ryPor Sergio Monsalvo C.

Si en el disco Chavez Ravine el guitarrista Ry Cooder trataba de la desmemoria histórica, en My name Is Buddy de la carencia de solidaridad entre la gente y en I, Flathead de la juventud desarraigada que se ha desarrollado durante la guerra con Irak y “que está obsesionada con los juegos de video”, en Pull Up Some Dust and Sit Down, la obra más reciente, el autor ahonda en el compromiso social.

Tanto su trilogía californiana como este último título se han convertido en manifiestos y en instrumentos de denuncia. En ellos dice que es necesario conocer la realidad para darse cuenta de lo que sucede y para ello ha partido de la antigua tradición popular de la canción de protesta. Las viejas melodías y los ritmos de la música vernácula estadounidense le ayudan a contar las narraciones que integran estos discos y que retratan la conflictiva actualidad.

Relatos que versan sobre la vida de los pobres, de sus dificultades para sobrevivir y de su indefensión ante los poderosos. No son trabajos optimistas, pero su tema central es que la unidad puede proporcionar la fortaleza necesaria en estos tiempos oscuros. Habla también de los que quieren truncar esta solidaridad, de los que detentan el poder y de los que buscan destruir todo atisbo de reflexión. Sin embargo, para que ello no resultara muy espeso y panfletario, los ha relatado como cuentos infantiles y juveniles, como crónicas.

RyCooderPullUpSomeDustPor lo mismo, ha echado mano de apoyos visuales y junto con los álbumes aparecen noveletas o libritos ilustrados que permiten visualizar dichos episodios, como en el caso de la de Buddy (el gato protagonista), quien junto a un ratón, un sapo y un humano personifican una fábula mezclada con duros comentarios a la política conservadora. El mensaje final señala que debe haber algún lugar mejor, con una sociedad distinta y un sistema económico diferente.

En Pull Up Some Dust and Sit Down, el músico y compositor conjunta puntos de vista sobre la crisis económica (que se ha convertido en global). Por él circulan la codicia de los banqueros, la reprobable política guerrera de la Unión Americana, las guerras neocoloniales, el empobrecimiento de la clase trabajadora, la disparidad e injusticia para con dicha clase y las protestas ciudadanas consecuentes en todo el orbe.

Sin embargo, como en las anteriores obras, no es la ira lo que expone sino el humor y la mordacidad. En este álbum Cooder continúa con el antiguo concepto de las folk songs, en canciones de actualidad y con una fuerte voluntad crítica. Como muestra están “El corrido de Jesse James” o “John Lee Hooker for President”, temas que ponen en escena su habitual y notable paleta musical, su dominio del blues profundo, del country & western o de las músicas fronterizas (americana y tex-mex).

Lo que se valora siempre en los discos de Ry Cooder son los relatos de un observador en estas épocas revueltas. Lo importante de cada álbum suyo son los matices, los elementos con los que crea la sustancia que enlaza temas y reflexiones nacidas de hondas raíces, del quehacer de la cultura en el mundo que vivimos, donde ya nada de su problemática debe sernos ajena, al contrario. Ese es el señalamiento ulterior del compositor.

De ahí su acento tan personal como comunitario, tan apasionado como sincero en la expresión de sus pensamientos y sensaciones. Es un testigo fiel, un músico ecléctico y un tipo seguro de sus objetivos: hacernos conscientes sobre una realidad común vivida en el planeta, una que nos concierne a todos y en donde señala por sus actos a los injustos y a los que medran con la vida de los demás.

 

 

2 comentarios en “Ry Cooder: música y compromiso

  1. Excelente el maestro Ry cooder, y su compromiso social al narrar las vicisitudes de los paisanos y de los trabajadores del planeta. Enhorabuena