Resulta interesante observar que en los primeros meses de este 2016, algunos de los discos importantes que se han publicado llevan la firma de grandes bandas y solistas de lo que alguna vez se conoció como brit pop. James, Suede, Stereophonics y el esperado regreso de Richard Ashcroft son algunos de los nombres que resultan reconfortantes y familiares para quienes (a veces) no están satisfechos con las propuestas actuales. Primal Scream se suma a este frente con su portento disco Chaosmosis (Ignition, 2016), de colorida portada que muestra a un joven Bobby Gillespie oculto detrás de un par de lentes de sol.

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Una de las características que ha mantenido vigente a la agrupación proveniente de Glassgow ha sido su facilidad para adaptarse a los nuevos ritmos e incluso adelantarse en muchos casos (recordemos XTRMNTR, del 2000). Esto los ha llevado a erigirse como una de las pocas leyendas vivientes en el Reino Unido, siendo regularmente uno de los actos principales en los festivales de verano. Esta frescura puede evidenciarse de la siguiente manera: póngale cualquier canción de Primal Scream a una jovencita o jovencito de 16 años y no tendrá la menor idea de que está escuchando a gente que tiene alrededor de 50 años de edad y casi 30 en el rock.

Chaosmosis es un guiño abierto y descarado a los años del acid Hhouse, cuando los beats aún no eran tan sofisticados pero lograban el objetivo de poner a bailar a los parroquianos que abarrotaban los raves de finales de los ochenta en Inglaterra.

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El álbum abre con la festiva y pegajosa “Trippin’ On Your Love”, en la que un sugestivo piano se mezcla elegantemente con los coros de las integrantes de la agrupación Haim. En esta pieza, es inevitable pensar en The Stone Roses y los Happy Mondays, lo cual más que un plagio a estas alturas resulta un decoroso y emocionante homenaje. “(Feeling Like a) Demon Again”, con su incesante beat, es el pretexto perfecto para quitarse los abrigos en busca de un poco de éxtasis. Reminiscencias del trabajo realizado en solitario por Damon Albarn saltan al oído en “I Can Change”, siendo este un cálido y muy disfrutable respiro.

“100% of Nothing” es una cabalgata electro acústica cuya base rítmica está llena de sutiles detalles y las camas de guitarras logran una sensación de vértigo. Con ella nos dejan claro que, ante todo, estamos ante unos irredentos amantes de la vieja escuela, idea que queda reafirmada con “Private Wars”, una delicada pieza que nos remite directamente a las grandes canciones de The Animals o The Kinks.

Gran acierto fue soltar como primer dardo promocional ese monumento al pop psicodélico que es “Where the Light Gets In” (a dueto con Sky Ferreira). Durante casi cuatro minutos, estos hechiceros de la pistas de baile nos hipnotizan con un bajo sintetizado que nos arrastra sin remedio a la fiesta de colores que representa el disco todo. Estamos hablando de una canción sin desperdicio que (de verdad espero) será el soundtrack de muchos encuentros veraniegos. Todavía mayor puntería han tenido al colocar justo después la densa y oscura “When the Black Out Meets the Fallout”, creando un efecto de claustrofobia y desorientación que expresa a la perfección la sensación apocalíptica que se vive en la actualidad.

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Este disco es una deliciosa amalgama de texturas y tonalidades vibrantes, llena de susurros y saxofones perdidos. Es una celebración a la vida y a la muerte; a la vida de una banda que lleva casi un cuarto de siglo poniéndonos a bailar y a cantar y a la muerte de todos los clichés que ellos mismos han ayudado a edificar.

No es una de sus obras maestras (para quien esto escribe, Riot City Blues o Screamadelica podrían serlo), pero se agradece que estos tipos, quienes bien podrían estar dedicándose a la producción de nuevos talentos, sigan esmerándose por entregar música que nadie más puede hacer, mostrando a todos que el pop no está peleado con la experimentación, que las guitarras eléctricas pueden convivir felizmente con los sintetizadores y las cajas de ritmos y que se puede llegar a los 50 años con brío y arrojo.

 

 

Elías Pimentel
@eliasonfire