Algún crítico señaló alguna vez que se trata de una obra que en su momento revolucionó a la música y la comparó en ese sentido con el llamado Álbum blanco de los Beatles, con Exile on Main Street de los Rolling Stones, Astral Weeks de Van Morrison, The Velvet Underground and Nico de The Velvet Undeground, The Bends de Radiohead y Yankee Hotel Foxtrot de Wilco. No creo que se trate de una exageración, ya que Blue Lines, el primer larga duración de Massive Attack, grabado en 1991, hace cerca de un cuarto de siglo, es un disco fundacional de todo un género, un trabajo que marcó una inflexión, una vuelta de tuerca, un antes y un después en el desarrollo de la música popular.

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La historia de Massive Attack se remonta a 1983, cuando en la ciudad de Bristol, Inglaterra, empezaron a reunirse varios músicos de la más diversa índole, quienes no tardaron en formar un colectivo de cantantes, raperos, diyéis y productores al que llamaron The Wild Bunch (La pandilla salvaje). Entre los integrantes de dicho colectivo estaban Andrew “Mushroom” Vowles, Grant “Daddy G” Marshall, Adrian Thaws (mejor conocido como Tricky) y Nelleee Hooper (quien con el tiempo formaría a Soul II Soul).

La primera grabación de The Wild Bunch fue un cover de la legendaria “The Look of  Love” de Burt Bacharach, versión que tuvo buen éxito dentro del circuito de clubes de dance europeos y logró que en 1986 Bristol figurara por primera vez en el mapa musical del planeta. En 1990, lanzó su primer sencillo propio, “Daydreaming”, con la voz de la divina Shara Nelson y los rapeos de Tricky, al que siguieron uno de sus grandes clásicos, “Unfinished Sympathy”, y otro tema sensacional: “Safe from Harm”.

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Para entonces, con la inclusión del grafitero “3-D” (de nombre Robert Del Naja), The Wild Bunch había cambiado su apelativo para adoptar el de Massive Attack. Un año más tarde, en los albores de la década de los noventa, aparecería el primer disco de la singular asociación: el inconmensurable Blue Lines, editado por la disquera Virgin.

¿Qué es lo que hace tan importante y trascendente a este Líneas azules? Muchísimas cosas. La principal es la creación de un sonido completamente nuevo. Si bien se trata de una fusión de géneros que ya existían, el trip-hop fue algo jamás escuchado antes. Esa mezcla de hip-hop, rap, dub-reggae, electrónica, jazz, soul, dance, punk, rhythm n’ blues y rock, filtrada por un manto de atmósferas oscuras y beats acompasados, dio como resultado un estilo hasta entonces inédito que revolucionó la manera de hacer y escuchar la música.

Hay quienes dicen que se trata simplemente de la forma como la cultura británica de los clubes adoptó al hip-hop y le dio un groove especial. Sin embargo, a mi modo de ver el nuevo sonido fue mucho más allá, para transformarse en un género en sí mismo: el trip-hop. De no ser por Massive Attack, difícilmente podríamos imaginar el surgimiento de Portishead, Morcheeba, Everything but the Girl, Sneaker Pimps, Mono, Lamb y el propio Tricky.

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A más de veinte años de distancia, Blue Lines sigue sonando fresco e innovador. Sus elegantes armonías, sus hipnóticos ritmos, sus sorprendentes arreglos, las diversas voces masculinas y femeninas, sus oscuridades ambientales, su sensualidad a flor de piel, todo ello sintetizado en tan sólo nueve composiciones que transcurren a lo largo de cuarenta y cinco minutos llenos de breakbeats y sampleos.

Desde la inicial y ya mencionada “Safe from Harm” (cuyo ritmo inicial, bajeo persistente incluido, influiría sin duda al tema “Army of Me” de Björk), Massive Attack muestra su poderío, mientras la voz de Shara Nelson conduce al escucha por territorios tan pronto celestiales como infernales.

“One Love” hace que el disco se vuelva más siniestro, con la impresionante voz de Horace Andy, en tanto que la homónima “Blue Lines” sostiene un beat más que seductor en un delicioso hip-hop jazzeado. “Be Thankful for What You’ve Got” es un cover de William DeVaughn que va más por la ruta del soul y “Five Man Army” incursiona en el dub con Horace Andy, Daddy G y Tricky en gran duelo de voces. Por su parte,  las ya referidas “Unfinished Sympathy” y “Daydreaming”son un monumento cuasi sinfónico (la primera) y una cachonda oda a la danza (la segunda), con una más que grandiosa Shara Nelson en la voz principal.

Blue Lines concluye con la apasionada “Lately” y la preciosa “Hymn of  the Big Wheel”. El disco fue remezclado y remasterizado por Virgin para conmemorar sus 21 años y apareció en noviembre de 2013. Es todo un agasajo volver a escucharlo con tan renovadas condiciones de audio.