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Extraño la década de los ochenta, extraño el espíritu de libertad, las ansias de ir más allá, de violar decretos, estatutos, convenciones. Es algo más que nostalgia; en realidad, más que la época, extraño la actitud imperante. No es el apego al Do it Yourself, carta de naturaleza del punk, aunque éste algo tiene que ver en el montaje; más bien es la ingenuidad, los tintes naïve con los que se acercaban a la música tipos desenfadados y valemadristas, gamberros sonoros que se metieron por veredas que otros consideraban prohibidas o impensables.

Tal vez por eso, aquello que regurgita el tiempo me sabe a gloria, porque siempre, invariablemente, detrás de estas intentonas, aparecen tótems, nombres brújula y quien sea capaz de invocar a grupos como Can, Van Der Graaf Generator, Neu o King Crimson, algo debe de tener en la cabeza, algo más que un barullo de ideas.

la T_NEWMiren si no esta compilación titulada Tensión. Spanish Experimental Underground 1980-1985 (Munster Records), música nacida en plena movida madrileña (y no tan madrileña, como diría el escritor José Manuel Lechado) y que habla de sonidos perpetrados en sótanos, en las cavernas más sucias del underground, allí donde los reflectores fueron incapaces de alumbrar (bueno, igual y eran sitios bonitos, limpios e inmaculados, pero ponerle un poco de misterio y mugre le hace no sólo bien al entramado, sino hasta lo enaltece).

Cada uno de los aquí incluidos (dieciocho agrupaciones) carece de referencias en suelo mexicano (aunque Javier Corcobado aparece con una de sus primeras agrupaciones: Mar Otra Vez), pero las sombras bajo las cuales crecieron, son más conocidas. Aquí están inscritas tendencias como la new wave, un ruidismo incipiente, la no wave, resabios de krautrock; nombres como Pere Ubu, Einsturzende Neubauten, James Chance se mencionan constantemente y a veces estas similitudes van más allá; pero recuérdese el contexto: España vive un momento de transición, ha fallecido recién el dictador y se aprende a hacer las cosas por sí mismo. La movida es la antena mediática, pero como siempre, también existen los disidentes, las almas impuras, los desterrados y marginales deseosos de hacer las cosas a su modo, de interpretar el mundo desde otras miradas, a través de otro cristal.

Eso es lo que ilustra Tensión…, el camino emprendido por bandas como Mar Otra vez, New Buildings, 429 Engaños, La Caída de la Casa Usher, Teatro Negro de Praga, colectivos que desde sus nombres hacen una declaración de principios, una puesta en escena que habrá de alumbrar el futuro.

Hay reminiscencias de King Crimson cruzadas con Talking Heads (Klamm), funk de tintes góticos y siniestros con briznas de post rock (La Fundación), recitativos que se funden con un beat pulsante a medio camino entre el dub y el no wave (New Buildings). Etcétera, etcétera. Pero, dejemos de lado el gusto por tratar de describir cada track, que aquí lo importante es el retrato general, esa cara que muestra a un chiquillo ansioso, de traviesos ojos y a quien le han dado un arsenal de instrumentos para que haga con ellos lo que el Diablo le dé a entender.

Y como las reglas se quedaron en el baúl de la abuela o fueron olvidadas y si se conocían se ignoraron por completo, entonces aquí no hay contención y sí el resultado de una imaginación desbordante, una imaginación que no siempre será agradable del todo al oído -vamos que miel no vamos a encontrar aquí- y en ocasiones tal vez no cuajó del todo, pero que refleja esa máxima que dice que es mejor el viaje, el trayecto, que el arribo al paraíso largamente prometido.