El jazz tuvo mucho que ofrecer durante el año que se va. He aquí una decena de álbumes que recomendamos  escuchar de manera atenta y gozosa. No los enumeramos del uno al diez porque cada uno tiene algo que lo hace especial.


–Ahmad Jamal. Marseille. Un sensacional homenaje de este legendario pianista a la singular y fascinante ciudad costera de Francia. A sus 87 años, el jazzista conserva el talento y la sensibilidad para crear música hipnotizante, misteriosa, llena de fascinación.


–Arturo O’Farrill y Chucho Valdés. Familia: Tribute to Bebo and Chico. Los hijos de los músicos cubanos Chico O’Farrill y Bebo Valdés rinden tributo desde sus pianos a sus notables progenitores en una explosión del llamado jazz latino. Un disco contagioso en esta obra llena de virtuosismo y grandes músicos invitados. Todo queda en familia.


–Tony Allen. The Source. El debut en la mítica disquera Blue Note de este baterista de afrobeat y funk jazz no pudo ser más afortunado. A sus 77 años, este nacido en Nigeria logró una grabación majestuosa que lo mismo homenajea a Charles Mingus que a John Coltrane y, sobre todo, a su maestro: Art Blakey. Como dato curioso, en algunos temas toca el piano el roquero inglés (Blur, Gorillaz) Damon Albarn.


–Vijay Lyer Sextet. Far from Over. Para muchos, el mejor disco de jazz del año. Lyer es un fantástico pianista neoyorquino y a la cabeza de su sexteto trae a la mente los estilos de Miles Davis y Herbie Hancock. Diez temas que van de la ortodoxia a la exploración heterodoxa con una facilidad pasmosa. Discazo.


–Nicole Mitchell. Mandorla Awakening II: Emerging Worlds. Gran trabajo de esta flautista experimental. Su música es todo un universo conceptual pleno de sonidos extraños, a la vez primitivos y futuristas. El disco atraviesa las más diversas atmósferas y los más bizarros paisajes sonoros para dar como resultado una obra que puede resultar tan fascinante como desconcertante. Todo un viaje.


–Mike Stern. Trip. Stern retorna al terreno de las grabaciones luego del grave accidente que en 2016 le destrozó los brazos y estuvo a punto de dejarlo lisiado. Después de un enorme esfuerzo de recuperación, el músico está de vuelta para entregar un disco fabuloso, lleno de variedad y de su estilo para hacer de la guitarra eléctrica un gran instrumento del jazz. Bienvenido de regreso.


–Miguel Zenón. Típico. El gran saxofonista puertorriqueño arriba con su décimo disco, una colección de sofisticadas piezas cercanas al post-bop. Al frente de su cuarteto, con un sonido clásico pero quinético y con algunos aires lejanos de free jazz, Zenón recuerda en su estilo a colegas suyos como Michael Brecker y Brandford Marsalis, pero sin perder su sello propio, proveniente de la música de su tierra. Un álbum más que disfrutable.


–Led Bib. Umbrella Weather. El peculiar ensamble británico está aquí de nuevo, con su jazz progresivo y de pronto hasta caótico, lleno de improvisaciones y armonías arriesgadas. El híper energético quinteto ofrece una diversa y divertida selección de temas elaborados con una paradójica y perfecta seriedad, algo que puede recordarnos en algunos momentos al mismísimo Frank Zappa.


–Jazzmeia Horn. A Social Call. El jazz vocal no podía quedarse fuera de este recuento y lo hace de la mejor manera con esta estupenda cantante, ganadora en 2015 del concurso internacional Thelonious Monk para vocalistas de jazz. A Social Call muestra todo el virtuosismo y los alcances de los que es capaz esta nacida en Texas pero formada artísticamente en Nueva York. Una perfecta delicia.


–Indo Pak Coalition. Agrima. Liderado por el saxofonista y compositor de origen indio Rudresh Mahanthappa, este peculiar trío (sax, guitarra y tabla) va más allá de la mera fusión entre el jazz y la música de la India para adentrarse en otros rumbos aun más intrincados y atrayentes. Agrima es un disco que por instantes emplea un lenguaje casi meta-musical. Toda una experiencia.