Había terminado de tocar el grupo abridor. Pero no cualquier grupo abridor, sino nada menos que los Pretenders, con la grande y legendaria Chrissie Hynde al frente, rocanrolera y plena de energía a sus 66 años.


Chrissie Hynde con los abridores The Pretenders.

Era el turno de la estrella de la noche, quien había convocado a cerca de veinte mil almas (en su mayoría cuarentonas y cincuentonas) al viejo Palacio de los Deportes. En 1994 había estado ahí, pero el paso del tiempo pesa y este Collins es muy diferente al de hace casi un cuarto de siglo. Ya no es aquel músico hiperquinético que iba y venía con vehemencia por el escenario y que intercambiaba el papel de baterista con el de vocalista. Tampoco la banda que lo acompaña es tan numerosa y extravagante como la del 94. Y sin embargo…

Aunque el buen Phil ya tiene 67 años y su estado de salud es precario (tan precario que llegó al escenario sostenido por un bastón y cantó todo el tiempo sentado en una silla), a pesar de eso, con la fuerza y le energía que aún posee, con el alma que todavía lo desborda, consiguió que a lo largo de cerca de dos horas aquello fuese un festín de recuerdos, emociones y excelente música.

La gira que llegó a México el pasado viernes 9 de marzo lleva por nombre el irónico Not Dead Yet: Live (que podríamos traducir libremente como “Aún no me muero, sigo vivo”), título inspirado en su reciente libro Not Dead Yet: The Autobiography.



Fotos: Chino Lemus / Cortesía OCESA

En un escenario en forma de media luna, con tres pantallas que en algunos momentos mostraban la vida y la carrera del autor de “One More Night” y “Don’t Lose My Number”, éste se mostró siempre alegre y sonriente, a pesar de su forzada inmovilidad, pero la música obra milagros y consiguió que el público no perdiera el entusiasmo en momento alguno, mientras interpretaba algunas canciones de sus días con Genesis y, por supuesto, varios de sus éxitos como solista.

Dado que ya no le es posible tocar la batería, en su lugar estuvo su hijo Nicholas, un prodigio en el instrumento.

Después de repasar temas como “Another Day in Paradise”, “In the Air Tonight”, “You Can’t Hurry Love”, “Invisible Touch” o “Sussudio”, en el encore final sólo interpretó la emotiva “Take Me Home”, luego de lo cual se retiró hacia el fondo del escenario, apoyado en su bastón, como una silueta que se aleja con lenta parsimonia, sin volver la vista atrás.

Un final significativo y melancólico.