En Marea roja, su tercera ópera, Diana Syrse (1984) denuncia la violencia en contra de las mujeres por medio de tres historias reales: la de Nadia Vera (antropóloga social y activista asesinada en la colonia Narvarte), la de Kassandra Bravo (estudiante de enfermería asesinada en Uruapan) y la de Blanca Montiel (quien murió a causa de una bala perdida durante una balacera en Iguala).

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La obra –escrita para dos sopranos, dos mezzos, dos altos y orquesta de cámara (flauta, oboe, clarinete en Bb, saxofón alto, piano, violín, viola, cello y electrónica)– se presentó en el Teatro de las Artes (20 y 21 de agosto) bajo la batuta de Jorge Cózatl y dirección escénica de Óscar Tapia.

Con motivo de este estreno, presentamos una entrevista con esta joven compositora mexicana.


¿De qué habla Marea roja?
De tres mujeres cuyas historias se entrelazan a través de fragmentos de sus vidas y muertes. Es una ópera relacionada con el surrealismo que trata sobre brutalidad y violencia, pero también sobre inocencia, fuerza, valentía, coraje, ternura, ironía, indignación y nostalgia.

¿Nadia Vera, Kassandra Bravo y Blanca Montiel son personajes? ¿Cómo abordas la historia de cada una? ¿Dentro de la orquesta hay elementos que las individualizan?
Sí, cada una cuenta con un tema o leitmotiv interpretado por distintos instrumentos. Al final de cada movimiento hay una especie de “aria” que es cantada por cada una de ellas, mientras las otras acompañan en coro. El movimiento de Nadia Vera fue para mí el más complejo: es misterioso, volátil y etéreo. El tema principal está escrito para dos sopranos y flauta. También hay un pasaje sobre la Ciudad de México –intitulado “Ciudad crueldad”– que es de un color oscuro, fuerte, y habla sobre la muerte de Rubén Espinosa (fotoperiodista asesinado, junto con Nadia, en un departamento de la colonia Narvarte). En el movimiento de Blanca, utilizo una parte electrónica con texto hablado y luego una mezcla de varios estilos protagonizada por el saxofón y la percusión. Este movimiento es fuerte y tiene momentos irónicos; hay pasajes en los que la música y la escena transforman el texto para mostrarlo como una especie de crítica social en alusión a la manipulación mediática y a la indiferencia social. El movimiento de Kassandra está inspirado en la ternura de esta muchacha de 19 años que estudiaba enfermería. La música es dulce y nos recuerda la vida de una enfermera que fue a cuidar a unos niños y nunca regresó a su casa. De todos los movimientos, es el que más nos vincula con el mundo mismo, pues nos propone que las historias de estas tres mujeres parten de una única historia universal en donde todos estamos conectados de alguna u otra forma.

Mencionaste la presencia de un coro… ¿cuál es su función?
Solamente hay seis personajes: “Nadia presencia” y “Nadia ausencia” (interpretadas por Lucía Olmos y Lorena Barranco); “Blanca presencia” y “Blanca ausencia” (interpretadas por Gabriela Thierry y Norma Vargas) y “Kassandra presencia” y “Kassandra ausencia” (interpretadas por Itzel Servín y Betzabé Juárez).  Las cantantes van “en pares”, por así decirlo; mientras cada par canta como solistas, las otras voces acompañan a veces como un coro de ecos y a veces a manera de espejo que resalta algunas frases del texto.

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Con base en los fragmentos que pude escuchar en uno de los primeros ensayos a piano (el coro “Infame”), identifiqué un lenguaje bastante melódico, ¿es así el lenguaje de la ópera entera? Si es así, ¿por qué decidiste acercarte en este proyecto hacia la tonalidad?
Marea Roja es una ópera que tiene un lenguaje muy ecléctico que, si tuviera que categorizarlo, caería tal vez en el lenguaje de una ópera posmoderna. Hay partes tonales, modales, bitonales, experimentales, con un poco de improvisación o puramente teatrales. Tampoco tengo prejuicios ni barreras en cuanto a componer fragmentos con música influenciada por algún estilo popular siempre y cuando me ayuden a que la música tenga el efecto que quiero lograr. No obstante, no me quedo en la tonalidad; siempre trato de explorar otros colores, como lo es la bitonalidad, el ruido en la música electrónica, escalas sintéticas, modales y por supuesto la complejidad rítmica. Esta ópera, ya con los instrumentos y la electrónica, suena un poco diferente al ensayo con piano y voces. En Marea roja específicamente tengo mucha influencia de ópera contemporánea, música latina, ritmos africanos, ópera clásica, texto hablado, música popular y música electrónica, todo combinado con una complejidad musical que me gusta utilizar en las obras que compongo.

¿Qué óperas escuchabas mientras componías Marea roja?
Decidí componer Marea roja de manera muy libre e intuitiva. Quise conectar musicalmente con las historias de Nadia, Blanca y Kassandra y con la gente que fue cercana a sus historias (quienes de alguna forma son parte de la ópera y son también víctimas colaterales del dolor provocado por sus muertes). Dentro de este proceso me interesé en estudiar obras de compositores como Thomas Adès, Stravinsky, Ravel, John Adams y Mozart.

¿Cómo son las interacciones sonoras entre la orquesta y la electroacústica?, ¿qué tipo de sonidos grabaste?
Los sonidos que grabé son una mezcla de voces (incluyendo videos de noticieros en vivo), agua de mar, arena y viento: y estos sonidos los transformé de muchas maneras distintas.

¿En qué consiste la propuesta visual? ¿De qué manera se adapta a la narración musical?
Hay un video-mapping que está a cargo de Robertha Coronado y Nico Peláez.  El director de escena (Óscar Tapia) ha sido el encargado de trabajar con ellos directamente para dar una intención diferente a cada uno de los movimientos. Son –en su mayoría– imágenes abstractas que se van combinando con la música y la escena.

¿Cómo fue tu acercamiento al libreto de Alejandro Román Bahena? ¿Cómo fue el proceso de escribir temas vocales a, por ejemplo, cifras frías de asesinatos más propias de las notas periodísticas que de los estilizados libretos de las óperas tradicionales?
El texto fue dictándome cada una de las melodías y es uno de los textos más inspiradores con los que he trabajado. Junto con Alejandro Román decidí resolver el libreto con una combinación entre texto hablado y bel canto. Escribir para las voces es un proceso muy delicado, pues son un instrumento vivo y lleno de colores. Yo me fijo mucho no solamente en la tesitura, sino en el tipo de voz y los alcances de cada una de las cantantes; no es lo mismo escribir para una soprano ligera que para una soprano lírica o coloratura. Lo mismo sucede cuando se escribe para una cantante acostumbrada a la improvisación y a la música experimental: siempre hay cosas que se pueden hacer mejor dependiendo de con qué tipo de cantante estés trabajando.  Esta ópera está escrita para el ensamble Túumben Paax, cuyas cantantes son en su mayoría de ópera clásica, así que traté de explotar esta parte de su formación y no concentrarme tanto en, por ejemplo, técnicas extendidas de la voz.

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¿Los diferentes estados de la República en los que se desarrolla la trama (Veracruz, Guerrero, Michoacán, Ciudad de México…) tienen algún tipo de presencia dentro de la orquesta?
No hay citas musicales propias de cada estado, aunque si hay influencia de progresiones armónicas de música tradicional en algunas partes de la ópera.

Al ser una compositora mexicana que radica en Alemania, ¿cómo es tu acercamiento a la violencia en contra de las mujeres en México? ¿La distancia acentúa tu indignación y dolor?
En esta obra trato de ser auténtica y honesta conmigo. Sé que la música es parte de algo más grande que yo, e intento ayudar a representar todas estas voces de dolor, de indignación y de amor hacia lo perdido. El tema es muy fuerte pero también hay partes en el texto llenas de luz. Alejandro Román no pudo evitar estas partes escondidas en donde yo tomo las palabras y las convierto en pensamientos positivos y nostálgicos En esta ópera trato de honrar a estas tres mujeres jóvenes a las cuales se les impidió crecer y alzar sus voces. Para mí, estas mujeres y todos los nombres de personas asesinadas no pueden ser olvidados; el olvido hace que volvamos a cometer los mismos errores; nos hace ignorantes y nos llena de dudas, el olvido es para mí una marea roja.