Vegetariano y yogui, el músico Carlos Alvarado cumplió cuarenta años de carrera como músico y promotor cultural, dentro de un género tan distinguido como lo es el rock progresivo. Alvarado formó parte de bandas prog y de rock ecléctico como Vía Láctea y Chac Mool, además de ser fundador y miembro vitalicio del tianguis cultural del Chopo.

Hablamos con este legendario tecladista acerca del bazar más grande de la Ciudad de México y de su trabajo como promotor artístico y cultural.


Háblame de la fundación del Chopo, del primer Tianguis de la Música, albergado por el Museo Universitario del Chopo de la UNAM, y de cómo este se ha ido relacionando con la contracultura en México.
Siendo directora Ángeles Mastretta y a instancias de Jorge y Toño Pantoja, se inicia en el Museo Universitario del Chopo, el 4 de octubre de 1980, el primer tianguis de música, programado sólo para mes y medio. Sin embargo, fue tal su éxito que permaneció en el museo por más de un año. Algunos de los asistentes nos organizamos entonces y salimos posteriormente a la calle, afuera del museo, luego a la colonia San Rafael (a la calle de Tomás Alva Edison), a la Facultad de Arquitectura de la UNAM,  al casco de Santo Tomás en el IPN, a la calle de Oyamel (atrás del cine La Raza), hasta llegar a Sol y Luna, en la colonia Buenavista.

¿Cuántos visitantes recibe semanalmente el Chopo?
Aproximadamente tres mil asistentes.

Actualmente hay una galería para las artes plásticas, tu padre fue director de la Academia de San Carlos y también de la Escuela de Escultura, Pintura y Grabado de La Esmeralda, maestro de grabado y amante del arte. ¿Qué toque le ha dado esta tradición al Chopo?
Sí, en la galería se presentan varios artistas: pintura, escultura, grabado, dibujo, fotografía, etcétera. Es muy importante apoyar a los jóvenes artistas y dar un aspecto  cultural para las nuevas generaciones.

¿Qué bandas y artistas se han presentado en su espacio para conciertos?
Se han presentado bandas de gran parte del planeta: de México: Chac Mool, Café Tacuba, El Tri, Decibel, La Gusana Ciega… Muchas bandas nuevas, bandas de España, Argentina, Perú, Uruguay, Dinamarca, Canadá y muchos países más. De Italia vino Banco del Mutuo Soccorso. Franco Falsini, uno de los iniciadores del progresivo italiano, tocó conmigo. De Francia vino Magma. En fin.

Si no es un bazar o un tianguis meramente comercial, ¿qué es el Chopo?
Es un lugar para las diferentes tribus urbanas, jóvenes rockeros y toda clase de público que le guste la cultura del rock y quiera escuchar, comprar, cambiar o convivir en completa armonía.

¿Cuál es su relación con la ideología punk?
Muy estrecha. Tenemos entre nosotros una sección punk, en la cual presentan su música, revistas, cassettes, todo relacionado con la cultura punk.

Háblame de Aullido y de Códice Rock.
Fueron dos revistas importantes del tianguis que desgraciadamente, debido a envidias entre los mismos organizadores, tronaron.

¿Qué hay de la cultura del trueque ejercida en el tianguis?
Desde su fundación y hasta la fecha continua el trueque de discos, cassettes, viniles, DVD, etcétera. Es muy importante y es parte esencial del tianguis.

¿Cómo fue la instauración de Radio Chopo?
A iniciativa de Aurelio Gonzáles y Alejandro Sánchez Mejorada, entre otros compañeros, se decidió invitar grupos para que se presentaran en el tianguis tocando, firmando autógrafos, dando una clínica, etcétera. Radio Chopo es una tradición y muchas bandas quieren tocar ahí, ya que es gratis, se dan a conocer y pueden vender sus discos.

¿Qué bandas de rock formaste en la secundaria y con qué músicos?
En 1973, en la Escuela Nacional de Música, formé Combom, con Daniel Touchman en la guitarra, Jorge Alberto Arteaga García en el bajo, Felipe García en la batería y yo en la flauta transversa. En 1975 formé Ingresso Libero, con Arturo Meza en la guitarra, Juan Cruz en el bajo, Juan Andrade en la voz y Alberto Her en la batería y yo en el clarinete bajo y flauta transversa.

Háblame del éxito internacional de Vía Láctea.
Bueno, se debió a los cassettes que distribuía a través de la revista Eurorock de Archie Paterrson, en Europa, y Norteamérica; eso dio a conocer a Vía Láctea a nivel internacional.

¿Cómo fue tu ingreso a Chac Mool?
Yo conocía a Jorge Reyes de la escuela de música y cuando regresó a México de Alemania, en 1979, en un concierto de Vía Láctea me propuso ayudarlo a hacer un disco de solista y yo le dije que también iba a grabar con mi banda y que si participaba igual. Jorge grabó conmigo en el disco de Vía Láctea y después grabamos, en el estudio de Antoni Giner, “Mundo feliz”, “Bienvenidos al fin del mundo” y “Salamandra”. Nos gustó mucho la grabación y decidimos hacer mejor un grupo que fue Chac Mool.

¿Cómo era tu relación con Jorge Reyes y qué es lo que más recuerdas de él?
Siempre de amistad y ayuda mutua. Yo lo metí a trabajar conmigo en la carrera de Restauración, en la UNAM, y convivimos en muchos conciertos, exposiciones, cine…

¿Cómo fue aquella reunión para El mensajero de los dioses?
Cuando Banco del Mutuo Soccorso vino por primera vez a México, en 1999, me invitaron a tocar y querían que formara de nuevo a Chac Mool, Le dije a Jorge y empezamos a ensayar con nuevos miembros, pero nos dimos cuenta de que Armando Suárez se había robado el nombre y Jorge se sacó mucho de onda y dijo que con Armando no tocaba. Ya estaba hecha la publicidad y tuve que armar de nuevo otro Chac Mool. Nos gustaron los ensayos, pusimos nuevas rolas y las grabamos.

¿Qué opinas de Decibel y de su regreso a la música?
Maravilloso, es un Decibel más siglo XXI.

¿Cómo te llevas ahora con Walter Schmidt y Charly Robledo?
Walter y Charly son mis hermanos espirituales. Hemos compartido en muchas bandas desde los años 70: con Decibel, con Vía Láctea, proyectos solistas.