Hubo quienes pensaron (y siguen pensando) que se trata de la típica agrupación (en este caso un dueto) one hit wonder y que después de su gran éxito con la canción “Kids”, en 2007, habría desaparecido del mapa.

Nada más erróneo. Aparte de que yo prefiero “Time to Pretend” a “Kids”, el proyecto de los estadounidenses (de Brooklyn, Nueva York) Ben Goldwasser y Andrew Van Wyngarden no ha dejado de grabar desde su disco debut Oracular Spectacular (Columbia, 2008). Así, MGMT regresa con su propuesta musical, basada en el electro pop ochentero, con ciertas dosis de psicodelia y letras llenas de humor negro e inteligente mala leche. Little Dark Age (Columbia, 2018) es su quinto larga duración y a pesar de su espantosa portada y de una pieza abridora quizá no del todo convincente (“She Works Out Too Much”), se convierte en una mariposa llena de colores que sale de su crisálida para desplegar las alas con una decena de canciones variadas y en verdad excelentes (aunque “Me and Michael” recuerde un tanto a los Pet Shop Boys y, ¡ough!, a Moenia).

Estamos ante un disco producido por Patrick Wimberly (del también dueto Chairlift), lo que significa un sonido pulcro y limpio, pero que no cae en la pasteurización comercial. A MGMT nunca le ha interesado ser parte del maistream de la música y ahí están para comprobarlo sus otros álbumes, mucho más experimentales (Congratulations, 2010; LateNightTales, 2011; MGMT, 2015).

Little Dark Age nos toma de la manos para conducirnos a lo largo de un grato viaje por distintos paisajes sonoros, con temas tan buenos como “When You Die”, “TSLAMP”, “James”, “One Thing Left to Try”, “When You’re Small”, “Hand It Over”, el instrumental “Days That Got Away” y el homónimo “Little Dark Age”, lanzado como primer sencillo.

Un disco más que recomendable y lleno de motivos para disfrutar, sobre todo si se escucha a todo volumen.