Para mi amiga Lorna López, quizá la mayor
seguidora de los Cranberries en nuestro país.

Dolores O’Riordan ha muerto y vale la pena situarla en su verdadera dimensión, como una estupenda cantante y la líder de un grupo que tuvo la mala suerte de lograr un gran éxito con sus dos primeros discos, lo que lo sacó de inmediato de eso que llamamos culto y lo colocó en el injusto sitial de una agrupación sin trascendencia, a pesar de que su música estaba más cercana al art-rock y a la escena alternativa de los noventa que del malhadado mainstream en que se le situó. Rescatemos la buena música de estos irlandeses y recordemos a la gran O’Riordan con una decena de piezas (sin orden jerárquico) que vayan más allá de las emblemáticas pero obvias “Linger” y “Zombie”. Disfrútenlas.


–“Salvation” (del álbum To the Faithful Departed, 1996). Un gran beat, estupendas guitarras, salvaje vértigo y un tema irresistible. Dolores O’Riordan vocifera deliciosamente el título de la canción en medio de esos metales finales.


–“When You’re Gone” (del álbum To the Faithful Departed, 1996). Una delicia a ritmo de balada doo-wop. Melancólica, dulce y extrañamente seductora, gracias sobre todo a la hermosa interpretación de la vocalista.


–“Promises” (del álbum Bury the Hatchet, 1999). Una pieza épica, casi un rock duro. O’Riordan a plenitud, falsete incluido.


–“Just My Imagination” (del álbum Bury the Hatchet, 1999). Otra composición deliciosa. Un soleado dream pop recorre los cuatro minutos que dura este melódica y optimista muestra del talento de los arándanos irlandeses. Música jangle que recuerda un poco a Belle & Sebastian.


–“Why” (del álbum Something Else, 2017). La pieza final del que sería tristemente el disco postrero de los Cranberries, una sentida y hermosa canción en memoria del padre de Dolores, muerto algunos años antes.


–“Ode to My Family” (del álbum No Need to Argue, 1994). Una absoluta preciosidad. ¿Para qué decir más?


–“Dreams” (del álbum Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We?, 1993). Tal vez la mejor canción de los Cranberries, superior incluso a las dos famosas piezas excluidas de esta lista. El grupo era muy joven aún y sin embargo fue capaz de crear una de las más destacadas composiciones de los años noventa del siglo pasado.


–“Schizophrenic Playboy” (Roses, 2012). Una espléndida muestra de lo que el grupo era capaz de hacer en plena madurez. El álbum Roses fue propiamente su último disco de canciones originales en estudio y es una obra que pasó poco advertida a pesar de su enorme calidad artística.


–“Loud and Clear” (del album Bury the Hatchet, 1999). Una composición suntuosa y llena de hallazgos. Rica en arreglos, plena de gracia y perfectamente interpretada por una O’Riordan inspirada.


–“Ridiculous Thoughts” (del álbum No Need to Argue, 1994). Terminemos la lista con un tema poco conocido, una diatriba contra cierta prensa llena de ironía y provocación, pero sobre todo una muestra de excelente alt-rock con su repetida frase “You’re gonna have to hold on / Or we’re gonna have to move on”. Adiós, Dolores, you move on.


 

 

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