Hace unos cuantos años, el mundo entero se vio sorprendido ante una agrupación que lo mismo mezclaba teatralidad con melancolía, arreglos orquestales con desnudez instrumental, una voz temblorosa con un mensaje poderoso. ¿Su nombre? Anthony and the Johnsons. Poco después sabríamos que, más que una banda, se trataba del proyecto de un artista único llamado Antony Hegarty, quien sin necesidad de acudir a música estruendosa o provocadora, generaba una sensación de sacudimiento a las estructuras de la industria. Desde su apariencia hasta sus composiciones, Antony no resultaba respuesta, sino una pregunta constante, una expectativa permanente… hasta ahora.

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De aquel que fuera conocido como Antony surgió una maravillosa mujer conocida como ANOHNI, quien con Hopelessness lanza no sólo su mejor disco a la fecha, sino un canto absoluto a la libertad. Y es que al haberse encontrado a sí misma, la artista nos regala una de las obras del año dada su frescura, calidad composicional y, sobre todo, lo poderoso de su discurso letrístico.

Lo que en los Johnson era un desgarramiento constante, en ANOHNI es una reivindicación gozosa de posturas, tanto políticas como personales. No es un manifiesto, pero sí una declaración de principios. Desde la abridora “Drone Bomb Me”, descubrimos que se acabaron los pianos y arreglos delicados para dar paso a música mucho más emparentada con lo electrónico, pero que no pierde un ápice de humanidad, sino que logra fusionar ambas cosas de manera deliciosa. Esta composición inicial recuerda, por momentos, a lo hecho por artistas como James Blake o Panda Bear.

El corte número 2 es una de las mejores composiciones de la artista a la fecha. Apoyada por un vibrante juego percusivo y un arreglo electrónico bellísimo, la voz de ANOHNI nos lleva por cada uno de los rincones del universo que significa esta composición. “4 Degrees”, una auténtica joya.
Después viene “Watch Me”, que si bien pierde en poderío si la comparamos con el tema anterior, gana en belleza y hasta sensualidad. Acto seguido encontramos “Execution”, canción extrañamente juguetona, que con la voz siempre a punto de quiebre, genera una contradicción hermosa.

“I Don’t Love You Anymore” es un ejemplo perfecto de cómo el capullo llamado Antony dio paso a la belleza llamada ANOHNI: una balada electrónica capaz de mover cualquier fibra sensible. Otro tesoro invaluable.

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Como si la belleza del track anterior tuviera que ser contrastada, aparece “Obama”, composición experimental que relata cómo el mundo ha perdido la esperanza en aquellos líderes que inocentemente suponíamos nuestros aliados. En esa misma tónica se inscribe “Violent Men”, una crítica abierta contra la estructura violenta que ha generado nuestra sociedad patriarcal, pero disfrazada de una suerte de mantra ambient.

Después se suceden temas como “Why Do You Separate Me From Earth?” (maravillosa canción dedicada a la naturaleza y el universo femenino), “Crisis” (pieza que empieza tensa pero que logra liberarse de manera sutil) y “Hopelessness” (un susurro hermoso que se convierte en catársis).

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La última composición de esta magnífica obra es “Narrow”, la cual empieza con un arreglo digno de Tomita, mientras que la voz hace que la pieza llegue a niveles de seducción tales que uno no puede más que rendirse ante este golpe de belleza.

  Hopelessness se coloca desde ya como candidato a disco del año, no sólo por su increíble calidad composicional y arreglística, sino porque estamos ante el nacimiento de una artista comprometida con su arte, a grado tal, que se convierte en una fuerza de la naturaleza. Antony tuvo que morir para que las alas de ANOHNI provocaran estos huracanes. Dejémonos llevar por sus bellos aires.