Su nombre es Inge Ginsberg, su origen es judío-alemán, nació en 1922, sobrevivió al Holocausto y tuvo una vida azarosa y difícil. Hoy día, a sus 96 años cumplidos, conserva la lucidez, escribe poesía… y canta death metal.

La increíble historia de esta mujer es digna de un libro y una película. Cuenta la documentalista Leah Galant, en el New York Times, que la señora Ginsberg “creció en la Austria pre Segunda Guerra Mundial, huyó del Holocausto y terminó en un campo de refugiados en Suiza. Después de la guerra, ella y su esposo, Otto Kollman, se mudaron a Hollywood para construir nuevas vidas y ahí compusieron canciones para algunos de los artistas más destacados de su generación, como Nat King Cole, Doris Day y Dean Martin”.

En 2015, muchos años después de su primer contacto con la música (ella escribía las letras de aquellas melodías que componía su marido), conoció a varios músicos jóvenes estadounidenses, que al leer los poemas que Inge seguía escribiendo, le dijeron que parecían letras para temas metaleros, específicamente de death metal, y le propusieron no sólo ponerles música, sino que ella misma los interpretara como vocalista.

La mujer no tenía idea de lo que era el death metal, pero sus deseos de seguir teniendo nuevas experiencias, a pesar de su edad, hicieron que aceptara gustosa y llena de curiosidad.

Inicialmente, se inscribió en el programa televisivo America’s Got Talent, pero durante su participación los nervios le ganaron, tuvo un bloqueo mental y olvidó por completo la letra de la canción que interpretaría. No obstante, sus amigos músicos la instaron a seguir adelante y fue así como grabaron algunos temas y filmaron algunos videos.

Sin más, dejamos que el lector disfrute y se sorprenda con las composiciones de Inge Ginsberg. El solo hecho de haberse atrevido a escribirlas y grabarlas es toda una lección de vida.