Crudeza es el nombre del juego. Crudeza y dureza. Áspero, seco, agresivo, desafiante, austero, el segundo disco de Polly Jean Harvey es una obra de arte del rock más esencial y más puro. Despojado de ropajes inútiles y sin adorno alguno, Rid of Me (Island, 1993) transcurre a lo largo de doce canciones sin dar concesiones, sin la menor gana de otorgar al escucha un momento de descanso. Es un manifiesto punk, en el más estricto sentido de la palabra. Feminista, individualista, contestatario, pero sin demagogias baratas. Las letras de PJ Harvey van directo a la yugular, no miden consecuencias, atacan al enemigo sin remordimientos y la música que les sirve de compañía es de una austeridad y una sencillez tan filosas como irresistibles.

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Luego de su álbum debut, el estupendo Dry de 1992, en el que la nacida en Dorset, Inglaterra, dijo cosas que ninguna otra cantautora de rock había dicho con tal claridad e inclemencia, el discurso continuó en su siguiente plato, sólo que con mejor música y una producción más rigurosa (de parte de Steve Albini).

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Rid of Me es un disco que a nadie puede dejar indiferente. Desde la inicial canción homónima, nos topamos con una brutalidad sorda, marcada por la guitarra rítmicamente punteada y la voz de Harvey que clama “no te vas a librar de mí; te lo ruego, querido: no me dejes, estoy herida”, para que una sorda segunda voz aparezca como salida de la nada para rogar: “lame mis piernas, estoy que ardo; lame mis piernas del deseo”.

La intensidad prosigue con la extraordinaria “Missed”, una angustiante pieza sobre la pérdida de la pareja y su búsqueda exasperada. “Legs”, en cambio, es un tema en el que la autora se burla con sadismo del hombre al que ha abandonado y a quien le ha cortado las piernas (¿en sentido figurado?).

“Rub ‘Till It Bleeds” continúa con las atmósferas cortantes y minimalistas: guitarra, bajo, batería y voz tan sólo, mientras sigue cantando de relaciones enfermizas y posesivas, furiosas y vengativas. Las cosas no cambian en absoluto con “Hook”, en la que habla de una mujer que se deja embaucar y atrapar por un hombre lleno de labia que la pesca como con un anzuelo.

“Man-Size Sextet” es una composición completamente experimental y avant-garde, con un sexteto de violines en un arreglo interesantísimo que se combina con vocalizaciones casi atonales: sorprendente. Viene luego el único cover del disco, la versión histérica de PJ Harvey a “Highway ’61 Revisted” de Bob Dylan (y digo histérica en el mejor sentido de la palabra, si es que la palabra tiene un mejor sentido).

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La segunda parte de Rid of Me abre con un corte (casi de cuchillo) que recuerda al primer Nirvana. “50ft Queenie” es potentemente punk, ruidosamente grunge, mientras que “Yuri-G” regresa a la angst de las primeras canciones del disco con la voz filtrada por el micrófono y un ritmo más intenso y rocanrolero. “Man-Size” es la magnífica aunque menos interesante versión roquera del sexteto que escuchamos en el sexto track.

“Dry” es otra pieza monumental y un canto feminista que se burla del fallido amante, incapaz de excitarla, al echarle en cara: “me dejas seca”. Musicalmente es la más grungera de las composiciones del álbum e incluye un solo de guitarra slide.

El plato cierra con tres cortes como filo de navaja: el estruendoso y vertiginoso “Me-Jane”, el híper punk “Snake” y el cuasi bluesero y francamente genial “Ecstasy”.

PJ Harvey haría álbumes tan fuera de serie como To Bring You My Love (1995), Stories from the City, Stories from the Sea (2000), Uh Huh Her (2004) o Let England Shake (2011), entre otros, pero ninguno tendría el salvaje sentimiento tan a flor de piel y tan a flor de odio mujeril de este apabullante, poderoso e implacable Rid of Me.

 

 

 

2 comentarios en “PJ Harvey, a 22 años de su declaración de principios

  1. Wow!! Nunca la he escuchado, lo reconozco.
    Pero gracias a su invitación sr. Hugo García voy ha buscar a esta feminista “loca” PJ Harvey.
    Gracias por sus magníficas reseñas llenas de amor y pasión por la buena música.