Cuesta trabajo creer que ya ha pasado medio siglo desde que estas canciones fueron dadas a conocer. Pero ahí siguen, tan frescas e impertérritas como si hubieran sido grabadas el día de hoy.


1.- “Sympathy for the Devil”. The Rolling Stones. Del álbum Beggars Banquet (1968). Después de probar fallidamente con la psicodelia, los Stones regresaron al rock puro y simple con su álbum de 1968 y “Compasión por el diablo” fue la pieza abridora, una maravilla musical con una letra altamente crítica y politizada. Un tema oscuro (el otro lado del verano del amor) con un solo espléndido de Keith Richards en la guitarra.


2.- “Hey Jude”. The Beatles. (Disco sencillo, 1968). Canción que los de Liverpool grabaron durante las sesiones del llamado Álbum Blanco, aunque no fue incluida en el mismo y se lanzó como sencillo. Feliz composición de Paul McCartney dedicada a Julian, el hijo de John Lennon, que con el tiempo adquirió más categoría de himno que el propio “All You Need Is Love”.


3.- “White Room”, Cream. Del álbum Wheels of Fire (Polydor, 1968). El supergrupo conformado por Eric Clapton, Jack Bruce y Ginger Baker regresó con otro gran disco (su tercero) y otra gran composición. Si la potente y melodiosa voz de Bruce destaca enormidades, el wah wah de la guitarra de Clapton, en el solo final y a lo largo de la pieza, no tiene parangón. Y ni hablar de la perfecta batería de Baker.


4.- “Piece of My Heart”. Janis Joplin con Big Brother and the Holding Company. Del álbum Cheap Thrills (Columbia, 1968). Big Brother and the Holding Company era un grupo del montón en San Francisco, hasta que se les unió Janis Joplin, quien con su voz y sus actuaciones lo revolucionó todo. Esta versión fenomenal de un tema grabado originalmente por Erma, la hermana de Aretha Franklin, convirtió a Janis en una intérprete universal y en una diosa del blues y el rock.


5.- “’Voodoo Child’ (Slight Return)”. Jimi Hendrix. Del álbum Electric Ladyland (Reprise, 1968). Una de las más grandes composiciones de Hendrix, tema final de su álbum más controvertido. La interpretación es tan poderosa y brutal que deja sin aliento. El gran Stevie Ray Vaughan realizaría años después una fiel versión del tema y lo convirtió en parte de su repertorio.


6.- “Born to Be Wild”. Steppenwolf. Del álbum Steppenwolf (ABC Records, 1968). Todo un himno contracultural. Un rock fuerte y seco, con un riff inmortal,  de uno de los más grandes grupos de la década. La voz de John Kay retumba y sigue retumbando al ritmo de motocicletas y olor a gasolina. La película Easy Rider de Dennis Hopper la haría suya y le daría una mayor fama. Para muchos, se trata del primer heavy metal de la historia. Como diría José Agustín: un rolón.


7.- “Summertime Blues”. Blue Cheer. Del álbum Vincebus Eruptum (Philips, 1968). Si The Who había realizado una versión explosiva de este pieza original del gran Eddie Cochran, el trío californiano Blue Cheer la llevó a los terrenos del estruendo más ruidoso y atronador. Un tema vertiginoso. Muchos afirman que es este y no otro el primer heavy metal de la historia.


8.- “Jumpin’ Jack Flash”. The Rolling Stones. Disco sencillo (London Records, 1968). Lanzada poco antes de la aparición del álbum Beggars Banquet, esta pieza de Jagger y Richards significó el regreso del grupo al rock básico y tuvo un éxito arrasador en el mundo entero. La guitarra del buen Keith ya traía la afinación abierta en Sol mayor, aprendida de los blueseros del Delta del Mississippi durante la anterior gira del grupo por los Estados Unidos.


9.- “Mrs. Robinson”. Simon & Garfunkel. Del Álbum Bookends (Columbia, 1968). Todo un clásico del folk rock de los sesenta. Escrita por Paul Simon, la canción fue el tema de una película clave de esa década: El graduado, de Mike Nichols, con Dustin Hoffman y Anne Bancroft (como la señora Robinson). Las guitarras rítmicas y la percusión son tan inventivas como precisas. La inclusión de la frase “coo-coo-ca-choo” es un confeso homenaje a “I Am the Walrus” de los Beatles.


10.- “The Unknown Soldier”. The Doors. Del álbum Waiting for the Sun (Elektra, 1968). Una de las primeras canciones de protesta abierta contra la guerra de Vietnam, cuyo video (uno de los primeros de la historia del rock) muestra el fusilamiento de Jim Morrison. Esto hizo que la pieza se convirtiera en mítica y que los Doors fueran aún más aborrecidos por el establishment de la época. Una composición emocionante.