Luego de un fantástico y explosivo debut discográfico con The ArchAndroid (2010), al que siguió el estupendo y no menos grandioso The Electric Lady (2013), Janelle Monáe, talentosísima creadora y dueña de una imaginación musical inagotable, regresa a la palestra con Dirty Computer, su tercer álbum, una obra que no puede sino llenarnos de asombro una vez más.

Puedo sonar exagerado o parecer demasiado entusiasmado, pero Monáe posee cualidades artísticas pocas veces vistas y esta vez, de nuevo al lado de sus fieles cómplices musicales The Wondaland, ha producido una grabación impecable, si bien suficientemente alejada de cualquier calculada frialdad tecnológica.

En Dirty Computer no hay tantas alusiones a la ficción científica, una de sus grandes obsesiones. Sin embargo, sí entreteje muchas de sus fantasías y las transforma en composiciones de una riqueza musical y poética fastuosa. Hay en este disco abundancia de color y calor, enorme sensibilidad e inteligencia, desbordante pasión y conmovedora ternura. Todo fundido y fusionado en este brillante y sofisticado trabajo que demuestra que el calificativo de genio encaja a la perfección en la obra de esta todavía muy joven autora, cantante (vaya voz), productora y actriz que viera la primera luz hace apenas 32 años en la musicalmente mítica ciudad de Kansas, cuna entre otras cosas de una de las mejores expresiones del jazz y aunque no hay propiamente jazz en este trabajo, la herencia del género se traspasa e invade la obra creativa de la artista (artista en el mejor sentido del término).

Hay quienes comparan a Janelle Monáe con Prince y podrían no estar del todo errados, aunque no se trata ni por asomo de una clonación femenina del músico nacido en Minnesota. Ambos son muy diferentes, lo cual no obsta para que ella rinda homenaje al creador de “Purple Rain” y “Cream” en el octavo corte del álbum, el sensacional tema funky “Make Me Feel”.

Todos los cortes de Dirty Computer resultan estupendos, pero habrá que destacar la grandeza de composiciones como “Take a Byte”, “Django Jane”, “PYNK”, “So Afraid” y “Americans”.

En el disco participan algunos músicos invitados, entre quienes destacan Zoë Kravitz, Grimes, Pharrell Williams y el beach boy mayor, Brian Wilson, con quien Janelle interpreta la muy beachboyana, breve (tan sólo dos minutos) y homónima “Dirty Computer”, pieza con la que abre el álbum.

Janelle Monáe es aún muy poco conocida en México y permanece como una artista de culto. Los medios la ignoran y es una verdadera lástima que así suceda. Yo sólo le digo que la busque y se introduzca en su obra. Sus tres discos son más que recomendables, gracias a su gran capacidad como intérprete y a la variedad de géneros en que se arriesga a entrar: desde el soul y el funk hasta el rock y el hip hop, con sus raíces fuertemente arraigadas en el blues y la música religiosa negra. Disfrútela. Le aseguro que no se va a arrepentir.