“Las cosas en México ya no van a pasar como lo esperábamos. Estamos en una generación para la que los nichos están cerrados. Las cosas no van a suceder a menos que nosotros hagamos lo posible para que ocurran”, dice José Cortés, guitarrista de Vyctoria, y en esa actitud encontramos el porqué de los logros de esta novel agrupación.

Gibrana Cervantes (violín), David Herrera (bajo) y José Cortés comenzaron a trabajar desde 2013, pero fue un par de años después cuando con la adición de Juan Morales en la batería nació el grupo cuyo nombre tiene mucho de circunstancial. “Realmente no fue nuestra idea. Ya teníamos una estética muy fija, una música fuerte, distorsionada, poco agresiva, con cierta ternura y nostalgia; entonces, un compañero vino con la idea  de que hiciéramos unas sesiones en un edificio del centro que era el Victoria y fue que decidimos llamarnos así”.

En 2016, los cuatro grabaron V, una primera placa con ideas todavía susceptibles de desarrollarse, pero en la que ya se advertía esa tendencia oscura y premonitaria de la música de la banda, aunque todavía le hacía falta claridad.

“Ahí —dice Cortés— ya sabíamos qué era lo que queríamos hacer y ese álbum fue como un ensayo de los sonidos a explorar, el buffet de sonidos que teníamos disponible. Por un lado nos gustaban el stoner y el doom, queríamos hacer algo de drone, pero nunca nos habíamos decidido”.

V muestra filos a restañar, pero habla de una vocación por internarse en rutas menos trilladas y tratar de encontrar una voz propia. Así, con este disco bajo el brazo y con Pablo Aguirre como nuevo baterista, el cuarteto empezó a elucubrar la idea de viajar a Estados Unidos y presentarse en directo. A sabiendas de que su incipiente trayectoria no abriría puertas con facilidad, los cuatro se dieron a la tarea de buscar, por medio de amigos e internet, lugares dónde tocar.

“Comenzamos a mandar correos y justo el que respondió fue Efrim Menuck, guitarrista de Godspeed You Black Emperor, a quien yo como fan le escribí, porque la primera inspiración, lo que nos unió a todos y nos tenía horas junto a una bocina, fue su grupo. Él nos dijo que fuéramos a grabar a Montreal y poco a poco encontramos lugares donde tocar”.

En esa ciudad de Canadá, bajo la producción de Menuck y con colaboraciones de Camille Mandoki y Óscar Coyoli, Vyctoria dio forma a su segunda producción, Ahora veo más claro, un trabajo más sólido, de composiciones más largas, mejor enfocadas y en el que hay momentos de una tensión que crece, crece, crece y cuando amenaza con estallar, encuentra la manera de doblar la intensidad (“Sacra Nomine”), para luego entrar en pasajes de absoluta nostalgia (“Ahora veo más claro”, un tema interpretado exclusivamente por el violín). 

“En el segundo disco —comenta Cortés—, básicamente son las mismas ideas, nada más que extendidas, pulidas, más trabajadas. La transición fue tocar, tocar, tocar, porque además en vivo tocamos sin parar, todo está conectado de alguna forma. V es una amalgama de ideas, un collage raro. En Ahora veo más claro hay una idea más definida de lo que queremos comunicar”.

Hay todo un camino por delante, muy promisorio, y también un rostro diferente porque existe una diferencia importante entre el cuarteto que se presenta en directo —en el que ocasionalmente cuentan con la colaboración de Concepción Huerta y Camille Mandoki— y aquel que ingresa al estudio de grabación para emerger de él con un nuevo trabajo. “Tenemos la idea de crear un pequeño ensamble con Rolando Cantú (oboe) y Mabe Fratti (cello). Pensamos crear piezas diferentes, con otra esencia, aunque tenemos que arreglar el asunto de los amplificadores para no opacar el sonido del oboe y el cello”.

Lejos está Vyctoria de dar todo por sentado. Saben que su música no es de las que encuentra espacios en la radio y aunque los halle, su apuesta por los sonidos atípicos y la construcción de música totalmente instrumental los separa de la media. No obstante, la agrupación entiende que si existe un futuro, éste se encuentra en sus propias manos.

“A mitad de año queremos grabar un EP y luego hacer un álbum. Creamos un pequeño sello llamado Principia, de tirajes muy pequeños, pero en donde vamos a cuidar mucho el asunto de los materiales con los cuales los vamos a hacer”, concluye el guitarrista.

Vyctoria no es sólo rock, es un nombre a seguir.