A diferencia de otras décadas, en las cuales grabar un disco requería de mucho dinero e infraestructura, hoy día la producción de un álbum es más sencilla. Dada la cantidad de álbumes que permanecen olvidados por falta de espacio para hablar de ellos, dedicaremos esta colaboración a hablar de cuatro producciones gestadas en la independencia y de géneros disímiles.

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 + Axel Durán. Intangible (Magog, 2013). Guitarrista de nuevo cuño, Durán no oculta sus influencias asentadas en el trabajo de músicos como Joe Satriani, Steve Vai o Yngwie Malmsteen. Cortes como “Renacer” hablan de esa vocación grandilocuente, mientras en “Corriendo  peligro” o “En el campo”, afloran la velocidad que ha marcado el trabajo de los ya mencionados. No obstante, lo valioso de Intangible se encuentra en los pequeños detalles que establecen diferencia con sus influencias y que hablan de un guitarrista que de lograr continuidad en su quehacer, sin duda llegará a un lenguaje propio. “Recuerdos”, una balada, es una muestra de ello.

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  + Alejandro Villalón Renaud. Simbiosis (Azafrán Media, 2013). La música electrónica se ha diversificado tanto que la huella de sus raíces se encuentra perdida. En su debut, el queretano y autodidacta Villalón Renaud va al pasado y crea una obra con toda la mística de la vieja escuela de la música electrónica. Los cortes aquí son paisajes sonoros, visiones oníricas; hay una sucesión de imágenes que él propone con sus teclados y que hace mucho tiempo no se escuchaba en este país (incluso el mundo ha relegado esta manera de producir música electrónica). Villalón presenta un disco conceptual en el que se propone un viaje por el interior y que inicia con “Caos”, pasa por “Revelaciones”, “Sueños” y finaliza en “Transmutaciones”.

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  + Rubik 1138. Rubik 1138 (Independiente, s/f). Un cuarteto originario de Toluca que explora la veta del rock progresivo con algo de metal (especialmente el vigor del mismo) y en el que también aparecen las influencias. Totalmente instrumental, la música del cuarteto pone énfasis en el trabajo de las guitarras y sin duda aquí hay un despliegue virtuoso de las mismas y cuando éstas se explayan se inclinan hacia la sicodelia. Algo de jazz y de velocidad extrema se desencadenan en cortes como “Liquid Explosion” o “Pocket Pantu”. La apuesta de estos cuatro es clara: absoluta independencia creativa que les permita andar sus propios caminos, aunque en ese tránsito se pierda el éxito comercial. Ya preparan un segundo trabajo.

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  + La Trola.  La Trola (independiente, s/f). Cuarteto inscrito en la vena de la canción, con trazas de rock urbano, pero que roquean con actitud. La clase de discos que uno recibe con indolencia y al escucharlos recibe una sorpresa. La voz del guitarrista Carcará por instantes remite a la del tapatío Gerardo Enciso; superado esto, la banda complementada por Gustavo Espíndola (guitarras), Gary Espindola (batería y guitarras) y Erick Arellano (bajo) lo mismo hinca el dientes al rhythm and blues que al country, pero nunca pierde el eje. Letras atractivas (“Y vimos pues que no, acá nada pasó, solo somos la puta generación / que gusta fingir, meter la nariz en todo lo que diga revolución / que gusta reír, que gusta vivir en su propio cascarón”, cantan en "Degeneración"). Mención aparte merece el diseño de la portada que vuelve el álbum un objeto de colección.

  Cuatro discos diferentes entre sí, pero que hablan de un rock mexicano con ansias de buscar derroteros diferentes a los ya conocidos.

 

 

Un comentario en “Cuatro Propuestas

  1. + Alejandro Villalón Renaud. Simbiosis (Azafrán Media, 2013). La música electrónica se ha diversificado tanto que la huella de sus raíces se encuentra perdida. En su debut, el queretano y autodidacta Villalón Renaud va al pasado y crea una obra con toda la mística de la vieja escuela de la música electrónica. Los cortes aquí son paisajes sonoros, visiones oníricas; hay una sucesión de imágenes que él propone con sus teclados y que hace mucho tiempo no se escuchaba en este país (incluso el mundo ha relegado esta manera de producir música electrónica). Villalón presenta un disco conceptual en el que se propone un viaje por el interior y que inicia con “Caos”, pasa por “Revelaciones”, “Sueños” y finaliza en “Transmutaciones”.