Fue uno de los primeros intérpretes de aquel pasteurizado subgénero conocido como blue-eyed soul, es decir, soul de ojos azules, es decir, música soul cantada por vocalistas de raza blanca que carecían del sentimiento de los cantantes de raza negra, pero que eran más fácilmente comercializables en los medios dirigidos a la audiencia blanca (el ejemplo más acabado de ello sería el inenarrable Michael Bolton).

Boz Scaggs destacó a fines de los años sesenta y mediados de los setenta del siglo pasado con algunos éxitos como “Lido Shuffle” o “Lowdown” y algunos buenos álbumes, en especial el Silk Degrees de 1976 y el excelente aunque poco advertido Come on Home, de 1997. Sin embargo, nunca logró la aceptación entre el público rockero y mucho menos en el sector que escuchaba soul y rhythm n’ blues (me refiero al soul y al rhythm n’ blues originales, no a esos híbridos sobreproducidos que en la actualidad se hacen pasar por ellos).

Pero el buen Boz poseía una voz estupenda y hoy, a sus 74 años, la conserva practicamente intacta, lo que se puede comprobar en uno de los mejores discos de su larga carrera, el flamante Out of the Blues (Concord, 2018), en el que interpreta de manera impecable (y muy ajena al soul de ojos azules) una serie de temas de viejo blues y muy buen rock.

Tercera parte de la espléndida trilogía iniciada con los álbumes Memphis (2013) y A Fool to Care (2015), Out of the Blues es la revelación de un Boz Scaggs entregado plenamente a las raíces negras de la música popular estadounidense, un trabajo en el que se hace acompañar por grandes músicos (como el legendario Jim Keltner en la batería o ese gran guitarrista que logró cierta fama en los años ochenta llamado Charlie Sexton), lo cual le otorga un certificado de autenticidad sin mácula que se complementa con una forma de cantar cruda, sincera, grasosa y sin efectos de estudio (nada de reverb o de autotune, por ejemplo).

Canciones como “Down in Virginia” de Jimmy Reed, la fantástica “The Feeling Is Gone” de Don Robey o la preciosa “On the Beach” de Neil Young adquieren un sabor especial en la voz de Scaggs, sobre todo esta última, interpretada con oscura pasión.

Un gran disco del poco recordado pero siempre activo Boz Scaggs.