El nombre de Pepe Mogt está unido al desarrollo de la música electrónica en este país. Con Artefakto, marcó la pauta de los sonidos industriales en tres álbumes; luego, en un movimiento considerado por muchos como sorpresivo, fue junto con Ramón Amezcua (Bostich) uno de los fundadores de Nortec, esa fusión entre los sonidos sintéticos y la música norteña. Sin embargo, ese proyecto está muerto —o por lo menos hiberna— y lo mismo puede decirse de Latinsizer, otra de los agrupaciones creadas por Mogt.

Recientemente, el tecladista puso a circular en diferentes plataformas Cuatro cuarenta y Sexta, un álbum y un EP, respectivaente, previamente disponibles en su SoundCloud, pero inasequibles para quienes no son asiduos a dicho sitio. Por ello, aprovechamos para charlar con Pepe Mogt quien, en medio de distintas anécdotas, también nos comparte su más reciente proyecto.

Hace cuatro años estuviste en Mutek y presentaste la Cuatro cuarenta. ¿Es lo que ahora es este álbum?
Cuatro cuarenta eran cuarenta piezas y aquí sólo hice una recopilación de las ocho que me gustaban más y las puse en un disco. El proyecto lo he  trabajado desde hace tiempo; en aquel entonces, mi idea era que estuviera todo en SoundCloud. Tres millones de personas lo bajaron y nunca lo puse en otra plataforma porque la idea era hacerlo accesible y no pasarlo por compañía alguna. Pero ahora, en los últimos años, ha cambiado la forma en como la gente escucha la música y me veo forzado a adaptarme a ese cambio, al streaming; conseguí una distribuidora digital y pasé todo el material para que estuviera disponible allí.

Son ocho piezas las que conforman el disco, pero también está el EP Sexta y varios sencillos, ¿todos los temas forman parte de esas 40 canciones?
Algunos. Había un par de Sexta que sí estaba en ese proyecto, pero el resto no y otros temas son de reciente manufactura, apenas tienen un mes.

Cuatro cuarenta es muy diferente en cada uno de sus cortes, ¿qué le da unidad?
El proyecto original era que fueron 40 temas con una conexión. Era una interpretación de la música electrónica de los últimos 40 años; diez piezas compuestas con equipo perteneciente a cada década, comenzando por la de los años setenta. Por eso los tracks son muy distintos, unos están hechos con tecnología de los setenta y otros son completamente digitales.

De estas décadas que revisitaste, ¿hay alguna que sea tu favorita?
Como me tocó vivirlas, para mí realmente fueron todas. Tengo un tío que junto con otros amigos tuvo una agrupación llamada 3DTV y tocaban mucho en Tijuana a principios de los ochenta. Iba a ver sus ensayos y era música electrónica, escuchaba lo que hacía y a la vez él tenía una colección grande de viniles, porque su vida era surfear y comprar discos. Por él conocí a Kraftwerk, porque cuando cumplí diez años me regaló The Man Machine que ya era como el quinto disco de ellos, pero yo le llamaba música de robots y jugaba con eso. Cuando dejaban de ensayar, me ponía a hacer ruidos con los sintetizadores que ellos tenían allí, pero mi parte más productiva fueron los noventa, fue cuando di el paso para componer mi propia música y pisar un escenario que fue por accidente en 1989.

¿Por qué por accidente?
Vi como esta banda 3DTV creció y luego como tronó;  entonces mis papás me decían que tenía que estudiar, que la música no deja nada, todas esas historias; veía la música como algo imposible, que no lo iba a lograr porque necesitaba equipo. Tomaba clases de guitarra clásica y lo hice porque no había cupo en las clases de piano, pero me ayudó mucho a entender notación y educar mi oído. Mi tío me dijo que por qué no cambiábamos la guitarra por un ARP Odyssey y así fue como me puse a hacer covers de canciones de música electrónica que me gustaban. Un día, al salir de la prepa, iba por la Avenida Revolución y había un lugar emblemático que era el Río Rita, donde tocaron todas las bandas que te puedas imaginar. Ese día que pasé por la tarde había un letrero que decía: “Si tienes una banda, tráenos tu demo y te agendamos una fecha”. Entré y me preguntaron que si tenía un grupo y dije que sí, aunque no tenía nada, la única condición es que fuera de música original. En ese momento fue cuando me hizo clic y dije tengo que hacer esto. Hice algo que era muy ambiental, mucho ruido y le puse de nombre Boicot al proyecto. Entregué el demo, me dijeron que lo iban a escuchar y me avisarían. Regresé unas semanas después y me preguntaron con muchas reservas que si había público para eso y les dije que sí, que era diferente. Me propusieron abrirle a una banda y desde entonces no he parado, ya van a ser casi cuarenta años.

¿Qué dicen ahora tus padres de que no ibas a vivir de la música?
Entré a la universidad, estudié ingeniería en sistemas, pero yo lo iba perfilando porque tenía que ver mucho con la música y me ayudó para entender la electrónica a un  nivel más directo de poder modificar aparatos; entonces para ellos era que no iba a poder vivir de eso y era la verdad. Cuando tocaba en el Río Rita, era un público bien difícil. Llegaban, se sentaban, tocabas y nadie decía nada y hasta el final, si les gustaba, te aplaudían. Eran muy exigentes, todos estábamos mal acostumbrados a la buena música porque entonces teníamos el Iguanas, imagínate. Nosotros hacíamos nuestros conciertos de música electrónica, pero al día siguiente te ibas a ver la presentación del disco de Nine Inch Nails en el Iguanas o estaba de repente Front 242 tocando o Psychic TV, Devo o Sugarcubes; estábamos muy expuestos a esa música y para la mayoría de los que vivimos aquí, esa fue una influencia muy fuerte, tanto para el melómano como para el músico.

¿Aún construyes tus sintetizadores?
Con todo este rollo de los sintetizadores modulares que se ha vuelto como un hype de cinco años para acá, se han vuelto muy accesibles, cosa que es muy bueno; tengo con ellos casi 25 años y he armado aparatos hechos y diseñados con el sonido que yo busco. Por eso Nortec siempre tuvo  un sonido que sí está marcado, que tiene que ver con esos aparatos.

¿En tus actuales presentaciones el énfasis está en Cuatro cuarenta?
Tengo otro proyecto, al cual le estoy dedicando tiempo, que es un poco más de corte ambiental (Quadripoint) y con una connotación política en el sentido de que habla de lo que está sucediendo en la frontera ahora. Sólo he tenido una presentación y esa fue transmitida en vivo por Internet. Quadripoint significa punto que toca cuatro fronteras. Para mí, esas fronteras son la frontera entre Estados Unidos y México y la otra entre el audio y lo visual. Me puse a filmar el muro con un lente microscópico, pasé el lente por las láminas recién puestas y por otras que ya estaban en el mar muy oxidadas y cuando lo ves microscópicamente, te das cuenta de que la misma naturaleza, desde el primer día, destruye esa frontera, que es una frontera que la naturaleza nos dice que no debe existir y es muy padre, porque estos visuales microscópicos los pones en macro y parecen imágenes muy ácidas.

¿Qué hay de Latinsizer?
Ya lo paré y no sé si en algún momento sacaré algo. Realmente me he dedicado más a Pepe Mogt y a presentar estos proyectos. Bostich más Fussible no tenemos prisa y si vamos a sacar algo, esperamos que rompa con todo lo hecho anteriormente. Obviamente todos vamos envejeciendo, pero no quiero estar a los 60 años tocando lo mismo y lo que me mantiene vivo en la música es seguir imaginando cosas, seguir creando, eso es lo que te mantiene entusiasmado, te va reconectando y te va descubriendo a ti mismo.

 

 

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