Aunque Semana Santa se ha convertido más en sinónimo de descanso y recreo que de recogimiento y meditación espiritual, los orígenes religiosos de esta celebración cristiana, centrada en los últimos días de Jesús, en su crucifixión, su muerte y su resurrección, siguen siendo muy importantes para millones de personas en el mundo. Sin embargo, lo eran mucho más en el pasado y por eso algunos grandes maestros de la música compusieron grandes obras sobre el tema. He aquí una decena de bellísimas y profundas muestras de ello.


1.- Johann Sebastian Bach. La Pasión Según San Juan BWV. 24 (Fragmento). Compuesta por Bach para celebrar la Semana Santa de 1724, sufrió algunas modificaciones hasta que en 1740 quedó terminada la versión definitiva. Tan grandiosa como su más conocida Pasión según San Mateo de 1729.


2.- Antonio Vivaldi. Gloria in excelsis Deo RV 589. El compositor italiano, conocido también como Il prete rosso (el padre rojo), debido al color encarnado de su cabello, compuso cuando menos tres Glorias. Esta, de 1713, es la más conocida, pero existe también la RV 588, mientras que la RV590 se encuentra perdida.


3.- Giovanni Battista Pergolesi. Stabat Mater. Esta obra fue compuesta por Pergolesi en sus últimas semanas de vida, por encargo de una confraternidad religiosa de la ciudad de Nápoles. El compositor pudo terminarla, a pesar de la tuberculosis que lo aquejaba y que lo llevaría a la tumba en marzo de 1736, apenas a sus 26 años de edad.


4.- George F. Handel. Dixit Dominus HWV 232. Handel escribió este salmo en 1707, mientras estaba viviendo en Italia. La composición comienza precisamente con la frase “Dixit Dominus” (Dios dijo) y fue estrenada en la iglesia de Santa María, en la italiana población de Montesanto.


5.- Franz Joseph Haydn. Sanctus de la Misa de San Nicolás. Sexta de las catorce misas compuestas por el músico austriaco, la de San Nicolás fue escrita por encargo en 1772. El “Sanctus” es una de sus partes más hermosas y solemnes.


6.- Wolfgang Amadeus Mozart. Misa Breve en Do Mayor “Spatzenmesse”, KV 220. Spatzenmesse significa “misa de los gorriones” y dada su brevedad, fue poco tocada en su momento. Mozart la compuso en 1775, a la edad de 19 años, durante una de sus estancias en Salzburgo.


7.- Ludwig van Beethoven. Misa Solemne en Re Mayor Op. 123: “Benedictus, qui venit in nomine Domini Part.1. De todas las obras que compuso, incluidas las sinfonías y sus diversos conciertos, Beethoven consideraba a esta misa como la más grande y mejor lograda de todas. Fue compuesta entre 1819 y 1823, casi al mismo tiempo que escribía la Novena Sinfonía. Aquí un fragmento.


8.- Franz Schubert. Kyrie de la Misa en Sol mayor DV167. Se trata de la misa más conocida de Schubert. Fue escrita por el músico austriaco a lo largo de una semana, en el año de 1815. El kyrie es una parte especialmente bella.


9.- Samuel Barber. Agnus Dei. Extraordinaria composición coral que el propio Barber adaptó en 1967, inspirado en su célebre Adagio para cuerdas de 1936, al que añadió una letra en latín.


10.- Arvo Part. Salve Regina. Obra contemporánea que el compositor nacido en Estonia escribió en 2001 y que fue estrenada al año siguiente en la catedral de Essen, Alemania. Se trata de un himno mariano de honda raigambre religiosa.


 

 

7 comentarios en “10 temas sacros para Semana Santa

  1. Me permito sugerir una addenda a la magnífica selección precedente y es el “Miserere” de Hilarión Eslava, una de las joyas más deslumbrantes de la música española. Elijo, pese a lo abrupto del acceso al audio, el Amplius de la versión de la masa coral de Valverde del Camino (Huelva). Esta es una pieza destinada a ser cantada por un contratenor, y quizá la versión más perfecta sea la de los años 60, de esa misma masa coral con Diego Romero, no asequible en Internet. La que reseño presenta la singularidad de ser cantada por una contralto, cosa que a quien oye este “Miserere” todos los años, el día del Viernes Santo, le abre una nueva ventana a la espléndida partitura de Eslava. Este es el enlace, a través del cual también podrán acceder a otros dos con contratenores, por si quieren comparar :

    • Al hilo del comentario de Ricardo Bada, me permito adjuntar el “Amplius” del Miserere de Eslava cantado por Diego Romero.mi hermano, en la Catedral de Sevilla. Solo el audio, las imágenes son de mi propio archivo y de la Catedral de Sevilla

    • Estimado Andrés, gracias por las dos grabaciones, y me gustaría que hicieras llegar el enlace con este concierto de Nexos a la Agrupación Coral. Yo lo he intentado, pero la dirección virtual que figura en la página web de la Agrupación es obsoleta. Por lo demás, mi dirección es r.bada.hansen@gmail.com y me encantará contactar contigo, y con Diego. cuya voz me sigue cautivando y acompañando desde hace tantos años. Un abrazo pascual hasta Valverde.

  2. Magnífica selección. Incluida la de Ricardo Bada. Gracias Hugo García M, por tomarte el trabajo. Yo agregaría el Agnus Dei de Jenkins en su Misa para la Paz.

  3. Pienso que a pesar de tan excelente selección, falta un obra fundamental: Las últimas siete palabras de Cristo en la cruz de Haydn.

    • El problema que conlleva la compaginación de un concierto como el que nos ha regalado esta vez Hugo García Michel, es que siempre faltará algo. Aparentemente. Digo aparentemente porque usted menciona ese oratorio de Haydn pasando por alto el hecho de que Haydn ya está representado en el concierto. Y digo también aparentemente porque si el compaginador del concierto se propone una meta de diez piezas, no puede (ni debe) repetir compositor, con lo cual la tarea tanto se simplifica como se complica: y la decisión es puramente personal, subjetiva, ni modo que sea de otra forma: tanto en lo que respecta a los compositores que se elijan como a la obra de cada uno de ellos que lo represente. Lo que yo hice fue sugerir una addenda, pero es porque en la selección de HGM eché de menos un compositor de nuestro ámbito. Ahora bien, echar de menos es también puramente subjetivo, y lo que usted le achaca al concierto es una falta, una omisión, algo objetivo en sí, pero que sencillamente tan sólo refleja su gusto personal. Dicho sea sin el más mínimo ánimo de polémica.