La Francia actual tiene muchas pasiones, pero hay una que destaca sobremanera: la que siente por la música, una pasión colectiva que abarca todo tipo de géneros. El universo musical que presenta es hoy más rico y diverso que antaño y, por añadidura, tiene un auténtico éxito internacional.

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Hay que señalar que bajo todo ello se da el hecho de que todas las formas musicales, desde las más clásicas hasta las más populares, incluyendo el techno, el raï, el rap o la chançon, cuentan con el apoyo de los poderes públicos. La cultura es una prioridad del país galo. El Estado sostiene tanto al Centro de Música Barroca de Versalles como al Centro Nacional del Patrimonio de Canciones y Variedades, al Centro de Información del Rock y de la Canción Francesa o a la Orquesta Nacional de Jazz (ONJ).

En ninguna otra parte del mundo existen orquestas de jazz bien subsidiadas por fondos públicos en las que haya un cambio constante de directores y éstos cuenten con libertad total para elegir a sus músicos y el repertorio de acuerdo con su finalidad pedagógica primordial. La ONJ (L’Orchestre National de Jazz) es única en este sentido. En los Estados Unidos, la patria del jazz, por ejemplo, son casi desconocidas las subvenciones para la cultura. La ONJ cuenta, en cambio, con la oportunidad de trabajar y de desarrollarse con tiempo y tiene aseguradas sus presentaciones en vivo.

En los treinta años que lleva constituida (se creó en 1986 a instancias de Jack Lang, el entonces Ministro de Cultura), once personajes se han ocupado sucesivamente de su dirección y cada uno de ellos le ha puesto su marca al proyecto artístico. Esas tres décadas han respondido a los rubros bajo los que fue formada: validez, propósito y utilidad. Al repasar las condiciones que imperan en otros lares, se muestra por qué la ONJ es única y envidiada.

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El primer director, el saxofonista François Jeanneau, estuvo sólo un año, pero sentó las bases y durante su guía se grabó el disco Orchestre National de Jazz. Al pianista Antoine Hervé, en el siguiente periodo, le tocó establecer contactos con artistas como Quincy Jones, Gil Evans y Randy Brecker, entre otros; impulsó la composición de obras originales y aportó los elementos híbridos del jazz-rock (con él aparecieron tres álbumes con los mencionados músicos: ONJ 87, ONJ 88 y African Dream.)

Claude Barthélemy, en su tiempo, convirtió la orquesta en expresión de elementos específicamente franceses y europeos del jazz. Reunió a músicos con antecedentes en el rock y la música de cámara. Así, rompió con el formato "clásico" de big band (grabó Claire y ONJ Claude Barthélemy).

El pianista Denis Badault, por su parte, instauró la periodicidad trienal en la dirección y proyectó la espectacular evolución de la fuerza artística del conjunto (bajo su batuta se publicaron A plus tard y Bouquet final (1992).

Con el también pianista Laurent Cugny, la ONJ ofreció respuestas estéticas a uno de los problemas del jazz: componer para grandes formaciones. En 1995, la orquesta editó el disco Reminiscing que se integró en exclusiva con las composiciones y los arreglos de Cugny, en los que no ocultó sus querencias por el estilo de Gil Evans.

Un par de años después apareció In Tempo, el cual se basó en versiones de Miles Davis, Howlin’ Wolf y Wynton Marsalis. Aquí la orquesta hizo resaltar el talento de sus músicos, sus arreglos y la eficacia de un baterista sobresaliente, Stéphane Huchard (a este lapso se deben también Yesternow y Merci, merci, merci.)

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El trabajo prosiguió con el contrabajista y compositor Didier Lavallet (ONJ Express, Sequences y Deep Feelings). Con la llegada del fin de siglo vino también otro cambio en la dirección. Paolo Damiani, contrabajista y cellista italiano, incluyó a músicos como Francois Jeanneau, Jean-Paul Celea y Wolfgang Reisinger, entre otros (Charméditerranéen, 2002).

Admirabelamour, La fête de l’eau y L’ONJ traverse le Canada fueron las aportaciones de Claude Barthélemy en una segunda administración. Mientras que el vibrafonista Franck Tortiller, con Close to Heaven y Électrique, realizó sendos homenajes a Led Zeppelin. Daniel Yvinec, a su vez, lo hizo con Robert Wyatt y Astor Piazzola en Around Robert Wyatt y Piazzolla! Olivier Benoît ha tomado el relevo más reciente y editado Europa Paris y Europa Berlin, con composiciones que rinden homenaje a tales ciudades.

Durante sus treintra años de existencia, la ONJ ha dado fe de su capacidad para crear universos musicales, atraer a personajes renombrados del jazz y alcanzar a un amplio público; ha buscado fórmulas más ligeras para no encajonarse dentro del formato de la big band,explorando nuevas fronteras; ha cumplido con su misión pedagógica e incrementado la flexibilidad en las contrataciones para convertir a la orquesta en una agrupación fluctuante con destacados solistas. Por todo ello, la ONJ cuenta con muchos defensores apasionados. Su futuro está cifrado en todos estos logros, lo cual ha implicado también una responsabilidad política a favor de la cultura.