A partir de la grabación de su primer disco, el espléndido Marry Me (2007), bajo la denominación de St. Vincent, la cantante, guitarrista y compositora de origen tejano Annie Clark mostró que su propuesta era por completo diferente a cualquier cosa que hubiéramos escuchado antes. Su música resultaba una mezcla de rock pop con elementos de la electrónica y el avant garde. Sus canciones poseían un encanto muy particular que las hacía al mismo tiempo atrayentes y difíciles de asir, sin ganchos fáciles pero sin agresividades pretenciosas e innecesarias. Su forma de tocar la guitarra era y sigue siendo originalísima, única, sin parangón con la de algún otro guitarrista conocido. Provocativa y llena de inventiva pero extrañamente amable, su segundo y tercer álbumes, los extraordinarios Actor (2009) y Strange Mercy (2011), sólo reafirmaron su fascinante propuesta y su vocación por un sonido cargado de insinuaciones y sugerencias, sensual y en ocasiones incluso sicalíptico, pero con una finura, una ironía y una elegancia impecables.

En 2014 puso en circulación otro plato excelente, el homónimo St. Vincent, y hace unos días apareció su quinto opus: Masseduction (gran título), otra absoluta maravilla.

Producido por Jack Antonoff y con colaboraciones de músicos como la cantautora Jenny Lewis, el saxofonista Kamasi Washington y el productor hip-hopero Mike Elizondo, el flamante disco es una colección de trece composiciones suntuosas, tan variadas como ricas en matices, pero en las que la voz y la guitarra de Clark lucen de manera espléndida, lo mismo en los temas más rítmicos (“Pills”, “Masseduction”, “Sugarboy”, “Los Ageless”, “Savior”) que en las melodías más dulces y conmovedoras (“New York”, “Happy Birthday, Johnny”) o en las piezas más bellas e intensas (“Hang on Me”, “Fear the Future”, “Young Lover”, “Slow Disco”, “Smoking Section”, esta última con innegables reminiscencias de Portishead).

La música de St. Vincent puede definirse como pop, pero se trata de un pop subvertido, vuelto de cabeza, cuestionado, deconstruido y recreado del modo más inteligente y creativo. Nada que ver con las presuntas provocaciones, más mercadotécnicas que artísticas, de Lady Gaga, similares y conexos. Se trata de un pop vanguardista, sin trucos efectistas, que se reafirma en cada nuevo disco. Como en este Masseduction que seduce, conquista, conmueve y convence.