Barcelona, España. Hace muchos años creía que mi obligación era ver todo lo que programaban. Hacer crónicas exhaustivas. Sin embargo, con los años (10), ya no soy tan ambicioso (o eso pensaba, este texto me ha vuelto a quedar extenso). Hablemos sólo del Sónar Festival (y aconsejo pasar por la web de Culturebox para ver muchas de las actuaciones y dj sets del festival).

Barcelona: Sónar 2018

Todo comenzó con Ivana Ray Singh en el Village. Verde césped artificial para un céntrico y enorme escenario bañado por los rayos del sol. Apenas concurrido, eran las primeras horas del festival. Luego a Despacio, cerca de los hermanos Dewaele (2manydjs) y de James Murphy (LCD Sondsystem). Ellos centrados en poner sus discos, todo pensado para que el centro seas tú, rodeado de torres 360 de McIntosh. El mejor sonido y selección posible asegurados.

LCD Soundsystem

La fiesta africana de Diplo
Ahora conocido en Twitter como Diblo, fue el encargado de proponer para el escenario central a más de una decena de artistas originarios de África que pusieron a bailar al escenario del Village:Kampire, Mr. Eazi, Distruction Boyz. King Doudou y Yaeji.

Damon Albarn

Flamenco y vanguardia
Pude ver entero a Niño de Elche con Israel Galván. Cantaor y bailaor adelantados a nuestros tiempos. Es la tercera vez que veo una de sus distintas propuestas escénicas y no tengo palabras para describir lo que hacen. Galván, el bailaor, se mete de lleno en esto de experimentar con el flamenco. Su certero zapateado y noción del compás y palos clásicos nos dan un asidero para mantener siempre la atención en su puesta en escena y variedad de recursos para alterar la voz y compases: un arpa de un piano para pisotear y tocar a voluntad, un escenario sonoro e interactivo, una máquina vibratoria para alterar la voz del artista mientras rebotan sus carnes. Y así, sin dar tregua y arrancado todo tipo de emociones de los ahí presentes.

Un mazazo musical y visual muy nipón
Kode9 con el VJ (deo-jockey) japonés Koji Morimoto y sus gráficos de juego de arcadia Rage in the Streets (una especie de Double Dragon). Genial descubrimiento. Kode9 es el jefe del sello Hyperdub. Dispone de sonidos impredecibles y bajos potentes. No sé cómo lo consigue, pero siempre suele arrastrar a todos a su universo sonoro y visual. Este año se inspiró en la música japonesa de videojuegos. Morimoto es animador de películas de culto como Magnetic Rose y Dimension Bomb. Konx-Om-Pax trabajará sobre las imágenes de Streets of Rage 2 y 3 y The Revenge of Shinobi y aportará su visión personal a la obra del legendario animador Kōji Morimoto.  

Luego vino el amigo de los amigos y gran músico Gabriel Berlanga, artísticamente UNDO (se pronuncia como si estuviera escrito en inglés, pero aquí absolutamente nadie lo hace). Pilar de la escena electrónica barcelonesa. Multifacético compositor, cantante, guitarrista, bajista. Este año unía sus dos pasiones: el techno y el indie pop. También ha sido programador de un club de referencia: Razzmatazz.

Lo de siempre, caray, me perdí Muévelorreina, pero por el otro lado descubrí fascinado a Putochinomaricón. Carismático y peculiar. Creo que su familia es originaria de Tailandia. Pero eso no importa. Propuesta divertida. Orgullo musical y con un mensaje muy queer.

Sónar +D conocimiento, colaboración, cultura y networking
Siempre tengo una cita ineludible con el Sónar+D. Este año, dos. La primera con Susan Rogers (Berklee College of Music). Escuché toda la entrevista con Peter Kim y más colegas periodistas. Pero merece un artículo aparte. Rogers fue técnica sonora de Prince durante sus años más prolíficos. Habla del cerebro y de la pasión, los papeles dispares que juegan en la fórmula del éxito musical. Paradigmático caso: The Shaggs, grupo de mujeres que apenas podían hilvanar dos acordes seguidos y con una percusión primaria. Pues este grupo de Baltimore sería un ejemplo de pasión. La virtud o punto medio estaría con The Velvet Underground. Y, en el otro extremo, un artista como Prince.  

Minicrónica viernes
Nuevo descubrimiento: en los últimos años, SOPHIE ha desafiado y redefinido las ideas de la cultura pop con su música dura pero hermosa, llena de elementos familiares que son utilizados de formas totalmente inesperadas. Desde el lanzamiento de su álbum debut Product (Numbers, 2015), su maravillosa y desafiante marca de producción la ha llevado a colaborar con artistas como Charlie XCX o Vince Staples, entre muchos otros. 2017 fue el año en el que SOPHIE se situó por primera vez frente a una cámara y un micrófono, con la asombrosamente tierna “It’s Okay to Cry”.

Lo mejor del Hall: Rosalía, fiel a los viejos cantes en toda su amplitud pero desde una rompedora e inusitada óptica. No en vano ya se habla de ella como “la cantaora que una nueva generación necesitaba”. Rosalía actuó por primera vez en Sónar con un show diferente a todo lo que ha hecho hasta ahora, para presentar su nueva obra, El mal querer, un disco producido junto a El Guincho que ya ha avanzado con un excelente primer sencillo: “Malamente”.

Rosalía

Se recuerdan pocos debuts discográficos que hayan despertado tan inmediata expectación. Rosalía es voz y artífice junto a Raül Refree de “Los Ángeles” y mucho más, ya que esta cantaora está llamada a convertirse en un talento de exportación.

Lo mejor del Complex
Islandia sigue dando al mundo músicos con un talento realmente inusual. Ólafur Arnalds es uno de los más relevantes de los que han traspasado las fronteras de la isla para llegar al gran público, moviéndose con naturalidad entre las bandas sonoras, la música clásica, el pop y la electrónica, dominando por igual cuerdas, pianos y sintetizadores.

Cierre de la noche del viernes
La presencia de Black Coffee en las ligas mayores del clubbing internacional. La música del artista sudafricano, bien con sus propios releases o sus maravillosas sesiones, es perfecta para complacer a un amplísimo espectro de público: soulful house y afro funk con un toque emocional y un groove cálido. Un estilo que encaja como un guante para el cierre en el escenario de SonarVillage.

El Sónar llegó a su final con novedades. El próximo año se recorre a julio (qué calor) los días 19, 20, 21. Todo por un evento en junio que Barcelona ha preferido priorizar por encima del Sónar. ¿Qué será? Nada emocionante. Se trata de un congreso de la industria textil. Además, al Sónar no le ofrecieron ninguna opción de negociación. Recibimos la noticia con sorpresa.

Gran ocurrencia del festival la de enviar música al espacio para contactar con vida extraterrestre. Éxito absoluto, pues todos los días vi a personas que no pueden ser de este mundo, bailando y exhibiendo su alienígena manera de ser en todos los escenarios y eventos del Sónar. 

Gradualmente te quedas sin energía, tiempo y aún nadie ha conseguido el don de la ubicuidad necesario para poder hacer la cobertura perfecta. Aunque el festival nos da en streaming y diferido la oportunidad de vivir algunas cosas que no pudimos ver por culpa de los malditos solapamientos. En esta línea, recomendar que se pasen por la página de CultureBox, web francesa que cuenta con la mayor cantidad de videos de los directos con gran calidad de audio.

En el Sónar XS tenemos otro escenario que ya se ha hecho su lugar al presentar propuestas locales, locas o novedosas. Así Putochinomaricon, Nathy Pelusso, Lory Money o Steve Lean. Música urbana, orígenes y destinatarios de lo más diversos, pero parte del panorama local. Vivan donde vivan, aquí es donde han elegido crear y rodearse de artistas que hagan posibles sus sueños musicales. La escena local es más inclusiva que nunca y el talento se prodiga en los géneros más diversos. Tenemos cantera para muchos años y eso es bueno.

Noches de Sónar 2018

Gorillaz y LCD Soundsystem
Otro año más, las sensaciones han sido inmejorables. Gané la apuesta de que se superaba la cifra récord de asistentes al festival. Más de 126 mil de 119 países. El contacto con la organización, trabajadores y directores del festival ha sido muy gratificante. La programación de Gorillaz y LCD Soundsystem para atraer al mayor número posible de personas a las primeras horas de la noche también ha sido un acierto.

El cansancio, poco sueño, dolor de espalda y pies; litros de café y Red Bull dan unos resultados que permiten escribir estas líneas en un estado alterado de conciencia. Es algo vocacional y también la experiencia que dan los años. No me gustaría quedar deslumbrado por la luz de una farola, pensando que es un show audiovisual, mientras lo que suena es el ruido de láminas de acero que rebotan por culpa de las ondas expansivas de la música, creando un estridente resultado de lo más atractivo para alguien que va con los sentidos completamente enervados y retorcidos. El cerebro, capaz de las más locas sinestesias. Gracias a Energy Control, no tenemos que lamentar ningún susto relacionado con drogas adulteradas. Aunque al ver las caras de muchos, yo experimentaba un gran susto.

Es sábado, esto se acaba. Son 25 años del Sónar y diez míos con la acreditación colgada en el cuello (somos miles así). Este año tenía el presentimiento de que terminaría con un gran final de fiesta. Y así fue, me quedé con los organizadores y amigos del festival bailando ocho horas más de lo previsto. Final por bulerías si hacía falta, homenaje a Rosalía y a El Niño de Elche. Ambos en su mejor momento y llevando al flamenco a donde no había osado llegar antes. A Rosalía la prensa la entronizó al unísono. Yo nunca escribiría algo tan meloso hacia ella, por precaución. Pero su proyecto sí tiene vocación y calidad para comerse el mundo. Es un privilegio que este artículo pueda acercar a más personas a estos grandes talentos que he podido descubrir.

En ninguna otra edición del festival había hecho tanto trabajo tras los bastidores. Me llevo nuevos amigos y ese gusto de coincidir cada año con periodistas que dedican sus mejores esfuerzos a hablar sobre el Sónar.

Thom Yorke

Gorillaz

Para Damon Albarn, Thom Yorke y Rosalía, gracias por nada. Fue imposible entrevistarlos. Solo Thom tuvo la delicadeza de contestar. No me dio la entrevista, pero al menos estuve cerca. La fórmula para hacer el mejor periodismo musical es la misma de la viralidad. Es decir, no existe ninguna. Se trata de crear experiencias o contenidos que tengan esta capacidad de epatar.

 

Alberto Noriega
Sobrevive a diez ediciones de Sónar consecutivos. Es periodista (especializado en música) y ocasionalmente pone canciones bajo el moniker de Pinche DJ.