“Me conozco, porque conozco la música que me gusta. Eso es todo lo que sé”. Aunque lo parezca, quien dijo esto no es un personaje de ficción, sino alguien tan concreto como John Mayall, el padre del british blues, con todos los derechos. Este hombre de la música creó su autorretrato y su razón de ser a partir del sonido que lo formó: el blues. Una afirmación como la anterior es el producto de la búsqueda, del encuentro y del desarrollo de una filosofía íntima, cuyos frutos se encuentran hoy por doquier, mientras el guitarrista, activo aún, cumple ochenta años de edad.

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La naturaleza le proporcionó a Mayall la inteligencia y la brillantez expresiva para ser un Maestro, un guía genérico, y para tener también el buen ojo (u oído) para escoger a sus pupilos y hacer de ellos, a la larga, estrellas y grandes ejemplos.

Mayall hizo álbumes excepcionales durante un par de décadas y escribió con ello historias inmortales sobre ese lenguaje conmovedor que es el blues, historias que tuvieron igualmente la disposición del espacio para que los acompañantes y su virtuosismo fueran inmediatamente reconocibles.

Este multiinstrumentista (guitarra, armónica, teclados), compositor, cantante y, sobre todo, líder de banda representa el estilo, la profundidad y la lucidez de una generación británica que supo comprender y fundir en su experiencia vital tal música afroamericana, la cual, a mediados de los años sesenta, no tenía en su propia tierra aprecio alguno.

Eric Clapton fue el primero de un impresionante listado de nombres que harían leyenda en la “Universidad Mayall” y a él siguieron otros como Peter Green, Jack Bruce, John McVie, Mick Fleetwood, Mick Taylor, Don “Sugarcane” Harris, Harvey Mandel, Larry Taylor, Aynsley Dunbar, Hughie Flint, Dick Hekstall-Smith, Dave Navarro, Walter Trout y Coco Montoya.

John es un hombre fogueado en las vicisitudes de la vida. Nació el 29 de noviembre de 1933 en Macclesfield, un pequeño pueblo inglés cercano al centro industrial de Manchester. Es el mayor de tres hermanos de una familia de clase obrera. A los treve años, se convirtió en músico autodidacta “gracias al piano de un vecino, a guitarras prestadas y a armónicas usadas”.

El tiempo que siguió dedicó sus esfuerzos a estudiar en una escuela de arte, luego se enroló en la Armada inglesa y a la postre desarrolló una carrera como diseñador gráfico. El blues se mantuvo en segundo plano hasta que se decidió por él como forma de vida. De 1956 a 1962, lideró dos formaciones semiprofesionales: The Powerhouse Four y The Blues Syndicate.

En este tiempo, Alexis Korner (otro ínclito pionero) lo animó a viajar a Londres, donde pronto se aseguró trabajo en los clubes. Ya como músico profesional, Mayall reunió en torno a sí a Roger Dean (en la guitarra), John McVie (al bajo) y Hughie Flint (en la batería), los primeros nombres de un gran catálogo de futuras estrellas bajo el nombre de Bluesbreakers (banda que tuvo varias épocas, hasta que en 2008 anunció su disolución definitiva).

Su primera grabación, Blues Breakers with Eric Clapton, se erigió en una obra maestra, ejemplar en el posterior desarrollo del blues blanco, quizás el mejor disco de blues británico de todos los tiempos. Su influencia resultó expansiva. Mayall, pues, no sólo tiene el mérito de ser una de las ramas principales del árbol genealógico del rock. También es uno de los responsables del florecimiento de tal música más allá de los límites del purismo (fue el primer experimentador de un género al que ha construido y desconstruido a voluntad, incluida la grabación de un disco en el que toca todos los instrumentos).

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En su larga trayectoria, ha pasado por distintas épocas: del blues-rock británico (con el fuerte ascendente del Chicago Sound) al blues acústico, la fusión con el jazz, el unplugged (sin baterista), el blues de metales (swing y jump), el uso del violín (de tonos country) y de coristas, la vuelta al blues de raíces, la creación solista y así sucesivamente.

Siempre ha tocado esa música, pero revistiéndola cada vez de una envoltura distinta, al punto de en ocasiones volverla irreconocible. Ha logrado mantenerse en la escena durante cinco décadas, con una discografía de alrededor de cincuenta grabaciones (entre las que se encuentran varios discos clásicos del género, además del ya mencionado con Clapton: A Hard Road, Blues Alone, Crusade, Jazz-Blues Fusion, Bare Wires y Blues from Laurel Canyon). Por todo ello, a John Mayall no le sobran los epítetos.

 

 

3 comentarios en “John Mayall: el maestro cumple 80 años

  1. Una doble delicia: Mayall, aquel músico que nos vino a enseñar como eran esos masivos reventones en el Toreo de Cuatro Caminos, cuando dimos el primero de muchos portazos…jejeje; y la pluma verídica de Monsalvo.