Comencé a pensar en vivir dentro de una comuna feminista radical, cuando vi que cada separación amorosa o divorcio tormentoso me implicaba perder todos los discos de Bob Dylan y The Pretty Things. ¿Has escuchado a estos últimos?

En su hora se decía que todo jefe de familia decente soñaba con que su hija se hiciera novia de uno de los  Beatles, pues eso lo sacaría de trabajar, pero que le daría miedo verla salir con uno de los Rolling Stones. Sin  embargo, nadie en sus cabales dejaría que uno de los Pretty Things se acercase siquiera a cinco cuadras de su casa sin llamar al ejército para que lo alejara de allí. Por tal razón los admiro tanto.

The Pretty Things es un grupo de rock inglés formado a principios de los años sesenta del siglo pasado, al mismo tiempo que los Beatles y los Yardbirds. Al comienzo se dedicaron a tocar blues pesado, luego, bien inspirados en la psicodelia, crearon uno de los primeros álbumes conceptuales de peso y la primera gran ópera de rock: S. F. Sorrow, de 1968.

Según Pete Towshend, esa grabación no lo influyó para nada en la construcción de la ópera Tommy, de 1969; pero los datos reales hacen pensar más bien lo contrario. La gran diferencia entre la obra de The Who y la de The Pretty Things es que la primera es pura religión disfrazada de espectáculo, mientras que el relato de S. F. Sorrow es nihilista, escéptico y pesimista, no deja que ingresen en él las ilusiones bobas del espectáculo. Seguramente por ello este último disco no tuvo éxito de masas.

Mientras Tommy es un remedo rockero dela vida de Jesucristo, Sebastian. F. Sorrow, el protagonista de la ópera de The Pretty Things, es un ser mediocre como prácticamente todo el mundo. Y si Jesucristo Superestrella y Pink Floyd, el de The Wall, son rockeros exitosos, S. F. Sorrow es alguien que no conocerá el éxito ni siquiera en el amor. Todo es gris para él, tal como suele ser la vida real en los tiempos postmodernos.

La estructura del relato de esta ópera es bastante más compleja que la de Tommy o la de The Wall. Las partes musicales son imágenes instantáneas de lo que ocurre en la mente del protagonista de la historia, Sebastian F. Sorrow, mientras que partes narradas entre una y otra canción son las que cuentan las acciones y situaciones de esa su historia. Todo va desde su nacimiento hasta su muerte: una vida hueca y sin sentido.

Aquí no hay nada de ternura ni de musiquita tipo la de Cri Cri o la del Sargento Pimienta de los Fabs de Liverpool, tampoco hay lirismo cursi como en Soap Opera de los Kinks.

“Del número tres de la calle llegó un chillido / S. F. Sorrow había nacido / El sol de sus días / Lo pasó en el gris de su mente / Tal como él robó amor con un montón de mentiras / Así el mundo se le estrechó por completo”, dice la primera canción del disco. Luego, por un momento, el protagonista cree que el amor lo bendecirá, nada más porque una muchacha lo saluda en la calle. A fin de cuentas, ella le pondrá los cuernos y lo abandonará. Él irá a la guerra y será un desdichado. Una vida de garabato lo llevará hasta la tumba y poco antes de morir, sin saber para qué vivió, pensará: “Tú te puedes creer la persona más solitaria del mundo / Pero jamás te sentirás tan solo como yo”.

Los integrantes del grupo, cuando se grabó S. F. Sorrow, eran Phil May (voz), Dick Taylor (primera guitarra y voz), John Povey (órgano, sitar, percusiones y voz), Wally Allen alias Waller (bajo, guitarra, voz, instrumentos de viento y piano), Skip Alan (batería) y John Charles Alder, alias Wink (batería). El relato base para la ópera lo escribió May, la música es composición de él, Taylor y Waller. Ahora puedes encontrar el álbum original en YouTube, también algunas de las grabaciones donde ellos la han tocado en vivo. Seguro te hará pensar en cosas serias y bailar con ganas de espantar al lobo del nihilismo. Te lo recomiendo.