ravel-1

1. Cuando se estrenó su Concierto para la mano izquierda —que compuso para su amigo Paul Wittengstein, quien había perdido la diestra en la Primera Guerra; por cierto, hermano de Ludwig, el filósofo— la gente —sobre todo las damas encumbradas— salió conmovida; pero no se sabe si por la música —que es profundamente bella— o por ver a un hombre manco tocar el piano. Que  a algunos les provocó pesadillas.

2. Su mayor hazaña fue la orquestación —escúchese si no su Bolero o la orquestación de Los cuadros de una exposición. Y la no orquestación —escúchese si no su Jeux d’eau.

3. Los libros de historia de la música conservan la fotografía de Maurice Ravel: impoluto, elegantísimo. Siempre de traje de tres piezas. Siempre de nudo Oxford, sostenido por el más fino calzado. Los oídos de los amantes de la música conservan la sonata para violín y piano —aquella del blues—, el cuarteto, el trío, los dos conciertos para piano, La alborada del gracioso… Que es un Ravel impoluto.

4. Maurice Ravel se habla de tú con el mar. Lo mismo trae a colación la superficie impertérrita marina, plena de quietud en la que parece que nada acontece, que el fondo marino, salvaje, de colores inauditos, donde se libra una batalla a muerte por la sobrevivencia.

5. Pese a su sello francés, nadie tan universal como Maurice Ravel. Su música suena a Rimbaud y a negritud, a Gershwin y a Mallarmé.

6. Los más disímiles extremos de la cultura tienen registro en el espectro raveliano. Como si hubiese tenido sobre su hermosa cabeza, el epíteto del tiempo.

ravel-2

7. Los más disímiles extremos de la belleza llevan al espectador hasta Ravel. Como si él se hubiera propuesto sumergirse en el océano de lo insondable, donde los naufragios son cosa cotidiana.

8. Cuando su madre murió, él perdió la cordura. Soltero empedernido, desde muy joven gritó al mundo el amor por su progenitora. Sin menospreciar a su padre —por quien también sentía un amor indestructible—, afirmaba que a su madre le debía todo: desde el modo de tomar los cubiertos hasta la inspiración volátil. Como sea, el mundo está en deuda con aquella dama. No basta con traer hijos a este mundo.

9. Maurice Ravel coleccionaba juguetes. Nada insólito para un compositor que hacía del arte sonoro una juguetería musical. Vivía solo y los juguetes colmaban las habitaciones. Como si en ellos viera la ansiada compañía. Muchos de esos juguetes poseían una maquinaria que emitía melodías infantiles. Cada juguete era una cajita de música. Un modo poco socorrido de paliar la soledad. Pero eficaz.

10. Charlie Chaplin invitó a Ravel a participar en una película; Ravel se negó. Se ignora la razón. Sin embargo, alguien podría pensar que Ravel vio con desconfianza la montaña cinematográfica que todo lo aplasta. O simplemente no lo atraía el arte por antonomasia de las masas; que por mucho arte que sea, no deja de ser masivo.

11. Maurice Ravel le agregó una gota de desparpajo al universo de la música. Su enseñanza consistió en quitarse la camisa de fuerza de la solemnidad. Él mismo había tenido buenos maestros, en forma indirecta o directa: Debussy, Fauré. Y más tarde inocularía su ejemplo en Poulenc y de manera simultánea en Satie.

12. La enseñanza de Ravel rebasa el ámbito de la música. También comprende su modo de asumir la celebridad. Que en su caso lo hizo como sólo un caballero de alcurnia —por más retórico que se oiga esto, así es; en lo que a Ravel se refiere hay que estar abierto a todo—, como sólo un hombre de prosapia podría hacerlo: con frialdad.

13. No hay que ir muy lejos. Hay que seguir el ejemplo de Ravel: todo con frialdad. Sobre todo la gloria hay que tomarla así. Con frialdad.

 

 

2 comentarios en “Ravel resuelto en aforismos

  1. Creo que conviene mencionar que los Cuadros de una Exposición es una composición para piano de M. Mussorgsky, y de la que M. Ravel hizo la orquestación y su arreglo.

  2. Primero menciona que “…simplemente no lo atraía el arte por antonomasia de las masas (el cine); que por mucho arte que sea, no deja de ser masivo.” Y adelante afirma que “Maurice Ravel le agregó una gota de desparpajo al universo de la música. Su enseñanza consistió en quitarse la camisa de fuerza de la solemnidad”. Misma enseñanza que quien escribió la nota parece no haber aprendido al considerar al cine como un simple arte de masivo. La belleza e interés de la música de Ravel supera, con mucho, las palabras aquí escritas sobre él.