Hola, me llamo Armando y soy alcohólico (pero feliz). Soy un huevón que nunca ha trabajado, sólo sé hacer canciones y cantar los fines de semana. Regularmente me levanto tarde. Me caga la televisión. Bebía cerveza cuando era adolescente y ahora, más viejo, bebo cosas más fuertes pero conservo el vicio de tomar café por las mañanas. Soy un ex adicto a la cocaína. Soy una bomba de tiempo. No sé en qué estado se encuentren mis arterias, porque no me gusta el ejercicio y mucho menos el aire limpio del campo. Soy un animal de asfalto. Vivo en los hoteles que son ya una extensión de mi casa. Vomito antes de salir al escenario, me emborracho, canto, regreso a la habitación del hotel y me duermo con la esperanza de que la botella sea eterna. Me despierto, me bebo una michelada y me emborracho en la carretera. Me gasto el saldo de los celulares de todos los que me acompañen, para marcarles a mis ex novias ya casadas. Las hago reír. Me gusta que me respondan en voz bajita y me digan: “Palomas, nunca cambiaste”.

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¿Cuál fue la última película o el último libro que en verdad te estremecieron?
La piel que habito de Pedro Almodóvar, por bizarra, desmesurada y desquiciada, porque me puso a pensar hasta dónde podemos llegar (y hablo de cualquier persona) en los actos que podemos cometer sin pudor alguno y argumentar que todo lo hacemos en nombre del amor, cometer esas locuras y perder la cabeza por un culo. Uno de los libros que recientemente leí y que aunque no me estremeció por completo, sí se convirtió en un espejo de mi pasado, mi presente y no sé si mi futuro, es un manual para salir siempre favorecido con las relaciones sexuales, por malas o buenas que resulten. Se llama Porno para perdedores y es de Israel Miranda.

¿Cuál es el personaje de ficción con quien más te identificas?
Definitivamente, ese personaje se llama Armando Jiménez, alias “El Palomas”.

¿Cuál es el mejor álbum de todos los tiempos?
Es difícil escoger un solo álbum, pero pudiera ser el de solista de Saúl Hernández, ¡jaja!  (ni de broma). Es una pregunta muy difícil, pero si pudiera mencionar uno de entre más de una centena, sería Bringing It All Back Homede Bob Dylan.
¿Cuál es el logro del que estás más orgulloso?
Dejar el deporte por las canciones. Que las canciones me  permitan vivir en todos los aspectos, ya que de ellas dependo para mantenerme vivo los fines de semana y que de ellas también dependan mis alimentos, mi gasolina, mis pecados, mis errores y los pequeños vicios que aún conservo.

Tú quieres ser recordado por…
La gente que tenga los motivos reales y los argumentos viscerales para recordarme; pero a decir verdad, yo prefiero que me tomen en cuenta ahora que estoy vivo y no que me recuerden cuando ya no esté aquí (a menos que me invente una muerte tipo Jenny Rivera -así, con una cirugía en el rostro y una liposucción- y pueda disfrutar de tanto amor y reconocimiento; es más, yo mismo iría al cementerio a dejarme flores), aunque inevitablemente seré recordado por mis canciones.

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¿Quiénes son las personas anteriores a ti que más inspiradoras te resultan?
En primer lugar, mi padre, Don Miguel, es alguien que me enseñó que disfrutar lo que se hace y no automentirse siempre te dará satisfacciones. Me enseñó que no es bueno trabajar en algo que no disfrutes y que lo mejor de la vida es divertirse, simulando que se está trabajando y qué mejor  que te paguen por eso. En segundo, mi madre, Doña Trinidad, por fuerte, porque venció la pelea contra el cáncer y a sus ochenta y ocho años es más fuerte que yo.

¿Cuál es la obra maestra de cualquier arte de la que hubieses querido ser autor?
 Definitivamente de Mujeres, de Charles Bukowsky. Existe una frase que aplico cuando debo tener paciencia para esperar alguna cosa: “Hay algo en mí que no está bien: pienso demasiado en sexo. Cuando veo a una mujer, la imagino siempre en la cama conmigo; es una buena forma  de matar el tiempo en los aeropuertos”.

¿Cuáles son tus talentos ocultos?
Hacer creer a las personas que sé lo que están pensando y sumar más rápido que las cajeras los artículos que compro en el supermercado.

¿Cuál es el mejor consejo que alguien te ha dado en la vida y que tú has seguido?
El de mi padre, precisamente: “no disfruto, no trabajo”.

¿Qué es lo mejor que alguna vez has comprado, robado o pedido prestado? 
Lo mejor que he comprado es la receta controlada para mis ansiolíticos Tafiles. Esa compra la hago cada seis meses. Lo último que robé fue un beso a la novia de un chef italiano y le he pedido prestado a la vida treinta y cuatro años más.

¿A quién invitarías a cenar a un buen restaurante y a cuál lo llevarías?
Conozco más de cantinas que de restaurantes, así que invitaría a la novia de ese chef italiano a lo más cercano a un restaurante que conozco. Se llama El Panteón Taurino y está en León, Guanajuato. Pero como ella no bebe, pues unos tacos al pastor serían deliciosos para la novia de un chef italiano.

Si viajaras en el tiempo, a dónde, en qué época y por qué irías?
Me quedaría en México en los años cuarenta, en la época de las rumberas. Siempre me ha atraído ese ambiente de los cabarets, esas vestimentas vaporosas de las mujeres, esas mismas mujeres que eran vanguardistas, el preludio de la revolución sexual de los sesenta y ya sin tanto choro, siempre me han gustado esas mujeres gordibuenas.

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Esenciales en tu vida: ¿café, vodka, vino, cerveza, cigarros, chocolate, pan o…? 
Todo eso y yo le agregaría salud, Emiliano y familia, escenarios, trabajo, creatividad, dinero, amor, tequila y coherencia. Todo lo demás vendrá por añadidura.

Si pudieras escoger, ¿a qué parte del mundo te irías a vivir?
Un amigo, con todos los rasgos físicos mexicanos muy marcados, acaba de regresar de Rusia. Llegó con una cara de felicidad y no precisamente por beber vodka, sino por decir “nazdarobia” con algunas “mamamushkas”.

¿Qué quieres decirle a los líderes políticos de tu país? 
Diariamente les digo huevones, pendejos, rateros, asesinos,  pulpos chupeteadores -dijera “Palillo”-, corruptos, hambreadores e hijos de puta. Pero ahora que lo pienso, con escupirles la cara y darles un sape en público, con eso me conformaría.

¿En qué estás trabajando ahora?
Ahora mismo estoy descansando y disfrutando de la soledad en casa, paseando por  mi ciudad, bebiendo con viejos conocidos que hace años no saludaba, jugando dominó con mis hermanos, olvidándome de los hoteles y los restaurantes, disfrutando del sazón de la comida de mi madre. También estoy escribiendo una serie de historias que pudieran ser casi de ficción, pero en verdad son algunas memorias o aventuras que han sucedido en estos primeros veinte años de rodar con mis canciones. La idea es editar un libro, pero sin más pretensión que aventurarme y divertirme en una nueva faceta de mi vida y aquí cito una frase de una canción de Andrés Calamaro: “No soy un hombre bueno, lo que pasa es que me estoy haciendo viejo”.

 

 

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Armando Palomas