Después de una larga carrera como músico (y como un agudo observador de la vida), tanto en Talking Heads como en diversas colaboraciones que van de Brian Eno hasta Annie Clark, además de instalaciones, libros y ensayos, David Byrne acaba de poner en circulación su primer disco solista en estudio en catorce años, luego del Grown Backwards de 2004.

American Utopia (Nonesuch, 2018) es el disco más optimista y sincero de Byrne en décadas. Como afirma él mismo: “¿Tiene que ser así? ¿Hay otra forma? Estas canciones están hechas desde ese punto de vista”.

De hecho, muchos de los temas del álbum están llenos de humor e ironía. Byrne dibuja un país alterno, utópico, unos Estados Unidos en donde no existe el caos actual, producto del desgobierno trumpiano. Incluso los animales juegan su papel en esa nación de utopía, como se ve en piezas como “Dog’s Mind”. “Gasoline and Dirty Sheets” es una sátira mugrienta en la que la respuesta a todo está “a un clic de distancia”, mientras que lo estridente de “Every Day Is a Miracle” es que encuentras a Dios mismo tomando una pinta de cerveza en un bar de mala muerte, mientras observa a su creación en el fondo del vaso. A veces, al igual que sucede en algunos de los discos de Byrne en su último periodo, la peculiaridad de la trama va demasiado lejos, demasiado artie, con letras como “el parásito podría comerse a Mona Lisa” o “los elefantes no leen los periódicos”.

En “Everybody’s Coming to My House” se hace eco de la divertida indiferencia de los Talking Heads hacia el consumismo conspicuo, con esos pulsos eléctricos y baterías sincopadas que pueden o no ser una referencia directa a LCD Soundsystem, un track que le debe mucho a la vieja banda de Byrne, al igual que la fabulosa “Doing the Right Thing”. 

American Utopia es un trabajo elíptico, optimista, solazado y, como señala David Byrne: “No tiene respuestas a las grandes preguntas”. Sin embargo, al final del mismo, ésta aparente vaguedad —tan universal— sobre las muchas contradicciones y estupideces del comportamiento humano demuestra que la utopía americana se está desmoronando.