Reconocido principalmente por ser uno de los dos fundadores de los Smiths (¿necesito decir que el otro fundador es Morrisey?), en realidad la labor musical de Johhny Marr va mucho más allá.

A sus casi 50 años (nació en Manchester, Inglaterra, el 31 de octubre de 1963), este notable guitarrista ha colaborado lo mismo con los Talking Heads y los Pretenders que con Modest Mouse y Kirsty MacColl, pero sobre todo formó parte de uno de los grupos menos valorados de la historia del rock, el fantástico The The, al lado de Matt Johnson, y del supergrupo Electronic, en el que compartió estelares con Bernard Sumner (New Order) y Neil Tennant (Pet Shop Boys).

No deja de extrañar que con una carrera tan larga (formó a los Smiths en 1982), sea hasta ahora, 31 años después, que Marr ponga en circulación su primer álbum como solista, el espléndido The Messenger (New Voodoo, 2013).

Hay mucho del estilo original de Johnny Marr en este disco. Uno podría imaginar algunos de los temas (como “European Me”, por ejemplo) con la voz de Morrisey. No obstante, sin demérito alguno, la voz de Marr suena más que bien y las doce canciones que conforman el compacto funcionan a la perfección.

No estamos frente a un trabajo nostálgico que pretenda recapturar el clásico sonido smithsoniano. Por el contrario, lo que tenemos es una especie de muestrario de los estilos que el guitarrista ha visitado a lo largo de su trayectoria y eso incluye tanto los riffs y armonías de su instrumento como los beats electrónicos y los ritmos dance, cosa esta última que resalta en composiciones como “Word Starts Attack” o la homónima “The Messenger”.

Hay otras canciones destacables, como las rocanroleras “Lockdown”, “Upstarts” (¿me equivoco o hay algo de Joy Division en ella?) y “The Right Thing Right” (perfecta pieza abridora del disco).

The Messenger es un álbum lleno de detalles, de filigrana, de tejido fino. Johnny Marr demuestra aquí cuánto le debió la música de los Smiths a su talento, aunque los mayores créditos se los haya llevado Morrisey.