embarazada esposa del cineasta polaco Roman Polanski.

3.- Rezso Seress. “Gloomy Sunday” (1933). Una sombría tarde de domingo de principios de los años treinta del siglo pasado, el compositor húngaro Rezso Seress se encontraba sumido en la más honda depresión, debido a sus constantes fracasos como músico y al reciente rompimiento con la mujer que amaba. Invadido por la tristeza, se sentó frente a su piano y casi espontáneamente aparecieron las notas de la que habría de ser su canción más célebre, la cual con los años sería interpretada por gente de los tamaños de Billie Holiday, Ray Charles, Elvis Costello y Björk, entre muchos otros. Llamada “Szomoru Vasarnap” en húngaro, el problema es que su triste sonido y su deprimente letra provocaría una gran cantidad de suicidios a lo largo del tiempo. Aunque al menos Seress no se quitó la vida.

4.- Frank Sinatra. “My Way” (1969). Compuesta por Paul Anka, esta popularísima canción no tendría que ver en absoluto con asesinatos o suicidios y así es en todo el mundo…, menos en Filipinas. Por alguna extraña razón, en ese país ha habido gran cantidad de crímenes asociados con “A mi manera”, sin que la policía entienda el motivo. Algunos piensan que es por su letra que incita la soberbia, mientras que otros afirman –mitad en serio, mitad en broma– que las muertes han sido por lo mal que la canción es interpretada por aficionados en los bares de karaoke (el karaoke es casi una religión entre los filipinos que se lo toman muy en serio). Como sea, en aquel archipiélago se trata de una canción asesina.

5.- AC/DC. “Night Prowler” (1979). Perteneciente al disco Highway to Hell, todo un clásico del grupo australiano, esta composición ha formado parte de la leyenda de uno de los asesinos seriales más célebres de la década de los ochenta: Richard Ramírez, quien tuvo aterrorizada durante años a la ciudad de Los Ángeles. Aunque nunca se probó que Ramírez (conocido como “The night stalker”) se inspirara en este tema para cometer sus crímenes, sí se supo que era un gran admirador de AC/DC y sobran quienes piensan que la letra de “Night Prowler” (merodeador nocturno) pudo haber influido en él.

6.- The Rolling Stones. “Under My Thumb” (1966). Aunque hay otras canciones de Mick Jagger y Keith Richards que podrían asociarse con el crimen (desde “Sympathy for the Devil” hasta “Gimme Shelter” o “Midnight Rambler”), fue “Under My Thumb” la que estaba sonando al momento en que un integrante de la pandilla de los Hell Angels apuñaló a un joven afroamericano durante la actuación de los Stones en el malhadado Festival de Altamont, California, en 1969. Por eso y sólo por eso quedó sangrientamente marcada para siempre.

7.- Robert Johnson. “Cross Road Blues” (1937). Hay quienes piensan que es esta una canción maldita. Cuenta la leyenda que Robert Johnson vendió su alma al diablo en un cruce de caminos (crossroads) a cambio del enorme talento del que dio muestras, aunque tuvo un final trágico al ser asesinado a los 27 años, en 1938. A partir de ahí surgió otra leyenda: la de que quienes interpretaran esta composición se verían maldecidos. Eric Clapton la cantó desde sus tiempos con Cream y a partir de entonces le sobrevino un sinfín de desgracias, incluidas su dependencia de la heroína que casi le cuesta la vida y, años más tarde, la horrible muerte de su pequeño hijo. Los Allman Brothers la tenían en su repertorio y Duanne Allman pronto se mató en un accidente de motocicleta. También la tocaba el grupo sureño Lynyrd Skynyrd y varios de sus integrantes murieron al caer el avión en que viajaban. Incluso se dice que Kurt Cobain pensaba incluir “Cross Road Blues” en el siguiente disco de Nirvana y todos sabemos la suerte que corrió.

8.- U2. “Exit” (1987). Esta canción cuenta la historia del asesino serial Gary Gilmore, pero U2 nunca imaginó que su letra serviría como “inspiración” para que otro asesino diera muerte a una mujer. En efecto, en 1989 un hombre llamado Robert John Bardo, nacido en Arizona, mató a la actriz Rebecca Schaeffer, después de haberla acosado durante tres años. Al ser apresado, confesó que “Exit” le había dado la idea de acabar con la existencia de la joven de la que estaba obsesionado. Hoy día, Bardo continúa en prisión, purgando una sentencia de cadena perpetua.

9.- Judas Priest “Better By You, Better Than Me” (1978). Una tarde de diciembre de 1985, dos jóvenes (James Vance, de 20 años, y Raymond Belknap, de 18) se encontraban en un terreno baldío, donde consumían drogas. En pleno éxtasis y ya que llevaban un revólver consigo, decidieron culminar su día quitándose la vida. Belknap se disparó y murió instantáneamente, pero Vance falló y sólo quedó mal herido (aunque se suicidaría tres años después). Los padres de ambos decidieron que la culpa de aquella tragedia eran los “mensajes subliminales” de esta canción, ya que los dos amigos habían estado escuchándola varias veces por la mañana. El caso fue a juicio e incluso Rob Halford, cantante del grupo, debió comparecer y cantar el tema ante el juez, quien consideró que a pesar de ciertas partes de la letra, esta no podía inducir a persona alguna a matarse. La pieza fue declarada inocente.

10.- Varios. “Las nueve sinfonías”. No importa si fue Ludwig Van Beethoven o Anton Bruckner, Vaughan Williams o Antonin Dvorak, Franz Schubert o Gustav Mahler. El caso es que ninguno de ellos pudo escribir su décima sinfonía antes de que la muerte lo alcanzara. Se puede decir que los cuatro primeros estaban ya muy ancianos para hacerlo, pero Mahler tenía 50 años cuando falleció y Schubert tan sólo 31. ¿Se trata de una maldición que ha atacado a los compositores desde hace poco más de 200 años? Y sin embargo, el compositor vanguardista estadounidense Philip Glass logró componer su Sinfonía No. 10 y sigue con vida…, sólo que lo hizo antes de escribir la novena. Una forma aparentemente inteligente de librarse de la guadaña (aunque el día del estreno, un espectador murió en su butaca víctima de un ataque al corazón).