Los números son apabullantes. En Soundcloud tiene alojadas aproximadamente 440 composiciones, 410 como solista y el resto en colaboración. Se trata de 40 álbumes, cerca de 50 o más horas de música, la mayoría de ella siempre atractiva, interesante, sugerente.

Carlos Vivanco es conocido como guitarrista de Decibel y Bardo Thodol, sus actuales agrupaciones, y en Kathmandu Ensemble se hace cargo de teclados y viola, pero en su vida hay muchas bandas y colaboraciones con Hector Zazou, Zeena Parkins, Lydia Lunch y Tetsu Inoue, entre otros. Asimismo, posee una amplia discografía en solitario alojada en plataformas digitales, pero paradójicamente sólo cuenta con un trabajo en formato físico, una placa doble llamada Dragon’s Tail, editada de manera independiente.

Con este pretexto, sostuvimos una charla con quien dice ser guitarrista, pero en realidad es multinstrumentista e inventor de instrumentos.


¿Cómo compones? ¿Empiezas con un tema en mente o las composiciones se gestan y luego las agrupas en un álbum?
Siempre es diferente. Muchas veces tomo el instrumento y dependiendo de cuál agarre, empiezo a pensar en qué tipo de compás, escala y tonalidad. A veces ya tengo una melodía, otras no. En ocasiones dejo que mis dedos me digan a dónde voy. A veces es una improvisación y si ya traigo una melodía en la cabeza, me es muy fácil sacarla.

¿Eres de los que se acuestan con una melodía o despiertas con ella?
La mayoría de mis sueños son musicales, por años. Cuando tenía mi estudio en la ciudad de Nueva York, después de escuchar música por once o doce horas, ¿qué es lo que vas a soñar? Música. Te despiertas y sigue la música. Entonces mis sueños eran entre erotismo y musicalización, porque había tantas mujeres tan bellas que era imposible no tener esa onda erótica.

Una vez terminada, ¿regresas a tu música con frecuencia?
La escucho un par de veces antes de masterizarla, varias, muchas veces, pero una vez publicada, rara vez regreso a ella porque diario escucho de 15 a 25 piezas de otros músicos y no me da tiempo de escuchar lo que hice. También me gusta ver películas, me pierdo en eso, me encanta la cinematografía. De hecho, mucha de la música que hago tiene ese sentido cinematográfico.

¿Tiene algún guitarrista que sea tu héroe?
Voy a sonar arrogante, pero nunca he tenido héroes musicales o literarios. Tengo gente que he admirado. Por ejemplo, escuché por primera vez a John McLaughlin cuando era yo muy joven y me dejó con la boca abierta, pero nunca lo traté de imitar, a él o a Terje Rypdal o a tantos que son maravillosos, pero nunca me senté con mi guitarra y la idea de sacar un solo de Fred Frith. Es más importante expresar lo que siento.

Además de la guitarra, tocas otros instrumentos, entre ellos el bajo…
En este caso es sin trastes el que he escogido, porque tiene un tono muy bonito. A mí me gusta un bajo más melódico, más expresivo, más presente. Me siento muy cómodo en la guitarra, con el bajo y también con la batería que me gusta mucho.

Has atravesado por muchas tendencias en la música, ¿hay alguna con la cual te sientas más identificado?
Claro que sí, sobre todo con el género experimental, aunque tal vez no diga mucho con ello. En japonés a la música se le dice ungaku, que significa sonido agradable. A quienes llaman música a un ruido horrible de principio a fin, lo siento mucho, pero eso no es música. Ahora, con ruido se producen cosas muy bellas, que eso sí es alquimia, transformar el lodo en oro. Me inclino por la experimentación, siempre en la búsqueda, es como entrar a un laboratorio y ver qué pasa.

Dragons Tail es tu primera producción solista en formato físico. El primer disco me suena más a world music, mientras el segundo tiende a ser más jazzístico.
Eso tiene que ver con la instrumentación, porque en los dos las escalas son muy parecidas, pero como en el segundo disco utilizo instrumentos que suenan como saxofón, aunque en realidad se trata de una flauta transversa a la cual le quité la boquilla y le puse una de sax, por eso suena así. Este año planeo sacar un álbum doble y tal vez hasta triple, todas cosas que compuse luego de Dragon’s Tail.

¿Cuántas piezas compones diariamente?
Una, a veces una y media, a veces no hago nada, pero por lo regular compongo unas seis piezas por semana, como 300 al año, pero no todas las subo, muchas se quedan guardadas para siempre, muy rara vez regreso para retrabajarlas.

¿Producir tanto no demerita la calidad?
Eso es lo que muchas personas pensarían, pero la práctica hace que las cosas sean mejores. El componer diario no es algo que te desgaste, al contrario.

¿A qué te dedicas cuándo no haces música?
Dibujo, me gusta mucho hacerlo. Construyo instrumentos. Me gusta hacer cosas con basura, juguetes. Es algo que hago desde niño, hacía guitarras eléctricas de diez pulgadas, robots. Luego me harto de eso y lo dejo, aunque después me vuelve a dar la fiebre, pero la música nunca dejo de hacerla.

¿Cómo te gustaría que te recordaran en el futuro?
La verdad, nunca he querido ser famoso. Para mí sí es importante ser reconocido por las personas que quiero o aquellos que aprecian lo que hago y yo aprecio lo que ellos hacen. Quiero que me recuerden con cariño aquellos con los que realmente conviví.

Dragon’s Tail también está disponible en Soundcloud.

Carlos Vivanco se presentará con Bardo Thodol el próximo 17 de marzo en el Alicia, junto con Reax y la música de Erich Zann.