A finales de 2016, Alvin Lucier celebró su cumpleaños número 86 y para dicho festejo, se organizó un festival conmemorando la fecha y la trayectoria del compositor pionero de toda una escuela sonora. El festival se llevó a cabo en la Universidad de las Artes de Zúrich, donde el maestro, acompañado de varios músicos, entre admiradores y pupilos ejecutó las piezas más representativas de su obra.

Entre los participantes se encontraban el propio Lucier, Oren Ambarchi, Stephen O’Malley, Charles Curtis, Joan LaBarbara y varios otros músicos de vanguardia. Este ensamble más tarde tomaría el nombre de la Ever Present Orchestra.

Alvin Lucier. Fotografía de Celeste Hutchins, bajo licencia de Creative Commons.

Dicho concierto se editó en una caja de cuatro discos titulado Illuminated by the Moon y en él se registra toda la celebración, lo que la convierte en una de las más importantes y coleccionables piezas en el catálogo del compositor.

Pero dicha celebración no sólo fue evento de un día, sino que se extendió de manera intermitente, en un festejo que parece no tener fecha exacta y que da como pretexto celebrar la vida de uno de los más grande compositores dentro de la música experimental. Una gira de conciertos se ha programado por diferentes latitudes del mundo, desde Japón hasta los Estados Unidos.

Las composiciones de Alvin Lucier pueden ser catalogadas como contemporáneas, pero su obra toda es más desafiante que un término post moderno y francamente ambiguo. Desde aquella legendaria y mítica frase suya “I am sitting in a room different from the one are you in now”, al comienzo de la que es probablemente su pieza más icónica (“I Am Sitting in a Room”, 1969), con la cual Lucier se encumbró como uno de los compositores más importantes e innovadores de su generación.

En dicha pieza, escuchamos a la voz de Lucier repitiendo una y otra vez el mencionado texto en diversas habitaciones, lo cual provoca características sonoras peculiares. Al final de este proceso, las palabras se vuelven intangibles y se termina escuchando un juego de resonancias y frecuencias. Está obra fue elogiada por el mismísimo John Cage.

Su obra fue avanzando bajo la misma tendencia sonora, desde composiciones en que se manipulaban sus propias ondas cerebrales, creando continuos drones, por lo que su trabajo incluyó desde piezas orquestales y composiciones en las que jugaba con la electroacústica, hasta una emocional y sutil re interpretación de “StrawberryFields Forever” de los Beatles.

Ahora, a sus 87 años, el compositor se dará fecha en el Big Ears Festival de 2019, al lado de la EPOrchestra y de la legendaria Joan LaBarbara.

Hablar de Alvin Lucier, de su importancia y su peso en la música contemporánea daría para muchísimo más, planas y planas de cómo este hombre octogenario ha producido una obra indeleble cuya influencia se puede escuchar tanto en el metal más corrosivo como en la electrónica más abstracta, el dance de vanguardia y ser reminiscente incluso en la flautas de Paupa, Nueva Guinea.