De pronto uno se topa con curiosidades discográficas verdaderamente sorprendentes. La tarde de ayer exploraba en Spotify y al poner en el buscador el nombre de Pete Townshend, su discografía me mostró un par de álbumes cuya existencia desconocía y que involucra a sus dos óperas rock: Tommy (1968) y Quadrophenia (1973).

En el primer caso, se trata de una muy peculiar versión en alemán de la historia de Tommy Walker, el niño ciego y sordomudo que protagoniza la clásica rockópera de The Who escrita por Townshend y de la cual existen varias versiones en disco; las mejores, la original de 1968 y la sinfónica de 1972 (ésta con invitados de primer orden como Steve Winwood, Merry Clayton, Rod Stewart, Ringo Starr y Maggie Bell).

Hay muy poca información acerca de la versión germana (intitulada The Who’s Tommy Das Rockmusical Deutschsprachige Gesamtaufnahme Live, grabada en 2015), cuya fascinación estriba tanto en las diversas voces cantando en alemán como en los arreglos que se permiten algunas libertades y cambios (no sé si autorizados o no por el propio Townshend). Se trata de una escenificación teatral de la obra y de ahí surge este disco altamente recomendable, no sólo para los seguidores de The Who sino para cualquier melómano, dada la alta calidad de la adaptación.

Por lo que respecta a Pete Townshend’s Classic Quadrophenia (Deutsche Grammophon, 2015), estamos ante una exquisita y perfecta adaptación orquestal de esta otra obra maestra del guitarrista y compositor inglés. Orquestada por su pareja, la arreglista y cantautora Rachel Fuller, Quadrophenia adquiere una atmósfera más adulta, sin que suene solemne o pomposa. Todo lo contrario: hay un muy buen gusto en los arreglos y un punto clave: la voz principal no la llevan Roger Daltrey o Pete Townshend sino Alfie Boe, un afamado cantante de ópera británico, quien le otorga a su interpretación aires que transforman las canciones –como bien apunta el crítico estadounidense Stephen Thomas Erlewine– de lo que era originalmente un muestrario de la angustia juvenil de principios de los años setenta, a una honda y agridulce reflexión existencial que toca al ser humano de cualquier edad.

Dos discos poco comunes pero altamente recomendables y ambos se encuentran en Spotify.