Durante mis clases de Historia de la Música Popular suelo hacer un ejercicio de reflexión con los alumnos acerca de la música Pop. La premisa (tácita) es: El Pop no es un género musical.

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Primero invito a mis alumnos a distinguir todo aquello que pueden saber de una “rola” y que sea importante conocer para comprenderla: el autor, el productor, la melodía, los secuencias armónicas, etcétera. Todos estos componentes quedan plasmados en un mapa mental y, a pesar del esfuerzo que pongamos en el asunto, el mapa suele ser incompleto. Poco a poco mis alumnos comprenden que hay muchas cosas inmiscuidas en la creación de una pieza musical y van llenando sus categorías personales conforme reflexionan sobre el asunto; en muchas ocasiones queda claro que el arte, el talento y la dedicación no son suficientes para que algunas piezas tomen el digno lugar que merecen.

Luego de esta reflexión revisamos los “Charts”  del “Ranking” norteamericano de música en la revista “Billboard” (que tuvo su primera edición en 1894), y entonces se enteran de que esa pieza que les machacan por las mañanas en los peseros y en el metro ocupa el primer lugar del “ranking”. Los comentarios suelen ser “esta súper Pop”, “suena bien comercial”.

A mi me suelen divertir mucho estos comentarios porque la mayoría de nosotros estamos expuesto a los medios masivos, aún sin quererlo, y escuchamos una canción tantas veces que terminamos por adquirirla, hacerla parte de nuestro gusto (¡en verdad!), un gusto determinado en gran medida por los medios.

Y entonces pregunto: ¿qué género es la canción que estamos escuchando? Mis alumnos saltan y dicen “Pop” y yo les increpo, –¿Ah sí?–, –¿Entonces, el pop es un género? –, –¿Cuáles son sus características?– Debo advertir al lector que antes de esta pregunta mis alumnos han pasado por reconocer otros géneros musicales, como el corrido, la canción ranchera, la polka, la cumbia, el reggaetón, etcétera. Así que cuando intentan responder con los elementos que respondieron antes es interesantísimo notar que dirigen su atención a lo que les suena primero: es Hip-Hop, es Dance Hall, es Dubstep, es Reggae…

Y si, tienen razón, el lunes la pieza número uno de las listas era Hip-Hop, pero el martes ya no, el martes es Reggae. Entonces ¿qué pasó? Todas esas piezas son reconocidas como Pop pero no comparten elementos estilísticos o estructuras musicales ¿qué las hace Pop?

La música Pop está asociada al aparato de diseminación mediática, determinaba Adorno en su “On Popular Music”. Este aparato de diseminación suele abarcar desde el lugar en donde se generó la idea de la pieza musical (autores y creadores asociados a circuitos específicos de conciertos), pasando por los estudios de grabación con la tecnología y los procesos que logran facturar un sonido identificable, en ocasiones llamado de manera abstracta “radiable”, hasta los escaparates mediáticos que legitiman la creatividad, la presencia física  y la masificación del contenido sonoro y el autor o interprete.

El Pop no es un género musical, es una serie de procesos industriales y de masificación del mensaje musical.

Y es curioso porque, sin ser un género, el Pop tiene características que podrían clasificarse como elementos de estilo… verán, aún no logro interpretar porque sucede así pero les comparto mis hallazgos: este aparato de diseminación filtra expresiones que son conflictivas. Jamás será un primer lugar en los listas una afroamericana cantando rap y quejándose del mundo; paradójicamente si será primer lugar una rubia adolescente norteamericana cantando Hip Hop y quejándose de lo insoportablemente “cool” que es. Todas las piezas que escuchamos evitan poner un acorde de dominante (conjunto de notas de gran tensión en la música) con todos los recursos habidos y por haber. La “dominante”, ese acorde de mayor tensión en la escala jamás está presente en el Pop y siempre es sustituido, o su aparición es retrasada, por secuencias armónicas que suavizan el paso de un acorde a otro (I – vi – IV – ii o I – iii – V – ii). Las temáticas serán de amor y desamor, una suerte de abuso de la temática de Romeo y Julieta, o hablarán acerca de una actitud pseudo-rebelde y sólo tienen dos estrofas y un estribillo. ¿Se han fijado cómo las piezas en la radio no acaban? Según Scarufi es una estrategia para mantener la atención del escucha y su deseo por adquirir la música.  Y por último, y no menos importante, las piezas contendrán algún elemento producido por el último grito de la moda tecnológica-musical.

El Pop no existe como un género musical, existe un aparato de producción y diseminación que, con el afán de ofertar cosas que no pongan en conflicto al público, filtra todo aquello que no es del gusto general, suaviza las técnicas, descafeína la expresión y envuelve en un halo de seguridad, belleza y pulcritud a la expresión musical…para que siga usted comprando.

Y yo sé que parece que hablo muy mal del Pop, al nivel de preguntarme “qué es”. No me mal entienda, yo soy un declarado consumidor de Pop. Cantó con inusitado entusiasmo las de Will I´am, me sé muchas letras de Katy Perry, y me desgañito con Bruno Mars. La idea es dar elementos para comprender qué pasa con esta música. Siempre argumento que estamos atrapados en un estilo musical que no cambia… por décadas… Un poco como Neo atrapado en la Matrix, condenado a repetir el zenit de nuestra cultura Pop, los 90.