Hace algún tiempo, el escritor jalisciense Antonio Ortuño escribió un excelente artículo sobre los puros, es decir, aquellas personas que defienden con actitud fundamentalista casi cualquier cosa, desde un equipo de futbol hasta una preferencia sexual o una causa social, política o cultural.

El autor de El buscador de cabeza alerta: “Ya no basta, en estos tiempos, con ser decente: hay que ser puro. De lo contrario, se expone uno a que cualquiera de los múltiples puros que han surgido a diestra y siniestra, como honguitos, lo señale a la cara, le escupa y se mofe luego en compañía”.

A estas alturas de la civilización humana, resulta una tontería ser un puro. Hay tanto por mirar, oír, disfrutar o percibir que me parece un desperdicio, por ejemplo, no reconocer un buen gol del Cruz Azul, sólo porque le voy a los Pericos Verdes de Chacalapa. Insisto, es un ejemplo muy pueril, pero los “puros” suelen rasgarse las vestiduras por cosas así.

Vayamos al plano musical. Los roqueros te permitirán poner un disco de pop, por ejemplo, sólo sobre su cadáver. Antes muertos que sencillos. Como fundamentalistas del género, pueden pasar años taladrándose los tímpanos con toda clase de grupos, riffs guitarreros, batacas y berridos de todo tipo (en muchos casos, sin siquiera saber inglés). Este tipo de melómanos son, en términos de Ortuño, una bola de puros. Lo menciono sólo como un ejemplo ilustrativo, no como algo personal contra el género.

Fotografía: Joan Sorolla, bajo licencia de Creative Commons.

Una de las consecuencias de este purismo es que, en materia musical, el solo únicamente se atribuya erróneamente a una banda de rock. Sobre todo, en la guitarra. Es cierto que el rock ha cultivado con rigor esa sección de cada pieza. Pero lo cierto es que, en muchos casos, se desdeña a una interpretación de ese tipo sólo porque no es rock. Es decir, nomás por puros.

Conviene aclarar que la figura del solo se presenta tanto en el plano popular como en el académico y folclórico. He aquí un puñado de ellos, aunque muchos puros me la mienten.


Solo con el cogote

Bautizado así por Rockdrigo González en su tema “Los intelectuales” (en el cual también ejecuta un solo tarareado), este que se incluye va mucho más allá que el ejecutado por el padre de Amandititita. Vocal Sampling son unos cubanos que no usan instrumentos. Todos los sonidos los hacen con la trompa. Lo mismo le entran al guaguancó, al merengue o al rock. Este es un excelente cover de “Hotel California”(todo mundo sabe de quién). El solo de guitarra simulada es simplemente genial.


Solo de acordeón

Si existe un verdadero rebelde del acordeón, ese es Mingo Saldívar. Los demás son fresas. Con cuatro décadas de experiencia, Mingo toca el acordeón en una posición inusual y además lo hace de manera soberbia. Por eso ha sido nominado en dos ocasiones al National Heritage Award, premio que se ha otorgado a gente como B.B. King, Wanda Jackson y John Lee Hooker. Al mando de sus Cuatro Espadas, Saldívar coverea “Ring of Fire”, original de Johnny Cash. Además de la intro, el solo a partir del minuto 2:08, mínimo te obliga a escucharla dos veces.


Solo de bajo

Quien sino Jaco Pastorius podía usar un tema como “Third Stone from the Sun” (de Jimi Hendrix) y dinamitarlo con su bajo eléctrico. Lo que escuchamos parece sencillo, sin embargo, sólo alguien como este grandioso músico podía hacer sonar así al bajo, con la aparente facilidad con la que elaboramos un sandwich. Eso que hace Pastorius es tal vez algo más que un solo, pero bien vale pena tomarlo como tal.


Solo de violín

Si bien existen muchísimos solos con este instrumento, ninguno me parece más alegre y con más raigambre que este huapango llamado “La leva”, interpretado por los Camperos de Valles. El violín está a cargo del señor Heliodoro Copado, quien, a diferencia de tantos y tantos rockstarcitos, hizo giras y giras por todo el planeta, impartió talleres y sorprendió a tanta gente por su formación totalmente empírica, es decir, de oídas. Su virtuosismo no pasó inadvertido y fue grabado en no pocas compilaciones extranjeras. Peter Gabriel hizo grabar  a este grupo para su sello, Real World, en Box, Inglaterra. Copado dejó de tocar en 1997 debido a una embolia. Murió en 2007.


Solo de tornamesa

Kid Koala saltó a la fama desde su primer disco. La cara de niño de este canadiense y su afición por mezclar blues y soul lo ha llevado a decenas de países. Una de sus piezas emblemáticas es su “Drunk Trumpet”, un tema en el que juega de manera asombrosa con las notas de una trompeta, la cual lleva y trae un fondo de jazz y blues. El resultado, además de divertido, posee una delicadeza y soltura, que se agradece.


Solo de timbales

Esta grabación data de 1963. Tito Puente ya era Tito Puente, es decir, el rey de los timbales. En “El cumbianchero” (original de Rafael Hernández), Puente realiza una ejecución de percusiones que se atraviesa durante todo el mambo. Casi al final, orquesta y Puente cierran magistralmente, no sin antes, regalarnos un solo de timbales que aún hoy nos deja con la boca abierta.


Solo de piano

Tal vez en lo que hacía Pérez Prado estén los orígenes del jazz latinoamericano. Dámaso era un amante del género, el cual fue determinante en lo que hizo con el desarrollo del mambo. En este tema, el solo de piano a cargo del propio Pérez Prado, así como el de trompeta, de Juan Calderón, son ejercicios de jazz, pero dentro de un guapachoso “Mambo pianolo” (un tema que proviene de una pieza del compositor alemán Kurt Wiell). Dámaso solía presumir que era mejor que Beethoven. Obviamente no lo fue, pero vaya que estuvo cerca.


Solo de trompeta

Existen solos legendarios con este instrumento, tanto en el plano del jazz como en el académico. Sin embargo, quise incluir éste por su popularidad y sencillez. Pese a que es común no recordarlo, esta tímida trompeta es hasta cierto punto representativa del tema. Si lo escuchamos, al instante sabremos que se trata de “Penny Lane”. Incluso, pese a que en el repertorio de los Beatles existen otros solos no menos históricos, este podría ser de los más alternativos.


Solo de flauta

En la extensísima discografía de Jethro Tull, Ian Anderson ha hecho malabares con toda clase de instrumentos: laúd, mandolina, acordeón, gaita o armónica. No obstante, es la flauta lo más característico de el grupo. En “Another Harry’s Bar”, a partir del minuto 4:50, comienza un nostálgico solo que, mínimo, enchina la piel.


Solo de sax

Seguro que a “Juguito de piña”, esta pegajosa cumbia, la hemos escuchado hasta en la sopa. Versiones van y versiones vienen. Sin embargo, ninguna ha conseguido el estilo e improvisación logradas por Rafael Vázquez, alias El Chiquis, miembro original de El Super Show de los Vázquez. Su técnica de respiración continua le permitía tocar ininterrumpidamente su saxofón alto. Si usted lee esto, significa que no es un puro. De modo que le doy la bienvenida al club de los imperfectos.