No recuerdo cómo llegó a mí el Nada Personal de Soda Stereo, pero sí que me lo habían recomendado diciéndome que eran lo mejor del rock argentino de todos los tiempos. El nuevo sonido de Buenos Aires, dignísimos herederos de Charly y Spinetta. Así que, escéptico como buen dieciochoañero receloso de sus gurús musicales del rock en español, dejé el disco en la lista de espera y le di prioridad a otra novedad que me habían traído de España, unos tales Radio Futura. Un mes después, o más, tuvo que enredarse un cassette en el estéreo de mi auto –el cual se devoraba la cinta si uno no le insertaba bien la pluma Bic para hacer presión–, para que casualmente en la radio que nunca escuchaba en aquel entonces, sonaran un par de canciones de Soda Stereo que al instante atraparon mi atención casi al grado de detenerme a escuchar sin el ruido del motor y los achaques de mi vieja carcacha. La emoción y, por qué no decirlo: la envidia de escuchar una música maravillosa que a ti te gustaría haber hecho y que al escucharla te mueve todas las fibras y te pone la piel chinita, me hizo estar inquieto todo el día, sabiendo que regresaría a escuchar el disco que todavía hasta el celofán tenía.

Nada Personal y Juegos de Seducción fueron esas dos manitas sonoras que desde las bocinas me introdujeron al mundo Soda. El sonido me quedó dando vueltas en la cabeza y en el cuerpo, como una droga inoculada que mantuvo su efecto hasta que regresé a casa esa noche a devorar, esta vez yo y no el autoestéreo, el vinyl que había desdeñado y que ahora veía como un cofre del tesoro que no solo tenía las dos canciones que con urgencia quería volver a escuchar y sentir, sino más delicias por descubrir y habitar.

cerati-1

Gustavo Cerati durante la gira “Ahi Vamos” en la segunda de sus presentaciones en Madrid, la noche del 10 de Octubre de 2006.
Fotografía: Camilo Rueda López.

Un hombre alado prefiere la noche

Hice, como buen melómano, los preparativos para el ritual de escucha de un disco por vez primera. Puse a tono las luces, cebé un poco de yerba, –mate, yerba mate– dejé caer la aguja sobre el vinyl y me coloqué frente a las bocinas. No sé cuantas veces habré escuchado el disco esa noche, pero sí que esa primera vez, con la luz apagada, volé y volé por el nuevo sonido de Buenos Aires de la mano de Zeta, Alberti y, el que de inmediato vibré como digno heredero de la dinastía Spinetta–García; un Gustavo Cerati con una voz impecable que hacía con las palabras aún más estrellada esa noche y con su sonido, un mar que abrazaba y abrasaba a la vez. La música de Cerati no ha dejado, desde ese lejano 1985, de circular por mis venas; ha sido esa sustancia vital que en cada disco era más poderosa y adictiva.

En 1994, cuando hacía la promo de mi primer disco, Romántico Desliz, Soda promovía el Sueño Stereo y coincidimos en algunas entrevistas y algún evento de la discográfica en la que estábamos. Ahí le di a Cerati mi disco cuando nos saludamos. Nunca pude platicar con él, me hubiera gustado saber su opinión sobre mi música, la cual ya nunca sabré si escuchó o si me traía en su Ipod y en una de esas hasta era mi “fans” y yo sin saberlo.

 

Te llevo para que me lleves

Querido Gustavo:

Hace un par de años me pidieron hacer un tema tuyo para un tributo y escogí Té para tres, una de las tantas canciones tuyas que de tanto escucharla ya también es mía. Después de todo para eso hacemos canciones ¿no?, para que la gente las habite y las haga suyas. Pues ahora te llevo, con esa canción, de gira conmigo y canto a través de tu música en cada concierto, dándote las gracias por tanto, así que de vez en cuando te llegará algún suspiro nuestro y otro del público que no deja de aplaudirte. Nos hiciste mucho bien a muchos con tu música.

Ha sido larga la despedida, Gustavo, ya cuatro años extrañándote, oyéndote en la colección de tus discos que ya no crecerá, aprendiéndote siempre, volando por la ciudad de la furia. Recién en tu cumpleaños te escuché la mayor parte del día y, como siempre, encontré nuevas canciones consentidas con las que renové tu playlist.

 

Hasta pronto, Cerati, gracias totales.

 

 

3 comentarios en “Recuerdos de Soda Stereo

  1. Como siempre, sencillo directo y muy sensible, gracias Fratta por este artículo para celebrar la vida de este ser maravilloso que es Cerati.

  2. Tenía mucha ilusión de leer este texto tuyo. No quedé decepcionada. Me acercó a una música que conocí tardíamente, pero también gracias a los músicos con los que he trabajado. Y un poco así es como conocí tu música, por impacto. Estoy muy segura que te tenía en el iPod.