Hace varios años, por allá de 2003, llegó a mis manos un disco compacto de una agrupación de cuya existencia no tenía yo la mínima idea. Se trataba de un colectivo escocés llamado The Reindeer Section, totalmente desconocido para mí hasta ese momento. No sabía quienes lo conformaban o cuál era el género musical que interpretaba. Lo puse en mi aparato de sonido sin demasiada curiosidad y me dispuse a escucharlo. Debo decir que a partir del primer corte me quedé asombrado. La música que brotaba de las bocinas era de una hermosura aplastante, de una delicadeza poco usual, algo que nunca había oído, una propuesta en verdad conmovedora. El álbum se intitulaba Son of Evil Reindeer y estaba editado por una disquera muy poco conocida (al menos para mí): Relativity.

Frente a tal portento, me puse a investigar quién estaba detrás de The Reindeer Section y descubrí a un joven músico, Gary Lightbody, el cual había reunido a una pléyade de grandes colegas de su país para conformar lo que era de hecho un súper grupo, aunque sólo grabaría dos discos.

Por largo tiempo perdí la pista de Lightbody, hasta que en 2004 otro CD llegó a mí: Final Straw, el tercer larga duración del grupo Snow Patrol, liderado precisamente por el bueno de Gary. A partir de entonces, el conjunto realizó varios álbumes más y acaba de sacar su octavo plato: Wildness (Republic, 2018), una joya.

Siete años tuvieron que pasar desde que Snow Patrol grabara Fallen Empires (Fiction, 2011), su obra discográfica anterior, y este prolongado periodo se debió a los problemas de Lightbody con la depresión, los que lo hicieron aislarse y le provocaron un fuerte bloqueo creativo. Cuanto vivió en ese largo lapso, a causa de sus padecimientos, se ve reflejado en las letras y la música de Wildness, un trabajo lleno de intensa profundidad, de honda tristeza, pero también de luminosa esperanza.

Con composiciones tan buenas como “Life on Earth”, “Empress”, “A Dark Switch”, “A Youth Written in Fire” o “What If This Is All the Love You Ever Get?”, el disco transcurre por un camino de intensas emociones, expresadas con la sensibilidad y la facilidad para crear melodías entrañables que caracteriza al rock escocés y al melancólico estilo como autor de Gary Lightbody.

Una obra espléndida y uno de los mejores álbumes de lo que va de este año.