La música de Nitin Sawhney es una flecha disparada a la conciencia de todos. Una flecha templada con sensibilidad y oficio. Su lírica posee el contenido del quehacer de un autor ya hecho, poseedor del pozo de lo vivido. Nació en 1964 en Rochester, en el condado de Kent en Inglaterra, y creció también ahí, un sitio en el que el racismo era (y es) una triste realidad. Los ataques de los ultraderechistas contra la etnia a la que pertenece –indobritánica— eran (son) constantes.

Hoy declara que el racismo es, ante todo, una manera de pensar condicionada por la historia. Intenta con sus manifiestos musicales hacer entender esa historia para cambiar tales conceptos heredados y aprendidos. Vio en la música una forma de mostrar ese hecho, para lo cual acuñó una norma estética: “De la opresión nace la expresión”.

De niño, Sawhney aprendió a tocar varios instrumentos y ese interés por la música lo mantuvo hasta sus años universitarios (estudió la carrera de Derecho), cuando se reunió con un antiguo compañero, James Taylor, que ya actuaba en la escena del acid jazz al frente del James Taylor Quartet. Tal introducción al género lo llevó a la capital británica y a crear luego su propio grupo, The Jazztones, así como a la postre el Trío Tihai.

Finalmente, en 1994 optó por ser solista y editó su álbum debut como tal: Spirit Dance. En él se encuentran ya las simientes del estilo que lo daría a conocer, así como sus objetivos artísticos: una sorprendente y lograda fusión de la música india tradicional con el jazz. En sus piezas comenzó a hablar de la migración, de la inmigración, de los problemas de la gran ciudad al respecto. De la lucha de clases y de razas, así como de otros conflictos que agobian al hombre contemporáneo.

La ciudad aparece como metáfora del mundo y como telón de fondo. Para él representa la mecanización, el automatismo de la vida, el poder de la banca y el dinero por sobre el poder político y el del ciudadano, la desigualdad y el imparable avance hacia el mestizaje. Todo ello lo canaliza no como panfleto sino como reflexión arropada con una música polifónica y por ende incluyente, una que desde sus comienzos estuvo interesado en armar y que supone la asimilación de los recursos y las técnicas de diversos géneros y estilos como el jazz, el drum and bass, el trip hop y el hip hop, sin perder la cadencia rítmica y aportando sus fuerzas y riquezas.

Fue incluso más lejos al fusionar los recursos propios de dos tradiciones musicales, la de la India (oriental) y la electrónica moderna (occidental), con ritmos y sonidos urbanos, breaks jazzy y otros géneros como el soul, el r&b, el funk y el flamenco. El desarrollo que ha tenido a lo largo de dos décadas ha dado como resultado una sonoridad que unifica y a la vez se hace reconocible como legítimo testimonio actual. Sus discos adquieren la forma del coro griego, en el que muchas voces se convierten en una sola, donde asoma el ideal de la universalización.

Este prestigioso artista es multiinstrumentista y DJ; posee su propio sello discográfico; produce y compone soundtracks para cine, teatro, TV, documentales y anuncios; es actor, escritor, guionista multimedial y animador cultural de la BBC inglesa. Hace voluntariado social en las áreas de educación y construcción de comunidades en la Gran Bretaña y colabora con los más connotados periódicos británicos con columnas de opinión. En fin, un tipo renacentista.

Hasta la fecha, Nitin Sawhney ha publicado nueve álbumes de estudio y cuatro compilaciones, a cual más aclamados por la crítica especializada y con sorprendente éxito de público en todo el mundo. Entre ellos hay alguna obra maestra, como es el caso de Beyond Skin, con la que obtuvo grandes reconocimientos, al igual que con London Undersound y el postrer Last Days of Meaning.

Su música contiene una poética insólita y brillante, aglomeradora de géneros y emociones, en la que se demuestra que no todo está dicho, escrito, tocado o cantado. Así, el artista se confirma como digno heredero de la tradición de quienes reflexionan con la música y el baile y al mismo tiempo como dueño de su propia e inconfundible expresión: una flecha templada con sensibilidad y oficio, dirigida a la conciencia colectiva humana.

 

 

Un comentario en “Nitin Sawhney: la música y la llaga

  1. Uno se repone del fuego meciéndose con JJ que vuelve jazzeado de forma suave (la mano de Wynton se nota), y el disco sigue muy alto hasta el final, una enorme rítmica en el único tema que firma EC, el penúltimo y despedida con otra delicia muy delicada, el Autumn Leaves de Kosma y Prevert, la voz de Eric casi susurrando el romántico tema que han versioneado unos cuantos grandes del Jazz (por poner unos ejemplos: Cannonball, Corea, Jarret, la canta Sinatra y Cassandra, un temita!, ah claro, también la ha tocado unas cuantas veces un tal Miles Davis, tal vez por eso la trompeta de Marsalis no aparece en este tema..) que incluye un sólo brutal, diría que hecho de finísimas agujas. A veces pienso que tengo demasiada música y que no puedo llegar a disfrutarla como se merece, descubrir este disco ha sido una gran consecuencia de escribir esta historia (Carlos también anda estos días escuchándolo).